viernes, 3 de enero de 2014

La sinrazón de la supuesta anexión del Valle del Jordán por Carlos Braverman





El gobierno de Israel informó el domingo que el Comité Ministerial de Legislación votó a favor de un proyecto de ley para anexionar la totalidad del Valle del Jordán. Cuatro ministros aprobaron y la propuesta y tres se opusieron, según el informe. Entre quienes se oponen se encuentra Tzipi Livni, ministra de Justicia de Israel, quien apeló el voto. Es evidente que la medida no prosperará en el parlamento y creo que no pasará siquiera la primera de las tres lecturas.
La pregunta que se impone es qué se busca. Israel se volvió un especialista en perder amigos y ser su principal des-legitimizador.
El juego es interno, en realidad es una escenificación, pero el equívoco está en que no se trata de un ensayo general, sino que se está frente a la realidad cruda de un mundo que nos mira peor que mal.
En su décimo viaje en 12 meses Kerry es el otro actor de la puesta en escena, al que Netanyahu le dirá, me ataron de manos otra vez y no puedo maniobrar, necesito tiempo. Justamente el factor tiempo se acaba, no me parece que nadie pueda pasar bien esta mala jugada, los síntomas de violencia ya se dejan ver y la espiral de violencia en la zona es muy fácil de comenzar, sin saber cómo se termina.
La mayoría del Valle del Jordán está bajo control militar israelí. Más del 94 % del Valle del Jordán y el Mar Muerto está vedado al uso de Palestina, la tierra está declarada zona militar cerrada o reservada para los asentamientos israelíes. Sin embargo no es nueva la idea de Israel sobre una presencia militar en esa frontera, considerada vital para su seguridad para al menos 10 o 15 años después incluso de la independencia de un Estado Palestino.
Pero constituye el 28,3% de la tierra en la que se supone debería pertenecer ese Estado Palestino por concretarse. Hoy viven en esa zona cerca de 60.000 palestinos que habitan en 29 aldeas alrededor de Jericó, Wadi al-Fara'a y el norte del Valle del Jordán. La Comisión avanzó por una senda que obvia irresponsablemente los conflictos concernientes al derecho internacional que la medida puede ocasionar. Sin dejar de lado, dicho sea de paso, la posibilidad de una crisis en las relaciones con Jordania.
Los palestinos tendrán que atravesar 20 puestos de control y puertas de hierro con el fin de ir de un pueblo o de una ciudad a la otra. La medida contempla anexar la amplia extensión que conecta Jerusalén con el Valle, porque no se puede anexar el Valle del Jordán sin anexar también los caminos que conducen por ella y los aislados asentamientos dispersos a lo largo del mismo.
El tema supuesto de la seguridad puede ofender a Jordania, pues habría que pensar en una hipótesis de conflicto, con tanques que emanen desde el territorio del Reino de Jordania y recorriendo el Valle del Jordán se dirijan hacia Jerusalén. No entiendo porqué sumar un enemigo donde no hay posibilidad que esté.
Pero si así fuera, las Fuerzas de Defensa de Israel necesitan sólo las fuerzas de posición en los pasos estratégicos a lo largo de la orilla occidental del Río Jordán. Esta supuesta medida a implementarse implica más aislamiento regional, internacional y una carga económica suplementaria para reforzar la seguridad de los asentamientos y la protección de Israel en su territorio reconocido como tal.
La intención no es hacer naufragar el proceso de paz, sino nivelar en la propia coalición a los moderados y los más dispuestos a concesiones en el proceso de paz, pero el juego es peligroso y se puede escapar de las manos. No son pocos los sectores de la dirigencia de la ANP y de los fundamentalismos clásicos en el campo palestino que ya instrumentan esta bravuconada de Israel. En la Casa Blanca las miradas son cada vez más torvas y el mensaje de Kerry no fue amable.
Los perdedores claros son los ciudadanos de Israel y los sectores del pueblo palestino que están dispuestos a un entendimiento serio y responsable. Ambos se encuentran nuevamente con dirigencias cínicas y si algo saben es de la ausencia de criterio estadista en sus conducciones cuando más se necesita. La historia así se les enseñó a estos pueblos, hoy nuevamente Israel volvió a cometer otro error y hace mucho que el balón está en su campo.
*Carlos Braverman es Politólogo y Psicólogo, miembro de la Asociación de Derechos Civiles en Israel, militante por la coexistencia judeo-árabe en Israel y la paz con el pueblo palestino. Es miembro del Partido Socialista de Israel (Meretz), e integrante de Paz Ahora (Shalom Ajshav). Es Presidente del Instituto Campos Abiertos de Israel (Investigación y desarrollo en Ciencia Política). Su trabajo está centrado en la investigación, la academia, la docencia y la actividad política; así como en el periodismo y el trabajo por los derechos civiles.
Derechos reservados: Instituto Campos Israel ISBN963-03- 0316- 2 מסת"ב

1 comentario:

  1. ¿ Donde anda tu otro "jaimito"..el "jaimito" y el "carlitos"...vaya par de "chorlitos"..:)

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