sábado, 19 de febrero de 2011

ENTREVISTA A SASKIA SASSEN, AUTORA DE: “LA CIUDAD GLOBAL”

Emergen dos actores estratégicos. La ciudad global representa un momento en la trayectoria del capital globalizado donde ese capital tan electrónico, poderoso, elusivo, invisible, se vuelve hombres y mujeres, y se convierte en una necesidad de edificios y de infraestructura. En tanto, se vuelve hombres y mujeres que lo quieren todo en el circuito de las oficinas de producción y también en el circuito de reproducción social: sus estilos de vida, sus casas, etcétera. Esa fuerza enorme, privada, se materializa. Se vuelve, hablando en términos marxistas, fuerza social; una fuerza social muy distinta de la vieja burguesía.
Junto a ésta, hay una segunda fuerza social emergente: un nuevo plantel de trabajadores, que no son los antiguos sindicados, y que incluye empleados muy vulnerables, a menudo migrantes o inmigrantes, mujeres, ciudadanos minimizados (como los negros, en Nueva York, o los argelinos, en Francia). Trabajadores desprotegidos, que ocupan una posición sistémica en estas ciudades globales, porque también son parte de las dinámicas de la globalización; no todos pero sí muchos. Ellos también logran emerger, forman esa especie de lo que Marx llamaba el Lumpen, aunque conforma un error verlo como tal, ya que constituyen una nueva fuerza social.
¿Cómo conviven estas dos fuerzas sociales?
La pregunta que yo me hago es en qué momento estas dos fuerzas sociales se encuentran en combate político. Porque no hay mucho de esto, hay mucha opresión, mucha desigualdad, explotación, pero combate… Las luchas son, más bien, micro-sociales, donde hay mucho anarquismo: los que ocupan casas; la defensa de sectores de bajo nivel social para que sus espacios no se vuelvan apartamentos de lujo, lo cual implicaría su desplazamiento; la lucha contra policías que intentan limpiar una parte de la ciudad para que se vuelva más manejable para un nuevo circuito social, como ocurrió en Río de Janeiro o Sao Paulo. Ésas, para mí, son micro-luchas políticas donde este capital globalizado se confronta. Hay un momento político ahí, que incluye a esa parte de la sociedad que Marx hubiera llamado Lumpen pero que aquí se vuelven actores políticos. Y muchas de las formas de violencia que vemos en la ciudad, que llamamos violencia urbana porque no es como la violencia del robo o del asesinato, expresan esa lucha política. La ciudad global conforma un espacio que también genera esos actores políticos, no simplemente refiere a un aspecto de la economía global.
Cabe preguntarse sobre si la aparición de estos nuevos actores políticos exigen una reformulación de las instituciones de gobierno.
En muchas de estas ciudades, el gobierno no se ha comportado brillantemente. Pascual Maragall, en su etapa como alcalde de Barcelona, supo cómo manejar esto: si bien no eliminó la desigualdad, la manejó de una manera que permitió una redistribución de los beneficios. La Buenos Aires de los 90, donde hubo un dinamismo económico espectacular a nivel urbano, generó una miseria en las viejas clases medias. Esto es: surgió un plantel de profesionales de mucho ingreso, se embelleció y renovó parte de la estructura de la ciudad, pero no hubo distribución de beneficios. Mientras que en Barcelona se supo cómo redistribuir para que también los sectores populares pudieran extraer alguna ventaja de ese enorme dinamismo que se dio en los últimos 20 años en estas ciudades. Ése es uno de los grandes problemas de gobiernos nacionales y locales, dependiendo de qué parte del mundo se está hablando. Y responde a que los políticos no entienden casi nunca las dinámicas urbanas.
¿OTRA GLOBALIZACION ES POSIBLE?

Las desigualdades de la globalización neoliberal son cada vez mayores. El sociólogo catalán Manuel Castells dice que si se sigue esta tendencia terminaremos viviendo en universos paralelos. ¿Exagera?
Ya hay un poco de esto. De hecho, la ciudad global no es la descripción de toda una ciudad, sino un modelo analítico que trata de captar ciertas dinámicas urbanas estratégicas y los espacios en los cuales éstas se materializan. Así, hay muchas partes de la ciudad que no aparecen en esas dinámicas, casos muy extremos, como el barrio Bronx, en Nueva York, donde la miseria es enorme. Pero opino muy diferente a Castells, con quien en muchas cosas coincido, en cuanto a que, volviendo a la función política, encuentro que algunas de estas clases de trabajadores, medias lumpen, tienen una posición sistémica dentro del espacio económico que conforma la ciudad global. Un lugar que los posiciona como actores políticos, como parte del capitalismo avanzado globalizado. Como el código que utilizamos no nos permite captar esta conexión, hay que refutar el código. ¿Cómo el inmigrante que no habla inglés en Nueva York puede ser parte del sector avanzado? ¿Cómo puede serlo del sector globalizado? Y sí, puede serlo. De hecho, lo es. Pero para entenderlo hay que trazar cuáles son los circuitos que conectan estos mundos económicos con las finanzas globalizadas. Entonces, aunque parecen ser mundos paralelos, forman todos parte del capitalismo actual, y que en la ciudad global asume su forma más avanzada.
Existe un discurso muy fuerte que señala que la globalización es un proceso «inevitable». Y sus detractores la explican como una excusa que ayuda a los peces gordos del mercado a concentrar poder. ¿Otra globalización, más justa, es posible?
Emergente una globalización de sectores sociales donde se ubican los movimientos de Porto Alegre, los activistas del medio ambiente, los de los derechos humanos… Emerge una globalización que es política, de resistencia, de ciertas formas de acción política, pero también de acción social, de acción legal. Hay una serie de proyectos sociales, cívicos, de ley; mucho de lo que se está haciendo en el ámbito nacional es una forma de globalización político-legal-cívica que contesta al neoliberalismo, que lo resiste. Y que, a su vez, se siente como global, no como anti-global, sino como lo que ahora llamamos la otra globalización. Y es muy importante reconocerlo.
Otro tipo de globalización que permite esperanzarse…
Sí. Ahora bien, también hay otra globalización, u tercer tipo, que es criminal. La de los traficantes de drogas, los de personas, el terrorismo internacional organizado. Mafias que usan las infraestructuras de la globalización para sus objetivos. Hay, al menos, tres globalizaciones muy poderosas. La más, la que domina, es la económica neoliberal. Pero yo creo que ningún poder formalizado —y esta economía está bastante formalizada a través de las políticas que todos los países participantes en ella han trazado, y que facilitan y permiten la existencia de mercados y empresas globales, porque eso no cayó del cielo—, ningún gran poder formalizado duró para siempre. Con excepción de la Iglesia Católica, claro, que parece que no deja de durar. No lo hizo, el Imperio Británico, tampoco el Norteamericano, y no lo hará este modelo tan brutal que está destruyendo a más de cincuenta economías. Es un sistema muy poderosa, sí, pero no va a durar para siempre, al menos bajo esta modalidad. Eso sí, habrá otras que serán igualmente poderosas, igualmente destructivas. La dinámica puede desarrollarse, por ejemplo, en la dirección de generar espacios protegidos. Hace 10 años muchos me preguntaban acerca de la posibilidad de que el mundo se desarticule, por un lado, en una serie de ciudades privilegiadas y, por otro, en una especie de desastre. Eso es posible, seguramente la peor modalidad.
Quedan inevitablemente rezagadas las numerosas ciudades que no cumplen los requisitos para adaptarse a esta economía globalizada.
Una ciudad global paga un costo social alto, ojo. Lo global trae mucho dinamismo pero también plantea un gran desafío de administración. O sea, que no es simplemente una fórmula para que todos estemos contentos. Por otra parte, hay muchas modalidades por medio de las cuales sobreviven esas aglomeraciones urbanas, las pequeñas, las no globales, a las que hace referencia en su pregunta. Y es que la economía globalizada es una parte muy pequeña de la economía total; una parte con gran poder, estratégica, sí, pero que existe junto a otra mucho mayor de actividades localizadas, regionalizadas, de ámbito nacional. Un ejemplo es el turismo de alta clase, como el de La Habana, en Cuba, donde las inversiones extranjeras han generado un espacio para viajeros de alto nivel. Y hay muchas otras tácticas, algunas muy buenas, otras no tanto, que se están usando y que encajan dentro de circuitos internacionales. A la par, hay ciudades que están sufriendo. En Estados Unidos, por ejemplo, algunas urbes se están empequeñeciendo, como ocurre con Detroit, que ha perdido capacidad económica y en la cual hay espacios que se vacían.
¿Coincide en que existe un discurso mediático que tiende a endiosar una imagen parcial de ciudad global? Un discurso interesado, quizá impulsado por sectores de poder que sacan ventaja de las dinámicas económicas que se dan en estas ciudades.
Sí, pero también hay mucha multivalencia en todo esto: no se puede hablar, simplemente, en términos de bueno o malo. Depende del manejo político de la situación. Una ciudad global puede abrir paso a un dinamismo económico enorme y generar dinamismos políticos muy interesantes; las luchas mismas son interesantes. El espacio de la ciudad globalizada es un espacio que está muy despierto, enérgico. Por eso me importa capturar las posibilidades políticas que se dan en ellos; el hecho de que el capital globalizado se vuelva fuerza social, que uno la pueda combatir. Es verdad que el discurso mediático ha generado imágenes de bellos edificios, bellos restaurantes, gente bien vestida, y se a transformado en una especie de mercado a través del cual se vende la imagen de las ciudades. Lo cual nos lleva al principio esta entrevista: existe un manejo simbólico del vocabulario.
Obras de la autora con traducción al castellano
1 Movilidad trabajo y capital : estudio sobre la corriente internacional de la inversión y del trabajo Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Trabajo. (1992).
2. La Ciudad Global. Buenos Aires: EUDEBA. 1996.
3. ¿Perdiendo el control? : la soberanía en la era de la globalización. Edicions Bellaterra, S.A. (2001)
4 . Contra geografías de la globalización: género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos. Traficantes de Sueños. (2003).
5. Estragos de la Globalización. Buenos Aires. Fondo de Cultura Economica. 2004.
5. Inmigrantes, Colonos y Refugiados. Madrid: Siglo XXI. 2004.

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