sábado, 14 de enero de 2012

El año de la relocalización de los Outposts en Cisjordania por Zvi Barel



Original haaretz: http://www.haaretz.com/print-edition/opinion/year-of-the-relocated-illegal-west-bank-outpost-1.405369
En español Carlos Braverman
La creatividad no conoce límites, tal como se expresa en la nueva idea de que los asentamientos ilegales en Cisjordania pueden ser movidos de una ubicación (ilegal) a otra. Esto supone su traslado desde una propiedad privada palestina a una tierra palestina "reapropiada" por el gobierno, desde un sector bajo régimen de ocupación a otro, como si tal maniobra le otorgara la legalidad que no tiene .
Es un juego de las sillas donde todos ganan, donde nadie se queda sin sentarse. En el puesto de avanzada ilegal de Ramat Gilad, en Cisjordania, nueve remolques con casas van a desplazarse una docena de metros para pasar a formar parte del asentamiento "legal" de Karnei Shomrón. Y en lo que respecta al puesto ilegal de Migrón, el ministro sin cartera, Benny Begin, sugiere que las edificaciones sean reubicadas en un sitio "legal" a varios cientos de metros de distancia.
"La creatividad y la sabiduría con la que el ministro Benny Begin llevó a cabo el diálogo en nombre del gobierno, además del altruismo y sacrificio demostrados por la familia Zar (que estableció el asentamiento ilegal) y los residentes de Ramat Gilad, constituyen el necesario modelo de sabiduría para el desarrollo continuo de una presencia residencial en Ramat Gilad y otros sitios con características similares". Así es como el diputado de Kadima, Otniel Schneller, ha descrito esta innovación.
En cuanto a Migrón, por cierto, no se ha alcanzado ningún acuerdo sobre la reubicación de las edificaciones. No son ningunos tontos en ese lugar, y no se dejarán engañar tan fácilmente por prestigio para dar muestras de altruismo y sacrificio. Y si - Dios no lo quiera - ese invento de la reubicación se convierte en la norma, alguien podría preguntarse entonces por qué no todo el mundo debería ser reubicado en territorio verdaderamente legal; digamos, dentro de las propias fronteras de Israel.
El traslado de las edificaciones a expensas del contribuyente israelí no constituye un compromiso; además es injusto. Sirve para perpetuar la apariencia de legalidad de los asentamientos, como si hubiera dos áreas judías en Cisjordania, una legal y otra ilegal. Tal enfoque no hace más que pisotear aquel dictamen de agosto emitido por el Tribunal Supremo de Justicia, en el cual se ordena la demolición de la infraestructura levantada en Migrón para marzo de este año.
El enfoque de la reubicación traslada la controversia sobre la construcción ilegal, desde el poder judicial, que ya se ha pronunciado sobre el asunto, de vuelta al ámbito político. Sólo se necesita echar un vistazo a toda esa banda que se ocupa de ejercer presión sobre este asunto, grupo que incluye a rabinos, figuras públicas y políticos que tratan de bloquear el traslado, o por lo menos, de presentarlo como una concesión en aras de la buena voluntad. Es entonces cuando se comprende que la lucha no es por los hogares: es por el trazado de fronteras legales en un lugar donde la legalidad no es más que una invención.
Otro ejemplo de creatividad ilícita es la legislación propuesta por los diputados Zeev Elkin (Likud), Yaakov Katz (Unión Nacional) y David Rotem (Israel Beiteinu), quienes sólo estarían dispuestos a permitir la demolición de viviendas cumpliendo una orden definitiva emitida por un tribunal competente en asuntos de territorio. Esto excluye al Tribunal Superior de Justicia, que no sopesa las pruebas, y al comandante de Tzáhal y a su autoridad soberana. Pero eso no es lo más importante del asunto. Además, el primer ministro Binyamín Netanyahu, en recomendación del Fiscal General Yehuda Weinstein, ha aplazado el debate sobre esta tonta legislación.
Inventos como éstos terminan cediendo el poder de decisión a los colonos quienes pueden optar por la autoridad judicial que mejor les convenga, arrastrando de ese modo al gobierno. El resultado es un origami legal nada novedoso. Entre sus pliegues se organiza un léxico que incluye conceptos como "usurpación de tierras", "expropiación de tierras" y "cierre de la zona". Prosigue con términos tales como "asentamientos legales" y "engrosamiento de los asentamientos existentes", y concluye con el heroico "puesto de avanzada", que a su vez se divide en "legal" e "ilegal".
Estos términos están diseñados simplemente para mentir a las autoridades, para desafiar a la Corte Suprema y para trasladar la soberanía desde el gobierno y el ejército a los colonos. Estos términos se vuelven sionistas al caer por esa resbaladiza pendiente en la cual un país soberano hace metástasis en una diáspora judía que dicta sus leyes y su lenguaje.
Así es como el 2012 será el "año de la reubicación del puesto de avanzada", lo cual eliminará el término "puesto de avanzada ilegal" de una vez por todas. Es impresionante la forma en que aquella terminología específica inventada para los asentamientos está siendo utilizada, como si proviniera de una ley o, al menos, de una orden judicial. Todo lo que queda es la cuestión marginal del estatus de la Corte Suprema de Justicia, estatus que perdería toda dignidad en tierra de los colonos. Pero también existe una solución para ese problema: ¿Por qué no evitar toda complicación y establecer directamente un sistema judicial independiente en Cisjordania, que incluya una corte suprema de justicia?
Ya existe allí un ámbito ejecutivo de gobierno. Y así y todo, la legislatura israelí permanece cautiva de los colonos. Lo único que falta es la rama judicial. No se requiere para eso la comisión de un acto ilegal: necesitaríamos solamente una copia de la corte y luego su traslado.



sábado, 7 de enero de 2012

B'Tselem 2011: vídeo resumen de Cisjordania


B'Tselem organización israelí de derechos humanos comenzó en 2007 a distribuir cámaras de video para los palestinos que viven en los territorios ocupados de Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza. 
En 2011, los voluntarios en el proyecto de cámaras de B'Tselem filmaron más de 500 horas de metraje en Cisjordania. Se trata de dos minutos,  que representan la vida bajo la ocupación y el régimen militar como una forma de resumir el año que pasó.

Algunos de los incidentes documentados en este video son el resultado de la política oficial, en muchos casos, los soldados iban en contra de las órdenes del ejército. En al menos dos incidentes se abrieron investigaciones por la División del Ejército para Investigación Criminal y la Unidad de Investigación de la Policía. En ellos la policía israelí en Cisjordania determinó que son ilegales de acuerdo con las propias políticas del ejército. El ejército y sus diversos mecanismos de aplicación de la ley utilizan las imágenes de los vídeo s de B”Tselem con el fin de investigar los incidentes en los territorios ocupados.
Nota de C.A.: existen organizaciones como Hay un límite, Courage to Refuse, y  " Usted tiene derecho a decir NO"-rebelión de los pilotos israelíes- que son formadas por militares de rango y se oponen a las políticas oficiales.

jueves, 5 de enero de 2012

Los defensores de la fe por Carlos Braverman




Los haredim siguen siendo noticia aunque su alcance global descendió. El último sábado por la noche manifestaron en Jerusalén, en  Kikar Hashabath (Plaza Shabath) y expresaron su indignación utilizando simbología del Holocausto para protestar contra lo que llamaron la exclusión societaria de los Haredim.
Fue su respuesta a la manifestación de repudio contra este colectivo por su criminal agresión a mujeres y niñas en Beit Shemesh.
Algunos de los manifestantes llevaban distintivos amarillos con la Estrella de David y la palabra judío en alemán dentro de ella (Jude), mientras que otros estaban vestidos con uniformes de prisioneros que simbolizan la persecución hacia los judíos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Los manifestantes trataban de expresar por medio de esta analogía que están siendo perseguidos por la mayoría laica de Israel debido a su forma de vida judía.
Aparte de instrumentalizar la presencia de niños con uniforme de campos de exterminio que además exhibían las estrellas amarillas, fueron irrespetuosos con el recuerdo de la desgracia histórica de su pueblo y atentaron contra la memoria colectiva del Holocausto, contra el significado del mismo en nuestra sociedad.
Los Haredim inequívocamente nos dijeron nazis a todos los ciudadanos que sostenemos valores diferentes a los suyos.
En 1993 después de muchos años de investigación de campo entre los mismos ultra-ortodoxos en sus barrios de Jerusalén, el sociólogo norteamericano Samuel Heilman publicó su famosa obra  “Defensores de la Fe” (Defenders of the Faith: Inside Ultra-Orthodox Jewry-New York: Schocken- February 1993).
El estudio que realiza Heilman sobre los Haredim abarca su inserción en el mundo judío y su incidencia en la política israelí. Hace un análisis detallado y profundo de sus normas de vida, sistema educativo, prácticas religiosas y organización familiar.
Pero sobre todo explica las causas por las que este grupo radical, es inminentemente militante y tiene una cosmovisión fundamentalista de las cosas y cómo incide esto en la vida judía israelí.
Comenta el autor que en su visión fundamentalista establecen que hay una sola verdad, que las personas que comparten esta verdad están vinculados inexorablemente entre sí y que esta verdad no se limita a la esfera privada, pues debe ser impuesta obligatoriamente a la esfera pública. Esta verdad se articula con fundamentos de la fe que deben ser practicados a ultranza si en ellos se cree, para estar entre los defensores de Dios.
Heilman considera que en realidad este fundamentalismo reinventa el pasado mediante una selección de hechos y tradiciones con el fin de recuperar de ella los elementos que cuestionan las verdades alternativas que se ofrecen en la cultura contemporánea.
Constituyen una especie de contracultura en la sociedad, por lo cual se involucran en una intensa batalla contra las fuerzas del mundo contemporáneo que, a su juicio, tratan de socavar o contaminar el mundo tal como ellos lo ven.
Sin embargo la ortodoxia moderna no Haredi, ni fundamentalista, adoptó la postura de que la tradición y el mundo contemporáneo pueden coexistir, la tensión entre la vida judía y el mundo exterior no debían ser sostenidos.
Al contrario, eliminar esta tensión, era la mejor manera de asegurar la continuidad judía,  la observancia ritual y mantener una fuerte fidelidad a los valores judíos, con la conciencia que esto por sí solo no era suficiente para el pueblo judío.
Hoy el fundamentalismo ha encontrado la manera de infiltrarse y socavar este punto de vista y se está convirtiendo en el modo dominante de la ortodoxia.
En Israel, la ortodoxia moderna fue capturada en gran medida por la ideología política de los colonos, por lo cual  los asentamientos en las tierras bíblicas es el mandamiento más importante y la condición sine qua non de la religiosidad moderna ortodoxa.
Las consideraciones de Samuel Heilman son a mi criterio irrefutables frente a la dinámica que desarrolló nuestra sociedad en relación a estos segmentos de ella que son motivo de su obra, la profundización del autor sobre el fenómeno del fundamentalismo ultra-ortodoxo judío es intachable.
El fundamentalismo se instaló mayoritariamente, pero aún no en forma total en esa ortodoxia a causa del debilitamiento lento y constante de sus valores liberales y de su cosmovisión plural de la vida societaria judía e israelí. De esta forma logró imponer su dogmatismo maniqueísta en una franja muy extensa de ella.
Así surge otro hecho relevante, la Price Tag Policy, que es el nombre dado a los actos de violencia aleatoria dirigida a la población palestina y las fuerzas de seguridad israelíes por colonos radicales  que, exigen pagar un precio a los palestinos o las fuerzas de seguridad israelíes por cualquier acción tomada en contra de su empresa colonizadora. Esta campaña incluye ataques a poblados y propiedades palestinas como represalia por los ataques terroristas contra objetivos israelíes y la demolición de las estructuras de gobierno en los asentamientos de Cisjordania y la eliminación de los puestos de avanzada que son descritos como ilegales o no autorizados por el gobierno israelí. El nombre de Price Tag surge cuando después de una acción coyuntural del gobierno israelí contra esta política de asentamientos, un líder colono dice:”tendrán que pagar un precio muy alto por esto”.
Es obvio que tratando de instalar unilateralmente ideas y concepciones societarias que pretenden ser inexorablemente incuestionables las consecuencias obvias sean la violencia  y el asalto desafiante a la ley. No resulta extraño entonces fenómenos como la exclusión del otro que no es parte de un determinado proyecto de vida y visión societaria, la desagregación de la sociedad y la presencia de un espacio público cada vez más cerrado y estrecho. Estos fenómenos son acompañados por el deterioro de la democracia y el derecho como valores que pueden aunar a una sociedad moderna, liberal y plural.
Los defensores de la fe, como todos los cruzados de Dios, no tienen una dimensión exacta de cuanta destrucción, odio, pérdidas invalorables, retraso societario, vidas y dignidad humana costará el arribo a la victoria final, a entronizar su verdad.
De cualquier manera, si la tienen no es de su interés, no está entre sus preocupaciones pues es algo menor frente al  triunfo de esa verdad.
No me extraña que para los Haredim el sábado pasado fuimos nazis y que los colonos continúen cobrando el precio que debemos pagar por no compartir su perspectiva, pues mañana seremos lo que convenga al enfermo criterio de los ultra-ortodoxos para justificar que no somos merecedores de respeto y no dudo tampoco que el precio que habrá que pagar entonces a los colonos sea más alto.
Ellos en conjunto son indudablemente los defensores de la fe y nosotros sin duda un efecto bastardo de la verdad. Esto me invita aunque soy un hombre creyente y practicante liberal a parafrasear una frase de Nietzsche: la fe puede ser el mejor instrumento cuando no se quiere saber la verdad y comprender las realidades complejas.
*Carlos Braverman (Israel): Politólogo y Psicólogo, miembro de la Asociación de Derechos Civiles de Israel. Activista por una coexistencia judéo-árabe mutuamente justa y el altermundialismo. Miembro del Partido Meretz (Partido Socialista de Israel - Tel Aviv). Presidente del Instituto Campos Abiertos (Investigaciones en Ciencias Políticas).
*Solamente se puede reproducir en forma parcial o total citando autor e Instituto Campos Abiertos de Israel.
Derechos reservados: Instituto Campos Israel ISBN963-03- 0316- 2 מסת"ב

martes, 3 de enero de 2012

La segunda guerra fría y América del Sur por Raúl Zibechi



La “guerra contra el terror” inaugurada por George W Bush tras los atentados del 11 S, está siendo desplazada por la “contención” de China, la nueva estrategia delineada por el Pentágono para cercar y, eventualmente, ahogar a la potencia asiática, con el objetivo de mantener la supremacía global. El último viraje del imperio involucra de lleno a Sudamérica.

Noviembre fue el mes en que se plasmó el cambio de rumbo. “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, dijo Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano. En la edición de noviembre de Foreing Policy, la secretaria de Estado Hillary Clinton hizo algunas precisiones. “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En los próximos diez años, debemos ser inteligentes acerca de dónde invertimos nuestro tiempo y energía, de forma que logremos la mejor posición posible para mantener nuestros liderazgo”.

En la próxima década, según Clinton, Estados Unidos realizará la mayor inversión “diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”. Como en toda estrategia estadounidense, lo militar y lo económico forman una sola política. En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), hasta alcanzar los 2.500 militares. Hasta ahora el Pentágono cuenta con bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam, pero al establecerse en Australia forma una tenaza sobre la salida de China al océano Pacífico.
Esta política forma parte del objetivo no declarado de formar una “OTAN del Pacífico” para presionar y cercar a China.

El segundo paso no es militar sino económico. Consiste en un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-pacífico, TPP(1). Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China es dejada fuera y se consigue romper la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, donde ese país tiene un papel hegemónico.

Según Michael T. Klare, el nuevo centro de gravedad de la política estadounidense supone el abandono de Oriente Medio, que durante medio siglo fue su prioridad, para focalizarse en la que considera su principal adversaria. La lectura del Pentágono sostiene que el talón de Aquiles de la economía china son las importaciones de petróleo que llega al país necesariamente por el Mar del Sur de China, donde Obama prevé su mayor despliegue militar(2).

La respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas. A diferencia de las potencias occidentales, que ascendieron a caballo de las guerras de conquista (desde España y Portugal hasta Inglaterra y Estados Unidos), el ascenso chino se basa en el comercio y la diplomacia. Esa diferencia es a la vez su potencial mayor, en la medida que no es una potencia agresiva, pero a la vez su debilidad, ya que puede ser desplazada por la fuerza como sucedió en Libia.

Debilidad estructural

La crisis de los Estados Unidos es más grave que la que atraviesa la Unión Europea. “Ahora insolvente se tornará ingobernable, arrastrando a los estadounidenses y a quienes depende de él a conmociones económicas, financieras y monetarias, geopolíticas y sociales violentas y destructivas”, asegura el Boletín Europeo de Anticipación Política (Geab No. 60, 16 de diciembre).

En los próximos cuatro años el país que diseñó el mapa global desde 1945, vivirá siempre según este pronóstico, “parálisis institucional y la desarticulación del bipartidismo tradicional”, una espiral de recesión-depresión-inflación y “la descomposición del tejido socio-político”. Es cierto que semejante pronóstico suena apocalíptico, pero ¿quién hubiera pensado que la agencia S&P llegaría a degradar la calificación del país?

A escala internacional Estados Unidos cada vez tiene menos aliados.
Immanuel Wallerstein recuerda que sólo en noviembre y la primera mitad de diciembre la Casa Blanca “ha tenido confrontaciones con China, Pakistán, Arabia Saudita, Israel, Alemania y América Latina” (La Jornada, 18 de diciembre). Los fracasos se extienden: Obama envió al secretario del tesoro, Timothy Gethner a Europa para sugerir alternativas a la crisis y fue olímpicamente ignorado; fue humillado por Pakistán y luego por Irán, ya que al parecer el drone que “aterrizó” en ese país no sufrió un accidente sino que fue bajado por un ciberataque.

Pero la situación más grave es la interna. Un estadounidense de cada seis recibe bonos de alimentación así como uno de cada cuatro niños; el
57 por ciento de los niños vive en hogares pobres; el 48,5 por ciento vive en grupos familiares asistidos por el Estado, frente a un 30 por ciento en 1983 (The Economic Collpase, 16 de diciembre). Llama la atención el agravamiento de la situación social en pocos años: desde
2007 el ingreso familiar cayó un siete por ciento; en zonas de California el precio de la vivienda cayó un 63 por ciento, el precio promedio de una casa en Detroit es de 6.000 dólares y el 18 por ciento de las viviendas de Florida están vacías. Un niño de cada cinco experimenta episodios de vida en la calle.

Todos los días aparecen datos nuevos que revelan el deterioro social y moral del país. La revista Pediatrics, de la Academia de Pediatras, reveló que a los 23 años uno de cada tres estadounidenses ha sido arrestado en algún momento. En 1965 sólo lo habían sido el 22 por ciento a esa edad (USA Today, 19 de diciembre). Según los autores del estudio, esos datos no significan que haya una mayor criminalidad juvenil, sino que “obedece a leyes más estrictas” ante situaciones de escándalo público o consumo de sustancias prohibidas. Concluyen que los arrestos de jóvenes tienen consecuencias nefastas para su desarrollo y alientan “comportamiento violento y conductas antisociales”. Si el estudio discriminara los arrestos que sufren negros e hispanos, los resultados hubieran sido escandalosos.

Un cerco a la integración

En una situación interna e internacional tan grave, el viraje estratégico puede, como señala Klare, llevar al mundo a una situación “extremadamente peligrosa”. En su opinión, compartida por otros analistas, estamos ingresando en una nueva guerra fría que no excluye “el dominio y la provocación militar” con fuerte énfasis en el control de los hidrocarburos del planeta. Si el objetivo de Estados Unidos frente a China consiste en “poner de rodillas a su economía, mediante el bloqueo de sus vías de suministro de energía”, esa política -que no es
nueva- es de hecho un anuncio para el resto del mundo. Recordemos dos
hechos: Sudamérica aporta el 25 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y los mayores descubrimientos de crudo en la última década están en aguas territoriales brasileñas.

Las exportaciones de Venezuela al país asiático están en el punto de mira. Las inversiones chinas en ese país acumulan 40 mil millones de dólares desde 2007. PDVSA exporta 430 mil barriles diarios de petróleo a China pero las estatales chinas CNPC y Sinopec planean multiplicar por diez su bombeo de crudo en el país hasta llegar a 1,1 millones de barriles diarios en 2014, para lo cual han recibido cinco áreas en la Faja Petrolífera del Orinoco, que requieren unos 20.000 millones de dólares en inversiones cada una (Reuters, 20 de diciembre).

El viraje de Obama cuando insiste en que “Estados Unidos es un país del Pacífico”, cuando siempre había sido un país Atlántico, no sólo implica tejer alianzas en Asia sino también en América Latina. El TPP incluye a Chile y Perú y espera involucrar a México. En paralelo, el 5 de diciembre en Mérida los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Perú y Colombia) acordaron lanzar el bloque comercial en junio de 2012, crear un mercado integrado con sus bolsas de valores y eliminar las tarifas aduaneras luego de 2020.

Para Andrés Oppenheimer, “veremos una división de facto de América Latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico” (La Nación, 13 de diciembre). El análisis conservador desestima la recién estrenada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En efecto, el columnista de La Nación (que además escribe en The Miami Herald y es analista político de CNN en Español) sostiene que en la cumbre presidencial de Caracas hubo apenas “discursos poéticos sobre la unidad regional”, sin ninguna consecuencia económica.

Una de las tendencias más importantes que se ha disparado luego de la crisis de 2008, es hacia la conformación de bloques regionales y comerciales, que redunda en un retorno del proteccionismo. La reciente decisión del Mercosur de elevar el arancel externo del 14 al 35 por ciento, forma parte de esa tendencia que busca proteger a la región ante la exportación de los países centrales de los productos que no pueden consumir internamente.

Con la crisis se redujo la demanda de Europa y Estados Unidos, lo que está provocando que países emergentes como China e India acumulen stocks de mercancías que pretenden colocar a precios muy bajos, lo que está afectando las industrias de la región, en particular a Brasil y Argentina. Ciertamente, los países que no tienen un importante sector industrial, como Paraguay y Uruguay, no se benefician con ese tipo de medidas pero, sin embargo, pueden obtener mayores cuotas de exportación hacia los grandes de la región.

Brasil toma nota

En Brasil ha ganado espacio la convicción de que debe enfrentar nuevas amenazas y que ellas provienen de los países centrales, en particular de los Estados Unidos. Lo interesante es que esa convicción atraviesa a toda la sociedad, arriba y abajo.

Cinco días después del discurso de Obama ante el parlamento australiano, militares brasileños filtraron a la prensa un informe interno del Ministerio de Defensa sobre la situación del equipamiento de las diversas armas. La prensa conservadora tituló que buena parte del material bélico se había convertido en “chatarra” y aseguraba que de las cien embarcaciones de combate de la Marina apenas 53 están navegando y que sólo dos de sus 24 aviones A-4 están operativos (O Estado de Sao Paulo, 22 de noviembre).

La difusión del “informe secreto” se produjo en un momento en que diversos sectores, incluyendo al ministro de Defensa, Celso Amorim, presionan para acelerar el proceso de modernización y equipamiento de las fuerzas armadas, y muy en particular de la Marina encargada de defender la Amazonia verde y la azul, en referencia a las dos principales riquezas del país: biodiversidad y petróleo. Otro de los puntos neurálgicos es la compra de 36 cazas a Francia que lleva más de dos años paralizada. Sin embargo, la prensa no destaca los importantes avances que se están realizando en la fabricación de submarinos con importante transferencia de tecnología.

El general de brigada (retirado) Luiz Eduardo Rocha Paiva, miembro del Centro de Estudios Estratégicos del Ejército con amplia trayectoria militar y formación estratégica, analizó el reciente viraje estadounidense advirtiendo que la “pérdida de espacios” de la superpotencia y sus aliados repercute directamente sobre la región sudamericana y Brasil. Vale la pena reproducirlo extensamente porque refleja la mirada de buena parte de los gobernantes, militares o no, del país. “Los conflictos llegaron a nuestro entorno. El fracaso o éxito limitado de Estados Unidos y sus aliados en áreas distantes resultarán en presiones para imponer condiciones que aseguren el acceso privilegiado a las riquezas de América del Sur y del Atlántico Sur” (O Estado de Sao Paulo, 20 de diciembre).

Rocha Paiva destaca la creciente influencia de China en la región, la presencia de Rusia e Irán en países como Venezuela y concluye: “Los Estados Unidos reaccionarán a la penetración de rivales en su área de influencia y eso afectará el liderazgo de Brasil en el proceso de integración regional y en la defensa de su patrimonio y su soberanía”.
Por eso apuesta a reforzar el poder militar defensivo ante la nueva realidad.

Tan interesante como su mirada global es la que hace de la región. “No son los vecinos la razón para reforzar el poder militar del país, sino su ascenso como potencia económica global, la participación destacada en el comercio mundial y la codicia por nuestros recursos y posición geoestratégica. Todo eso sacó a Brasil de su posición periférica y lo colocó en las rutas de cooperación y conflicto”. Concluye advirtiendo que a Brasil le puede suceder en el siglo XXI, lo mismo que a China en el XIX: “Las potencias rivales se pueden unir para presionar y amenazar al país” (3).

Esa percepción sobre las amenazas que enfrenta es compartida por una porción mayoritaria de los brasileños. Un reciente estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA por sus siglas en portugués), entre casi cuatro mil personas, muestra que el 67 por ciento piensa que existe una amenaza militar extranjera por los recursos naturales de la Amazonia. Un 63 por ciento cree que los yacimientos hidrocarburíferos en el mar pueden sufrir ataques militares externos(4).

Más interesantes aún son las respuestas cuando la pregunta gira en torno a qué país puede constituir una amenaza militar en los próximos veinte años para Brasil. El 37 por ciento piensa en Estados Unidos. Muy lejos, Argentina con el 15 por ciento. Debe destacarse que esa era la hipótesis de guerra más probable desde la independencia hasta la creación del Mercosur, incluyendo a la dictadura militar (1964-1985) cuyo despliegue principal era en dirección sur. Esta percepción revela que los cambios en la estrategia militar de Brasil, que se plasmaron en la última década y sobre todo en la “Estrategia Nacional de Defensa”, publicada en 2008, cuenta con un amplio respaldo social.

El posicionamiento estratégico de un país madura en tiempos largos y la aplicación de la nueva estrategia se hace realidad en décadas. El Brasil de arriba y el de abajo coinciden en que el país es vulnerable ante probables amenazas externas. Tal vez esa percepción haya comenzado a cambiar el 8 de diciembre, cuando dos soldadores del equipo franco-brasileño que trabajan en los astilleros de la DCNS (Direction des Constructions Navales) en Cherburgo, de un total de 115 aprendices que están trabajando para transferir tecnología, comenzaron a soldar la última unión de las secciones del primero de los cuatro submarinos Scorpene destinados a Brasil (DefesaNet, 8 de diciembre). En adelante, se fabricarán en el astillero de la Marina en Rio de Janeiro.

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

Notas

1) El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económico fue firmado en 2005 por cuatro países: Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. Los demás, incluyendo Estados Unidos, se fueron incorporando progresivamente.

2) “Jugando con fuego. Obama amenaza a China”, Sin Permiso, 11 de diciembre.

3) Se refiere a las dos guerras del opio cuando Inglaterra y Francia se unieron contra China.

4) “O sistema de indicadores de percepçao social. Defensa Nacional”, IPEA, 15 de diciembre de 2011.
Publicado por suedith en 11:01 AM 0 comentarios

lunes, 2 de enero de 2012

Will 2012 bring another Israeli war against Hamas in Gaza?

Will 2012 bring another Israeli war against Hamas in Gaza?
Hamas was restrained by the IDF's incursion, but the continuing trickle of fire from the Gaza Strip could bring on another military conflagration.
By Amos Harel
Last Tuesday was the third anniversary of Operation Cast Lead. In the evening hours, the Israel Air Force killed a Palestinian activist and wounded two others in the course of two attacks on the Gaza Strip designed to preempt a planned terror strike launched from the Egyptian border. In response, three rockets were fired at open spaces in the Negev; fears of a further escalation turned out to be unfounded.
That morning, IDF Chief of Staff Benny Gantz said on Army Radio that "Operation Cast Lead was carried out in a professional, determined manner, and significantly strengthened Israel's deterrent strength."
He added, however, that as time passed, cracks opened in this deterrent vis-a-vis Hamas, and it won't be possible to bypass another round of fighting in the Gaza Strip in the future.
Apparently, Gantz was right in both respects. The three years which ensued after Cast Lead were the quietest witnessed over the past decade in the south; and yet the operation's effect is starting to fade. Neither Israel nor Hamas is currently interested in another military showdown, but a few gunshots could spark a major flare-up during the coming year.
Major General Yoav Galant, the GOC Southern Command three years ago, was responsible for planning Operation Cast Lead. He thoroughly trained forces for two years prior to the operation; and he ceaselessly pressured the General Staff and the political leadership, demanding that the operation be undertaken; and, assisted by two brigadier generals, Moshe Tamir and Eyal Eisenberg, he led the operation after the green light was given.
That senior officials were hesitant about engaging in a wide-scale operation is no secret. They feared that the operation would culminate with many IDF casualties. Yet the virtually incessant rocket attacks on the south, following the Gaza pullout, led to the decision to take action; but the operation was delayed for several months after another unofficial cease-fire was worked out between the sides in summer 2008. When this truce collapsed in November, the leadership equivocated on three counts: whether or not to undertake the operation; whether to rely solely on air attacks, without ground maneuvers; and whether to engage a wide-scale operation in Gaza, attacking not only the northern part of the strip but also surrounding Rafah in an effort to impede the smuggling of arms from the Sinai peninsula.
In the end, the operation got the go-ahead in late December. The Southern Command's position, demanding that the operation not be confined to air attacks, was accepted. Defense Minister Ehud Barak and IDF Chief of Staff Gabi Ashkenazi were not thrilled about a sweeping land attack, and ultimately approved a limited ground action concentrated around Gaza City.
On January 10 2009, two weeks into the operation and a week after the land attacks began, the Southern Command reissued its request for operations around Rafah. The proposal was rejected, due to fears of entanglement. Today, former Prime Minister Ehud Olmert claims that had Barak not sabotaged the operation in this middle stage, a mortal blow could have been delivered to Hamas. The reality is more complex. It's hard to determine how many casualties Israel would have endured had its troops entered Rafah, and how such an operation might have hurt Hamas. Had Operation Cast Lead , Hlasted beyond January 20, Olmert would have faced a full confrontation with U.S. President Barack Obama. In retrospect, Galant admitted that the opposition to a wider operation can be understood.During Cast Lead, the IDF used a massive amount of resources, in proportion to the Gaza Strip's small dimensions. Hamas pulled away from the IDF, hoping to limit its losses; and the Islamic organization fired fewer rockets at southern Israel than had been anticipated at the start of the operation. The limited number of Israeli casualties (13 dead, four of them from friendly fire ), along with the speed by which the IDF seized a large swath of land in northern Gaza, rehabilitated not only Israel's deterrence after the failures of the Second Lebanon War, but also the IDF's image in Israel's public.
Hamas is weaker and less proficient than Hezbollah, but there's no doubt that the IDF operated more successfully in Gaza than it had in Lebanon. The number of rockets fired from Gaza during the past two years, some 1,100, is a sixth of the number fired two years before the operation. The brunt of these rockets fell in open spaces; meantime two or three "Iron Dome" anti-missile batteries are now in operation, defending the Negev. The quality of life and real estate values of communities near the Gaza border have improved accordingly.
Hamas remains hesitant about engaging a direct confrontation against Israel, but the same cannot really be said about Islamic Jihad and other fringe Palestinian movements. Particularly worrisome is the scale of weapons smuggling into the Gaza Strip. Hamas and Islamic Jihad operatives have in their possession many thousands of rockets; hundreds of these could apparently reach central Israel. Relative stability in the south remains in effect, but the IDF is preparing itself for the possibility of a land operation in another few months.
The balance of forces continues to be disrupted by positions taken by the Egyptians. The interim government in Cairo will not respond to an Israeli move in Gaza with the same type of assent demonstrated by Mubarak's regime. Operation Cast Lead stirred a barrage of legal controversy, reaching a peak with the September 2009 Goldstone Report. The UN committee's main allegation was that the IDF deployed an unofficial policy, directed from the top, of causing direct harm to the Palestinian civilian population, and particularly to infrastructure that services the Palestinian public. Damage caused to flour mills, water wells, a sewage purification plant and chicken coops was used as evidence of this contention.
Goldstone rejected Israel's explanation that this was collateral, unintended damage caused by warfare. His committee also claimed that Israel's legal system does not operate adequately with regard to transgressions in the territories, and basically provides cover for the country's political and military spheres.
Were the UN committee's allegations to be accepted, it would mean that Israel committed outright war crimes, and that in the lack of any Israeli intention to prosecute its offenders, the international community has to intervene. Up to the present, the Palestinian Authority has not abandoned its effort to bring Operation Cast Lead war crime accusations to the International Court of Justice.
Israel responded in two ways: Belatedly, it took up an examination of the accusations, and it conducted an explanation campaign among jurists in the West. Gradually, its claims won sympathy. For example, it was proven that a Gaza flour mill was damaged by a tank shell that destroyed the first floor of the building - this was not a precision strike from a plane, as the UN committee claimed. UN Secretary-General Ban Ki-moon blocked anti-Israeli moves in response to the report's issuance. The UN Human Rights Council, a blatantly pro-Palestinian body, appointed two committees in an effort to examine the extent to which Israel enforces rules of engagement and international law. Much to the council's surprise, the committees concluded that Israel's law enforcement system functions. In an article published this year in The New York Times, Goldstone retracted a portion of his major claims.
Meanwhile, the IDF completed its legal inquiry into the affair: Some 50 military police investigations were carried out, and a few indictments were issued. The trial of a Givati soldier accused of killing a Palestinian woman is still underway. Two other soldiers from this infantry brigade were convicted of having forced a 9-year-old boy to open a bag, due to a suspicion that it had an explosive inside.
A battalion commander and a brigade commander were censured for the dangerous use of artillery fire in civilian areas. The gravest suspicion, pertaining to the alleged negligence of a Givati brigade commander, Colonel Ilan Malka, in an incident involving the deaths of 20 Palestinian civilians as a result of aerial bombing, ended with a whimper: The case will be closed, and the suspension of Malka's promotion process will be lifted, even though he will be promoted only to a desk job.
In comparison to the situation two years ago, Israel seems to have acquitted itself reasonably in the Goldstone affair. Yet alongside the successes registered by Operation Cast Lead, it would be wrong to overlook the accumulated damage. The IDF's unwritten rule of thumb in the Gaza Strip, holding that minimum casualties should be inflicted to our own troops, set the stage for a notably aggressive assault on a populated area. True, neither the Americans nor the British operated in a more restrained manner in Iraq and Afghanistan, but the world monitors every step the IDF takes. Even though the West was convinced in the end that the Goldstone report's claims were exaggerated, the level of international credit to be extended to the IDF in the next round of conflict will be constrained. Facing threats posed to its own civilian population, Israel will be forced to operate under heavy restraints.

Shalit's deal-broker

Two and a half months after Gilad Shalit returned home, the various conspiracy theories surrounding the prisoner exchange deal can be assessed. The release of prisoners was not a "desk cleaning" exercise undertaken by Israel prior to an operation in Iran (this possibility was apparently taken off the discussion table in two meetings held between U.S. Secretary of Defense Leon Panetta and Defense Minister Ehud Barak in weeks preceding the Shalit deal ).
Three factors led to the deal's finalization in mid-October: the broad public support in Israel for the deal, the successful media campaign waged by the Shalit family, and Netanyahu's political situation. Alongside the feeling that Shalit's return was the right thing to arrange, in humanitarian terms, it is impossible to ignore the public's addiction to emotional climaxes. At times it appeared that a clear line could be drawn between record viewing ratings for the "Master Chef" finale and television broadcasts of the tear-filled Shalit family reunion. The heads of the Shalit lobbying campaign had a firm grasp of these links.
With regard to Netanyahu, the authorization given to David Meidan to make headway on the exchange deal, and to accept several terms Israel had hitherto regarded as deal-breakers, occurred during the social protest ferment. It seems that the social protests sparked by demonstrators such as Daphni Leef exerted an influence leading to Shalit's release comparable to the effect of the media blitz campaign led by consultant Tami Sheinkman on behalf of the Shalit family. (Both the social protest movement and the free Shalit campaign appealed to the same emotional impulses of the same public sector ).
Prime Minister Benjamin Netanyahu, who knows how to read public opinion polls, understood these facts very well. The finalization of the deal was delayed somewhat following the terror attack on the Eilat highway on August 18. But Shalit's return, together with the fumbling report prepared by the Trajtenberg committee, delivered a mortal blow to the protest movement; and Netanyahu's position in the opinion polls soared.
Riding this crest of popularity, the prime minister proceeded to call for early Likud primaries. That aides close to Netanyahu spoke mockingly of the medical interns strike ("who will remember them, anyway?" ) immediately after the Shalit release is no coincidence.
The nature of Netanyahu's changed position can be assessed if we return to December 2009. At that time, a year after Operation Cast Lead, German mediator Gerhard Conrad offered a "Christmas proposal," demanding that Israel show more flexibility than it had in the previous round of negotiations, which culminated toward the end of Olmert's term as prime minister, in March 2009. Discussions with several security-related individuals who were involved in these contacts indicate that in December 2009 Netanyahu initially assented to Conrad's proposal, but later retracted this position.
Thereafter, the prisoner release negotiations stalled. All entreaties made by mediator Hagai Hadas, calling for the release of five top Hamas prisoners on the roster of persons defined by the sides as "VIPs," were rebuffed.
Disappointed, this mediator quit his post last April. His replacement, Meidan, received much wider latitude from the prime minister this summer. In the October 2011 deal, more than 30 "VIPs" were released. True, the most prominent prisoners (Abdullah Barghouti, Ibrahim Hamad, Marwan Barghouti, Abbas al-Sayed ) remained in jail, but persons close to the negotiations report that Hamas understood throughout the course of the affair that there was no chance these figures would be freed.
In July 2011, a breakthrough occurred in the talks thanks to the intervention of a private individual, Israeli peace activist Gershon Baskin, who corresponded with the Hamas government's deputy foreign minister, Razi Hamed. From that point, Meidan pushed forward the negotiations while keeping a distance from professionals in the Shin Bet security service, IDF intelligence and top cabinet ministers. With just a few exceptions, most of the people who had earlier been involved in the contacts learned of the deal just a few hours before the cabinet met to approve the release, on the night of October 11.
The ministers' vote in favor of the exchange deal was assisted by a forceful stamp of approval given by the new Shin Bet head, Yoram Cohen. Cohen's actions deviated significantly from the uncompromising stance upheld by his predecessor, Yuval Diskin, which was supported strongly by his subordinates. It will be interesting to hear Diskin's opinion of the Shalit release, when he chooses to talk about it.Netanyahu's final decision was, of course, legitimate (to my own mind, it was also just; personally, I believedthat the state's obligation to a soldier kidnapped when performing his duty enjoined the finalization of the release deal, once efforts on all other channels failed ). Those who criticize Netanyahu are not primarily worried about security threats posed to the state by the released prisoners; instead, their main concern is the deal's strategic implications, centered on the probability that top Hamas figures will now feel that their course of violent opposition, and their philosophy of persistent clinging to their positions, has been justified. As they see it, with sufficient patience even the most hawkish Israeli prime minister will bow down in the end, and accept most of the terms dictated by Hamas in order to free a kidnapped soldier - particularly when doing so happens to help him in public opinion polls.

Nación es eso que queda cuando las transnacionales se llevaron todo

Por José Woldenberg
Ber Borojov. Nacionalismo y lucha de clases. Introducción y Compilación de José Luis Najeneson Ed. Siglo XXI. Col. Cuadernos del Pasado y Presente No. 83. México. 1979.
José Luis Najenson ha prologado y recopilado una serie de textos escritos por Borojov entre 1905 y 1917 en relación a la cuestión nacional y la editorial Siglo XXI ha reactualizado a este marxista singular. La actualidad del tema no necesita ser resaltada. Ante sucesos como los que vive hoy el pueblo iraní o de cara a la revolución nicaragüense, el tema del nacionalismo cobra gran vigencia. La discusión en torno a la problemática de la nación y el nacionalismo no puede ser soslayada, mucho menos en los países capitalistas dependientes como México.
Dov Ber Borojov nació el 21 de junio de 1881 en Ucrania. En 1900, a la edad de 19 años, se afilió al Partido Socialdemócrata Ruso, del que fue expulsado un año después por su posición disidente en torno a la concepción de ese partido sobre la cuestión nacional. Participó en los acontecimientos revolucionarios que sacudieron a la Rusia zarista en ??05 y que uno de los fundadores de los primeros grupos de autodefensa judía contra las "Centurias Negras" y la policía del Zar. En 1906, fundó con otros el Partido Obrero Socialdemócrata Judío Poale Sion. Cuando el gobierno del zar disolvió la primera Duma, Borojov fue arrestado junto con decenas de obreros e intelectuales. Escapó de la prisión y se refugió en Minsk. Finalmente, acosado y presionado por la policía abandonó Rusia a fines de 1907. Diez años duró su exilio por diferentes países de Europa y Estados Unidos, hasta que en 1917, con el estallido de la revolución de febrero pudo regresar a Rusia. Al triunfo de la revolución de octubre, participó en varios congresos que discutían el problema de las nacionalidades. Sin embargo, el 17 de diciembre de 1917 murió a causa de una enfermedad repentina.
Su actividad política, su formación marxista y su preocupación por el problema de las nacionalidades fundamentalmente la judía, a la cual pertenecía, lo llevaron a elaborar una de las concepciones más sugerentes y acabadas sobre el tema. Hoy, a 75 años de publicado su ensayo sobre "los intereses de clase y la cuestión nacional", sus planteamientos resultan de una gran modernidad.
Borojov busca en el marxismo las bases para desarrollar su teoría de la cuestión nacional y la elabora en oposición a las visiones culturalistas puestas en boga por los austromarxistas, encabezados en este terreno por Otto Bauer y su libro La Cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia publicado en 1907. También combate la respuesta que sectores marxistas importantes influidos por Karl Kautsky y la Segunda Internacional, daban a la problemática. Los primeros subrayaban fundamentalmente los aspectos culturales de la cuestión nacional; los segundos restaban importancia al problema, proponiendo una asimilación paulatina de las naciones más atrasadas por las más avanzadas. Borojov se propone encontrar las bases materiales de la cuestión nacional para ofrecer una visión histórica y dinámica que le permita enmarcar su política. Para él, la problemática de las nacionalidades se impone por su propio peso. Pero lo que busca explicar es el porqué de la existencia de las diversas naciones: ¿Cuál es la base material de su subsistencia?, ¿cuál es la significación de la existencia de diferentes estados nacionales, así como de las diversas políticas nacionalistas?
Para Borojov la respuesta está en la existencia de diferentes condiciones de producción. "Hemos dicho que, para vivir, los hombres deben producir Para producir, elaboran entre sí determinadas relaciones de producción. Pero la producción tiene lugar en ciertas condiciones, que son diferentes en distintos lugares. El carácter de las relaciones de producción depende del estado de las fuerzas productivas; y su desarrollo depende en primer término de las condiciones naturales en que el hombre tiene que luchar por su existencia... El estado de las fuerzas de producción depende, antes que nada, del medio geográfico; y los medios geográficos son, como se sabe, profundamente variados... Esto ocurre con las fuerzas de producción. La producción en general y el desarrollo de la producción tienen siempre lugar en ciertas condiciones naturales e históricas diversas, lo cual hace que las estructuras económicas sean diferentes en distintos grupos... Las condiciones de producción son muy diversificadas: en primer lugar están las condiciones físico-climáticas, geográficas; en segundo lugar, las condiciones antropológicas de la raza; en el tercero las condiciones históricas internas, que se forjan en el seno de un cierto grupo humano, y externas, o sea condiciones que se manifiestan en las relaciones sociales con sus vecinos".
La diversidad en las condiciones de producción es lo que explica la existencia de diferentes sociedades y el problema nacional aparece cuando entran en conflicto las fuerzas productivas y el estado de las condiciones de producción. Dice Borojov "La lucha nacional, asimismo, se realiza por la posesión material de las unidades sociales. El patrimonio de la sociedad es la posesión de las condiciones de producción. Las condiciones de producción, asimismo, pueden ser materiales o espirituales. Las condiciones naturales son el territorio y todos los productos de la cultura material creadas por los hombres, principalmente las condiciones materiales de producción. A las condiciones espirituales pertenecen: idiomas, tradiciones, costumbres, concepciones del mundo; en pocas palabras las condiciones históricas de producción".
Por ello, podemos afirmar siguiendo a Borojov que todo nacionalismo a fin de cuentas se relaciona con la posesión material de la nación, la lucha nacional se lleva a cabo en torno a la posesión de las condiciones de producción. La disputa por la tierra o el petróleo en el caso de México bien pueden ejemplificar eso.
NACIONALISMO Y LUCHA DE CLASES
El problema de la nación y el nacionalismo están íntimamente ligados con la pugna entre las clases. Para Borojov el nacionalismo tendrá un contenido y un significado diferente dependiendo de las clases que lo enarbolen. No es lo mismo el nacionalismo de los grandes terratenientes o la gran burguesía, que el del proletariado o la pequeña burguesía. Dice: "Si la base general y reserva de las condiciones de producción, el territorio, tiene para los terratenientes el valor de una propiedad telúrica y de un punto de apoyo para conquistar el mercado mundial; si para las clases medias de la sociedad tiene el valor de un mercado de consumo; y si las formas de preservación del patrimonio nacional tienen para cada una de esas clases su significado decisivo, el territorio tiene su valor para el proletariado, tiene el valor de un lugar de trabajo. Las formas de preservación para él tienen un valor decisivo".
Al distinguir el carácter de clase de los diversos nacionalismos, Borojov introduce una amplia posibilidad de caracterización de fenómenos aparentemente incomprensibles. Los conflictos entre naciones generan también políticas nacionales de diferente signo. Los escritos de Borojov, publicados al inicio de la expansión imperialista y reforzados por la primera guerra mundial, destacaban los enfrentamientos que surgían entre naciones opresoras y naciones oprimidas: las primeras desplegaban un nacionalismo reaccionario, fundamentalmente encaminado a ampliar su mercado, las segundas desarrollaban un nacionalismo progresista en defensa de su patrimonio.
De hecho Borojov sentaba las bases para desarrollar un planteamiento acabado que permitiese comprender los procesos de la liberación nacional y de las luchas por la soberanía nacional. Para él, el enfrentamiento entre las clases estaban penetrado también por la cuestión nacional. Al negarse a aceptar la división artificial entre lucha de clases y lucha por la nación, entre intereses de los trabajadores e intereses nacionales, proponía una política donde intereses clasistas e intereses nacionales debían articularse. Su planteamiento fue contundente: "No hay que seguir el error comúnmente difundido de creer que el proletariado no tiene relación alguna con el patrimonio nacional y que, por lo mismo, carece de sentimientos e intereses nacionales. Ninguna clase social se encuentra al margen de las condiciones de producción y, por supuesto, para el proletariado tienen un valor muy importante el estado de esas condiciones".
Borojov fue un pionero. Sus escritos están siendo, desempolvados, porque la cuestión nacional adquiere cada vez una mayor relevancia. Sea en los países donde coexisten diversas nacionalidades (como España o la Unión Soviética), o en aquellos que luchan por alcanzar su plena independencia y soberanía, el tema de la nación y el nacionalismo desata enconados debates. Y no es para menos. El futuro se está moldeando a través de múltiples luchas nacionales que configuran un mosaico aparentemente desarticulado, pero que tiene como característica común la lucha por la posesión material de la nación.

domingo, 1 de enero de 2012

La legislación comienza en Tzahal, sobre “terrorismo judío” por Tzvi Barel


Texto original en hebreo -Fuente Haaretz: http://www.haaretz.co.il/opinions/1.1597035
El Comandante de la región de Efraín, Tzur Harpaz, no es un mero oficial de alto rango. Es todo un legislador. La pedrada que recibió por parte de terroristas judíos no causó más que un ligero daño a las ventanas de la Knésset, pero la balbuciente protesta de los ministros y diputados, y el hecho de que incluso ellos tuvieron que ocuparse de debatir la definición de terrorismo judío, constituyen sin embargo una prueba de que cualquier cambio legislativo importante, ya sea el tratamiento del presupuesto, la marginación de las mujeres, el terrorismo, etc., debe pasar primero a través del filtro de Tzáhal, antes de convertirse en parte legítima del discurso israelí.
Si Tzáhal fue considerado alguna vez como un crisol de razas, donde tenía lugar la fusión de "material humano impuro" para formar israelíes auténticos, actualmente sirve, entre otras cosas, como censor cultural, encargado de la creación de un lenguaje unificado, de paradigmas básicos de estrategia política y de los límites básicos que definen el comportamiento civil legítimo e ilegítimo.
El debate en el gobierno y en la Knéset acerca de si la pedrada judía constituye un acto de terrorismo, es un ejemplo de la paradoja del ejército en su rol de víctima del terrorismo, cuando en realidad debería haberse mostrado lo suficientemente fuerte y decidido para enfrentar a estos terroristas: ahora resulta que necesita modificaciones en la ley a fin de protegerse a sí mismo.
De hecho, en apoyo de Tzáhal, el primer ministro Binyamín Netanyahu accedió a extender el uso de decretos de remoción y arrestos administrativos; aseguró a los soldados autoridad suficiente para arrestar a terroristas, y a los tribunales militares, autoridad para juzgarlos. Y ahí se detuvo de golpe: No existe el terrorismo judío, afirmó Bibi.
El ejército no necesita realmente una nueva legislación para actuar contra el terrorismo judío, ni tampoco necesita redefinir el concepto para poder arrestar a un ciudadano, judío o árabe, en los territorios. Sin embargo, Tzáhal es la única fuerza capaz de convertir condenas poco entusiastas y consignas vacías en acciones concretas. Siempre que los terroristas atacaron objetivos civiles, judíos o árabes, incendiando mezquitas, derribando olivos, o amenazando a los pacifistas, lo hicieron actuando en el marco del consenso establecido por la derecha y Tzáhal, ya sea por omisión o comisión.
Por lo tanto, los terroristas pudieron continuar sus ataques contando con protección. Para peor, habrían de ser considerados luego delincuentes de poca monta o patriotas fundamentalistas, pero no una amenaza para la seguridad nacional.
De acuerdo con esta definición, incluso herir a un oficial superior con una piedra, o irrumpir en una base militar, constituyen a lo sumo un acto criminal, pero no terrorismo. De hecho, incluso el debate del gobierno - sobre si los terroristas son efectivamente terroristas - debería percibirse como algo difícil de creer, porque aun los magros resultados de dicho debate pueden provocar la fisura del consenso, romper las reglas por todos aceptadas y acabar con esa antigua tradición de poner los ojos en blanco. Tal consenso no podría ser puesto a prueba por árboles arrancados o ciudadanos heridos. Pero, ¿y en el caso del ataque contra un oficial del ejército? Ese es un asunto completamente diferente.
Hasta ahora, Tzáhal ha sido completamente ineficaz en la lucha por cambiar las concepciones que tiene la opinión pública acerca del terrorismo judío. Esa situación podría cambiar la próxima vez que los terroristas decidan enfrentarse con el ejército.
Sin embargo, no estamos discutiendo la definición de terrorismo, sino más bien la condición del ejército como legislador, capaz de configurar el discurso público de una manera mucho más eficaz que los ciudadanos comunes en un Estado democrático.
Es muy fácil burlarse de democracias fallidas, tales como Egipto o Turquía, donde los ciudadanos son sometidos a juicio por injuriar al ejército. En estos países, ni siquiera es necesario apedrear a los oficiales para terminar tras las rejas. Pero en las verdaderas democracias, el ejército no predomina por sobre la población; la población civil es el soberano, partido sagrado e intocable.
En las verdaderas democracias, el ejército no es una entidad educativa; indudablemente, tampoco es una organización encargada de establecer las fronteras culturales o políticas. En Israel, el ejército ha adquirido un carácter único, y ahora no puede renunciar a su responsabilidad.
Sólo Tzáhal, como árbitro principal del foro público, puede ahora modificar la definición de terrorismo, antes de que el completo estado de Israel se convierta en la próxima víctima de una operación "de represalia."