jueves, 28 de abril de 2011

El Estado de los colonos por Ury Avnery- Trad. Carlos Braverman


Original en hebreo:http://zope.gush-shalom.org/home/he/channels/avnery/1302911323
El otro día, el todopoderoso Servicio General de Seguridad (Shabak, antiguamente Shin Bet) necesitaba un nuevo jefe. Es un trabajo de enorme importancia, ya que en las reuniones del gabinete ningún ministro se atreve a contradecir la opinión del jefe del Shabak. Había un candidato obvio, conocido solamente como J. Sin embargo, en el último momento el lobby de los colonos se movilizó. Resulta que como director del "departamento judío" J. había puesto entre rejas a algunos terroristas judíos. Así que su candidatura fue rechazada y Yoram Cohen, el bienquerido, religioso- nacional (no ortodoxo) y simpatizante de los colonos, fue nombrado en su lugar.
Eso ocurrió el mes pasado. Justo antes, el Consejo de Seguridad Nacional también necesitaba un nuevo jefe. Bajo la presión de los colonos el general Yaakov Amidror, que había sido el oficial con kipa de más rango en el ejército, un hombre de ideología abiertamente ultra-ultra-nacionalista, se hizo con el puesto.
El Jefe Adjunto del Estado Mayor del ejército es un oficial religioso adorado por los colonos y antiguo jefe del Comando Central, que incluye a Cisjordania.
Hace algunas semanas escribí que es posible que el problema no sea la anexión de Cisjordania por Israel, sino la anexión de Israel por los colonos de Cisjordania.
Algunos lectores reaccionaron con una sonrisa. Parecía una humorada.
De eso nada.
Ha llegado el momento de examinar seriamente este proceso: ¿Está siendo Israel víctima de una OPA hostil por parte de los colonos?
En primer lugar debemos examinar el propio término de "colono".
Formalmente no cabe la menor duda. Son colonos los israelíes que viven más allá de la frontera de 1967, de la Línea Verde (en este caso la palabra "verde" no tiene ninguna connotación ideológica. Simplemente ocurrió que ése fue el color elegido para distinguir esa línea en los mapas).
Los números se inflan y desinflan en función de las necesidades de la propaganda, pero se puede calcular que hay unos 300.000 colonos en Cisjordania y más o menos otros 200.000 en Jerusalén Este. Los israelíes por lo general no suelen llamar “colonos” a los jerusalemitas y los colocan en una categoría diferente. Pero, por supuesto, son colonos.
Ahora bien, cuando hablamos de colonos en el contexto político hablamos de una comunidad mucho más grande.
Es cierto que no todos los pobladores son colonos. Mucha gente [que vive] en las colonias de Cisjordania se instaló en ellas sin ninguna motivación ideológica, sólo porque podían construirse a precio de ganga villas de ensueño con vistas panorámicas de minaretes árabes. Es a este tipo de colonos al que el presidente del Consejo de Colonos Danny Dayan se refería cuando, en una conversación secreta (recientemente filtrada) que mantuvo con un diplomático de EEUU, admitió que podrían ser fácilmente persuadidos de regresar a Israel si mediaba el suficiente dinero.
Sin embargo, toda esta gente tiene un interés en [mantener] el status quo, y por esa razón apoyarán a los verdaderos colonos en la lucha política. Como dice el proverbio judío, quien empieza cumpliendo un mandamiento por motivos equivocados acabará cumpliéndolo por las razones correctas.
Pero el campo de los "colonos" es muchísimo más amplio.
La totalidad del llamado movimiento "nacional-religioso" apoya completamente a los colonos, a su ideología y sus objetivos. Y, cosa nada sorprendente, la empresa de asentamiento surgió de sus entrañas.
Eso merece una explicación.
Los "nacional-religiosos" eran originalmente una diminuta facción de los judíos religiosos. El gran campo de los ortodoxos consideraba el sionismo como una aberración y un pecado atroz. Puesto que Dios había exiliado a los judíos de su tierra a causa de sus pecados, sólo Él -a través de Su Mesías– tenía derecho a retornarlos. Los sionistas se sitúan por encima de Dios e impiden la llegada del Mesías. Para los ortodoxos, la idea sionista de una “nación” judía secular sigue siendo una abominación.
Sin embargo, unos pocos judíos sí abrazaron el incipiente movimiento sionista. Siguieron siendo un grupo anecdótico. Los sionistas despreciaban la religión judía, igual que el resto de las cosas relacionadas con la diáspora judía ("Galut", exilio, un término peyorativo en la jerga sionista). A los niños que (como yo mismo) fueron educados en las escuelas sionistas de Palestina anteriores al Holocausto, se les enseñó a mirar con compasión a las personas que "todavía" eran religiosas.
Ello coloreó también nuestra percepción de los sionistas religiosos. El verdadero trabajo de construcción de nuestro futuro "Estado hebreo" (nosotros nunca hablábamos de un “Estado judío”) lo llevaron a cabo los ateos socialistas. Los kibutzim y moshavim, aldeas comunales y cooperativas, así como los movimientos juveniles de "pioneros", que fueron el fundamento de toda la empresa, seguían en su mayoría la doctrina de la escuela socialista tolstoiana, y algunos eran incluso marxistas. Los pocos que eran religiosos estaban considerados como marginales.
En aquel tiempo, en los años 30 y 40, pocos jóvenes llevaban kipa en público. No recuerdo a un solo miembro del Irgun, la organización militar (“terrorista”) clandestina a la que yo pertenecía, que llevara kipa, aunque había un buen número de miembros que eran religiosos. Preferían llevar una gorra menos ostentosa o una boina.
El partido nacional-religioso (originalmente llamado Mizrahi –Oriental-) desempeñó un papel menor en la política sionista. Era decididamente moderado en los asuntos nacionales. En los históricos enfrentamientos de los años 50 entre el "activista" David Ben-Gurion y el "moderado" Moshe Sharett, [los nacional-religiosos] casi siempre se colocaban del lado de Sharett y ponían a Ben Gurion contra la pared.
Sin embargo, nadie le prestó mucha atención a lo que estaba ocurriendo bajo la superficie, es decir, en el movimiento nacional-religioso juvenil Bnei Akiva y en sus Yeshivot. Allí, fuera de la mirada del público general, se estaba destilando un peligroso cóctel de sionismo ultra-nacionalista y de una agresiva religión "mesiánica" tribal.
La aplastante victoria del ejército israelí en la Guerra de los Seis días de 1967, que estalló tras tres semanas de ansiedad extrema, marcó un punto de inflexión para este movimiento.
De pronto se encontraron con que tenían en sus manos todo aquello con lo que habían soñado: un milagro divino, el corazón histórico de Eretz Israel (alias Cisjordania) ocupado, "El Monte del Templo es nuestro!", como informó sin aliento cierto general.
Como si alguien hubiera extraído un corcho, el movimiento juvenil nacional-religioso se escapó de la botella y se convirtió en una fuerza nacional. Crearon Gush Emunim ("Bloque de los Creyentes"), el centro de la dinámica empresa colonizadora en los nuevos "territorios liberados".
Hay que comprender bien esto: para el campo nacional-religioso 1967 fue también un momento de liberación dentro del campo sionista. Como profetizara la Biblia (Salmo 117): "La piedra que los constructores despreciaron se convirtió en la piedra angular". El despreciado movimiento juvenil nacional-religioso y kibutziano saltó de repente al centro del escenario.
Mientras que el viejo movimiento kibutziano socialista moría de agotamiento ideológico y sus miembros se enriquecían vendiendo terrenos agrícolas a los tiburones inmobiliarios, el campo religioso nacional eclosionó con toda la potencia de su vigor ideológico, henchido de fervor espiritual y nacional, predicando un credo judío pagano trufado de lugares santos, piedras sagradas y tumbas santas, mezclado con la convicción de que la totalidad del país pertenece a los judíos y de que "los extranjeros" (es decir, los palestinos, que llevan viviendo aquí como mínimo 1.300 años, si no son 5.000) deben ser expulsados.
La mayoría de los israelíes de hoy han nacido o han emigrado [a Israel] después de 1967. El Estado ocupante es la única realidad que conocen. El credo de los colonos se les antoja una verdad evidente por sí misma. Las encuestas muestran la existencia de un creciente número de jóvenes israelíes para quienes la democracia y los derechos humanos son frases huecas. Un Estado judío significa un Estado que pertenece a los judíos y solo a los judíos: nadie más cuenta para nada aquí.
Este clima ha creado un escenario político dominado por un conjunto de partidos de derecha, desde los racistas de Avigdor Lieberman hasta los seguidores abiertamente fascistas del difunto rabino Meir Kahane, todos ellos totalmente subordinados a los colonos.
Aunque es cierto que el Congreso de EEUU está controlado por el lobby de Israel, a su vez este lobby está controlado por el gobierno israelí, el cual es controlado por los colonos. (Es como el chiste del dictador que dice: El mundo le tiene miedo a nuestro país, el país me tiene miedo a mí, yo le tengo miedo a mi esposa, mi esposa le tiene miedo a ratón. Entonces, ¿quién gobierna el mundo?).
Así que los colonos pueden hacer lo que se les antoje: construir nuevos asentamientos y ampliar los ya existentes, hacer caso omiso del Tribunal Supremo de Justicia, dar órdenes a la Knesset y al Gobierno, atacar a sus "vecinos" cuando les apetece, matar a niños árabes que tiran piedras, arrancar olivos, quemar mezquitas. Y su poder está creciendo a pasos agigantados.
La toma del control de un país civilizado por parte de combatientes fronterizos más endurecidos no es en absoluto algo inusual. Al contrario, se trata de un fenómeno que se repite con frecuencia a lo largo de la historia. El historiador Arnold Toynbee confeccionó una larga lista de casos similares.
Alemania estuvo dominada durante mucho tiempo por la Ostmark ("la marca del Este"), que se convirtió luego en Austria. El culturalmente avanzado territorio centroalemán cayó bajo el dominio de los prusianos, más primitivos pero más correosos y cuya patria no formaba en absoluto parte de Alemania. El imperio ruso lo formó Moscú, que originalmente era una población primitiva situada en una zona marginal.
La regla parece ser que cuando la gente de un país civilizado se echa a perder merced a la acumulación de cultura y riqueza, desde la periferia llega una raza más resistente, menos mimada y más primitiva que toma el control, como Grecia fue dominada por los romanos y Roma por los bárbaros.
Lo mismo puede sucedernos a nosotros. Pero no necesariamente. La democracia secular israelí todavía tiene mucha fuerza. Los asentamientos aún pueden eliminarse (en un próximo artículo trataré de mostrar cómo). La derecha religiosa todavía puede ser rechazada. La ocupación, que es la madre de todos los males, aún puede ser desmantelada.
Pero para eso tenemos que reconocer el peligro y hacer algo al respecto.

miércoles, 27 de abril de 2011

عودة الروح: روحٌ جديدة 2011 | רוח ג'דידה | רוח חדשה Nuevo espíritu.2011 | Young Mizrahi Israelis’ open letter to Arab peers |


A los hombres y mujeres de nuestra generación en Oriente Medio y África del Norte
רוח ג'דידה / רוח חדשה 2011 – מכתב בנות ובני יוצאי ארצות ערב והאיסלאם בישראל לבנות ובני דורנו במזרח התיכון ובצפון אפריקה
Un grupo de poetas y escritores israelíes, procedente sus ascendientes de los países árabes, son los autores de una carta abierta a sus contemporáneos en la región.
Un grupo de poetas israelíes y escritores cuyo origen es de los países árabes, encabezados por el escritor Almog y el poeta Behar, escribieron una carta abierta a sus contemporáneos en la zona en la que desean expresar su solidaridad y su creciente interés por las revoluciones en el mundo árabe.
La denominan carta de "un nuevo espíritu” , "espíritu de reconciliación, por una visión sobria, lucha por la justicia, el respeto de las diferentes religiones y culturas diferentes”
Nosotros, descendientes de comunidades judías en el mundo árabe y musulmán, del Mashrek (oriente) y el Maghreb (oeste), y como segunda y tercera generación de sefardíes y mizrajim (judíos orientales) en Israel, seguimos con gran emoción y enorme curiosidad el rol central que cumplen con gran coraje las mujeres y los hombres de nuestra generación en el mundo árabe en sus manifestaciones y protestas por la libertad y el cambio. Nos identificamos y tenemos esperanza en cuanto a las revoluciones que tuvieron éxito en Túnez y en Egipto, y sentimos dolor y tensión ante la gran pérdida de vidas en Libia, Bahrein, Yemen, Siria y otros lugares.
La protesta de nuestra generación contra la represión, contra los regímenes esclavizantes y explotadores, el llamado al cambio, a la libertad y a la constitución de regímenes democráticos, que permitan la participación de los ciudadanos en los procesos políticos, representa un momento dramático en la historia del Medio Oriente y de Africa del Norte fracturados hace generaciones entre diversas fuerzas, externas e internas, que arrollaron los derechos políticos, económicos y culturales de la mayoría de sus ciudadanos.
Somos israelíes y somos descendientes de judíos que vivieron en el Medio Oriente y en Africa del Norte durante siglos. Nuestros antepasados contribuyeron al desarrollo de la cultura de la región y fueron parte de ella. Así también para nosotros, la cultura de los países del Islam y el sentido de pertenencia a esta región son parte inseparable de nuestra identidad. Sentimos que somos parte de la historia religiosa, cultural y lingüística del espacio del oriente medio y nor-africano, a pesar que pareciera que hemos sido "olvidados" como hijos de esta historia: primero en Israel, que se imagina a si misma como si estuviera ubicada entre el continente europeo y Norteamérica; y luego en el mundo árabe, que pareciera muchas veces haber aceptado la dicotomía entre judíos y árabes y la imagen de los judíos como europeos, y prefirió reprimir la historia de los judeo-árabes como un capítulo marginal de su pasado, o como uno que ni siquiera existió; y tercero, y hay que confesarlo, dentro de las mismas comunidades orientales, que muchas veces, tras el colonialismo occidental, el nacionalismo judío y el nacionalismo árabe, se avergonzaron de su pasado común con los pueblos árabes, y así muchas veces intentamos acomodarnos en las corrientes más poderosas de la sociedad, borrando o disminuyendo nuestro pasado. Las inmensas influencias mutuas entre la cultura judía y la árabe fueron sometidas a un duro intento por borrarlas en las recientes generaciones, pero aún se puede también distinguir sus señales en distintos ámbitos de la vida, entre ellos la música, la oración, la lengua y la literatura.
Queremos expresar nuestra identificación y nuestra esperanza en esta etapa de cambio generacional en la historia del oriente medio y del norte de África, y esperamos que traiga una apertura de libertades y justicia, y de una distribución justa de los recursos de la región, y nos dirigimos a las mujeres y hombres de nuestra generación en el mundo árabe y musulmán con la aspiración a un diálogo sincero que nos incluya en la historia y cultura de la región.
Observamos con envidia las imágenes de Túnez y de la plaza Tahrir (en árabe significa liberación), ante la capacidad de organizar una resistencia cívica no-violenta que logró sacar a cientos de miles a las calles y plazas, y finalmente obligó a los gobernantes a renunciar. También nosotros vivimos una realidad en la que un régimen a pesar de su pretensión de presentar una apariencia ilustrada y democrática no representa a amplios sectores de los habitantes del país, dentro de las fronteras de la línea verde (fronteras de junio de 1967, Israel internacional y legalmente reconocido) y en los territorios ocupados, avasalla con los derechos económicos de la mayoría de los ciudadanos, se encuentra en un proceso de reducción de las libertades democráticas, y construye muros racistas ante la cultura del oriente, la judía y la árabe. Pero, a diferencia de los ciudadanos de Túnez y de Egipto nosotros estamos aún lejos de la capacidad de crear una solidaridad entre los distintos grupos como la vista en Túnez y en Egipto, de unirse y marchar juntos hacia las plazas, todos los habitantes, reclamando un régimen cívicamente, económicamente y culturalmente justo.
Creemos que nuestra lucha en Israel como sefardíes y mizrajim (judíos orientales) por nuestros derechos económicos, sociales y culturales, se apoya en la comprensión que un cambio político no puede basarse en las potencias de occidente que explotaron a nuestra región y sus ciudadanos durante largas generaciones. El cambio tiene que surgir de un diálogo regional interno, y en conexión con las diferentes luchas que se realizan hoy en los países árabes, y específicamente también en las luchas de los palestinos ciudadanos de Israel, por derechos políticos y económicos dentro del estado de Israel, y frenar su exclusión racista, y de los palestinos en Cisjordania y en Gaza que viven bajo ocupación militar, en su reivindicación por terminar la ocupación y obtener la independencia.
En nuestro mensaje anterior tras el discurso de Obama en El Cairo en 2009 hicimos un llamado al surgimiento de la identidad medio-oriental democrática y a nuestra inclusión en ella. Ahora esperamos que nuestra generación, en todo el mundo árabe, musulmán y judío, sea una generación de renovados puentes, que sorteen los muros y la hostilidad de generaciones anteriores, y que reanude el diálogo profundo, sin el cual nosotros no nos podemos concebir a nosotros mismos, entre judíos, sunitas, shiitas y cristianos, entre árabes, curdos, bérberes, turcos y persas, entre sefardíes y ashkenazies (judíos de origen europeo), entre palestinos e israelíes. Teniendo un pasado en común miramos hacia el futuro con identificación y esperanza. Creemos en el diálogo regional interno, con el objetivo de corregir y reconstruir todo lo que fue destruido en las últimas generaciones, como la clave para renovar el modelo de sociedad musulmana-judía-cristiana de Al Andalus, con la ayuda de Dios, Inshaalá (Dios quiera, en árabe), y como una introducción a una era de oro cultural e histórica para nuestros países. Esta era de oro no podrá crearse sin una ciudadanía democrática igualitaria, sin justicia económica distributiva en los recursos y en las oportunidades y la educación, sin igualdad entre mujeres y hombres, y sin aceptar a todos los humanos, con sus creencias, sus colores, sus orígenes de clase, su sexo, sus inclinaciones sexuales y su pertenencia confesional y étnica, como partes iguales en la construcción de la nueva sociedad a la que aspiramos. Estamos comprometidos a obtener estos objetivos, en un diálogo continuo entre todos los ciudadanos de la región, y en un diálogo nuestro con judíos de distintos grupos en nuestro país y en el mundo.
Shva Salhoov (Libia), Naama Gershy (Serbia, Yemen), Yael Ben-Yefet (Iraq, Eden), Leah Aini (Grecia, Turquía), Yael Berda (Túnez), Aharon Shem-Tov (Iraq, Kurdistán iraní), Yosi Ohana (nacido en Marruecos), Yali Hashash (Libia, Yemen), Yonit Naaman (Yemen, Turquía), Orly Noy (nacida en Iran), Gadi Algazi (Yugoeslavia, Egipto), Mati Shemoelof (Iran, Iraq, Siria), Eliana Almog (Yemen, Alemania), Yuval Evri ((Iraq), Ophir Tubul (Marruecos, Argelia), Moti Gigi (Marruecos), Shlomit Lir (Iran), Ezra Nawi (Iraq), Hedva Eyal (Iran), Eyal Ben-Moshe (Yemen), Shlomit Binyamin (Cuba, Siria, Turquía), Yael Israel (Turquía, Iran), Benny Nuriely (Tunisia), Ariel Galili (Iran), Natalie Ohana Evry (Marruecos, Gran Bretaña), Itamar Toby Taharlev (Marruecos, Jerusalem, Egipto), Ofer Namimi (Iraq, Marruecos), Amir Banbaji (Siria), Naftali Shem-Tov (Iraq, Kurdistan iraní), Mois Benarroch (born in Marruecos), Yosi David (Tunéz, Iran), Shalom Zarbib (Argelia), Yardena Hamo (Kurdistan iraquí), Aviv Deri (Marruecos) Menny Aka (Iraq), Tom Fogel (Yemen, Polonia), Eran Efrati (Iraq), Dan Weksler Daniel (Siria, Polonia, Ucrania), Yael Gidnian (Iran), Elyakim Nitzani (Líbano, Iran, Italia), Shelly Horesh-Segel (Marruecos), Yoni Mizrahi (Kurdistán), Betty Benbenishti (Turquía), Chen Misgav (Iraq, Polonia), Moshe Balmas (Marruecos), Tom Cohen (Iraq, Polonia, Inglaterra), Ofir Itah (Marruecos), Shirley Karavani (Túnez, Libia, Yemen), Lorena Atrakzy (Argentina, Iraq), Asaf Abutbul (Polonia, Rusia, Marruecos), Avi Yehudai (Iran), Diana Ahdut (Iran, Jerusalem), Maya Peretz (Nicaragua, Marruecos), Yariv Moher (Marruecos, Alemania), Tami Katzbian (Iran), Oshra Lerer (Iraq, Marruecos), Nitzan Manjam (Yemen, Alemania, Finlandia), Rivka Gilad (Iran, Iraq, India), Oshrat Rotem (Marruecos), Naava Mashiah (Iraq), Zamira Ron David (Iraq) Omer Avital (Marruecos, Yemen), Vered Madar (Yemen), Ziva Atar (Marruecos), Yossi Alfi (nacido en Iraq), Amira Hess (nacida en Iraq), Navit Barel (Libia), Almog Behar (Iraq, Turquía, Alemania).


אנחנו, כצאצאיות וצאצאים לקהילות היהודיות בעולם הערבי והמוסלמי, במשרק ובמגרב, וכדור שני ושלישי של מזרחים בישראל, מתבוננים בהתרגשות רבה ובסקרנות עצומה בתפקיד המרכזי שתופסים באומץ כה רב הנשים והגברים בני דורנו ברחבי העולם הערבי בהפגנות ובמחאות למען חירות ושינוי. אנו מלאי הזדהות ותקווה באשר לעתיד המהפכות שזכו להצלחה, בתוניסיה ובמצרים, וחשים כאב ומתח לאור אובדן החיים הרב בלוב, בחריין, תימן, סוריה ומקומות נוספים.
המחאה של בני דורנו כנגד הדיכוי, כנגד משטרים משעבדים ומנצלים, והקריאה לשינוי, לחירות ולכינון משטרים דמוקרטיים, אשר יאפשרו את השתתפות האזרחים בתהליכים הפוליטיים, מסמלת רגע דרמטי בהיסטוריה של המזרח-התיכון וצפון-אפריקה שנקרע מזה דורות בין כוחות שונים, חיצוניים ופנימיים, אשר רמסו את זכויותיהם הפוליטיות, הכלכליות והתרבותיות של רוב אזרחיו.
אנחנו ישראלים, ואנחנו צאצאים ליהודים שחיו במזרח התיכון ובצפון-אפריקה במשך מאות ואלפי שנים. אבותינו ואמהותינו תרמו להתפתחות תרבות האזור, והיוו חלק ממנה. כך גם עבורנו, תרבות ארצות האיסלאם ותחושת השייכות רבת הדורות לאזור הן חלק בלתי נפרד מזהותנו. אנחנו חשים שותפות להיסטוריה הדתית, התרבותית והלשונית של המרחב המזרח-תיכוני והצפון-אפריקאי, אף על פי שדומה ש"נשכחנו" כבני היסטוריה זאת: ראשית בישראל, המדמיינת עצמה כמצויה בין יבשת אירופה לבין צפון-אמריקה; שנית בעולם הערבי, אשר דומה כי קיבל פעמים רבות את הדיכוטומיה בין יהודים לערבים ואת הדמיון של היהודים כאירופאים, והעדיף להדחיק את ההיסטוריה של היהודים-הערבים כפרק שולי בעברו, או ככזה שכלל לא התקיים; ושלישית, יש להודות, בתוך הקהילות המזרחיות עצמן, אשר פעמים רבות, בעקבות הקולוניאליזם המערבי, הלאומיות היהודית והלאומיות הערבית, התביישו בעבר המשותף להן ולעמי ערב, וכך פעמים רבות ניסינו להשתלב בזרמים החזקים יותר בחברה, תוך מחיקה או צמצום של עברנו. ההשפעות ההדדיות העצומות בין התרבות היהודית לערבית היו נתונות לניסיון מחיקה קשה בדורות האחרונים, אך גם ניתן להבחין בסימניהן במרחבים רבים בחיים, ביניהם המוזיקה, התפילה, הלשון והספרות.
אנחנו מבקשים לבטא את ההזדהות ואת התקוות שלנו בשלב זה של מעבר דורות בהיסטוריה המזרח-תיכונית והצפון-אפריקאית, ומקווים כי הוא יביא פתח לחירויות ולצדק, ולחלוקה הוגנת של המשאבים של האזור, ופונים אל בנות ובני דורנו בעולם הערבי והמוסלמי בשאיפה לדיאלוג כן אשר יכיל אותנו בתוך ההיסטוריה והתרבות של האזור.
התבוננו בתמונות מתוניסיה ומכיכר א-תחריר בקנאה, לאור היכולת לארגן התנגדות אזרחית לא אלימה אשר הצליחה להוציא מאות אלפים אל הרחובות והכיכרות, ואילצה בסופו של דבר את השליטים להתפטר. גם אנחנו חיים במציאות שלטונית שעל אף התיימרותה להציג חזות נאורה ודמוקרטית אינה מייצגת חלקים נרחבים מאוכלוסיית המדינה, בשטחים ובתוך הקו הירוק, רומסת את הזכויות הכלכליות של רוב האזרחים, נמצאת בתהליך של צמצום החירויות הדמוקרטיות, ובונה חומות גזעניות מול תרבות המזרח היהודית והערבית. אך בשונה מאזרחי תוניסיה ומצרים אנחנו עדיין רחוקים מן היכולת ליצור סולידריות בין הקבוצות השונות כמו זו שנראתה במצרים ובתוניסיה, להתאחד ולצעוד יחדיו, כלל התושבים, אל הכיכרות בתביעה למשטר צודק, אזרחית, כלכלית ותרבותית.
אנו מאמינים כי המאבק שלנו כמזרחים בישראל על זכויותינו הכלכליות, החברתיות והתרבותיות, נשען על ההבנה ששינוי פוליטי אינו יכול להישען על מעצמות המערב אשר ניצלו את אזורנו ואת אזרחיו לאורך דורות ארוכים. שינוי חייב לנבוע מתוך דיאלוג פנים אזורי, ומתוך חיבור למאבקים השונים המתנהלים כיום בארצות ערב, ובאופן ספציפי גם למאבקים של הפלסטינים אזרחי ישראל, לזכויות פוליטיות וכלכליות שוות בתוך מדינת ישראל, ועצירת דחיקתם הגזענית, ושל הפלסטינים בגדה ובעזה, החיים תחת כיבוש צבאי, בתביעתם לסיום הכיבוש ולעצמאות.
במכתבנו הקודם קראנו בעקבות נאום אובמה בקהיר ב-2009 לעליית הזהות המזרח-תיכונית הדמוקרטית ולשותפותנו בתוכה. עתה אנו מקווים כי הדור שלנו, בכל רחבי העולם הערבי, המוסלמי והיהודי, יהיה דור של גשרים מחודשים, שידלגו על פני החומות והאיבה של הדורות הקודמים, ויחדשו את הדיאלוג העמוק, שאנחנו איננו יכולים להבין את עצמנו בלעדיו, בין יהודים, סונים, שיעים ונוצרים, בין ערבים, כורדים, בֶּרְבֶּרִים, תורכים ופרסים, בין מזרחים לאשכנזים, בין פלסטינים לישראלים. כבעלי עבר משותף אנו מביטים בהזדהות ובתקווה גם אל עבר העתיד. אנחנו מאמינים בדיאלוג הפנים אזורי, שמטרתו לתקן ולשקם את כל מה שנהרס בדורות האחרונים, כמפתח לחידוש מודל השותפות המוסלמי-יהודי-נוצרי של אנדלוס, בעזרת השם, אינשאללה, וכפתח לתור-זהב תרבותי והיסטורי של ארצותינו. תור-זהב זה לא יוכל להיווצר ללא אזרחות דמוקרטית שווה, ללא צדק חלוקתי כלכלי במשאבים ובהזדמנויות ובחינוך, ללא שיוויון בין נשים וגברים, וקבלת בני האדם כולם, על אמונתם, צבעם, מעמדם, מינם, נטיותיהם המיניות ועדתם, כחלקים שווים בבניית החברה החדשה לה אנו שואפים. אנו מחוייבים להשגת מטרות אלו, בדיאלוג מתמיד בין כל אזרחי האזור, ובדיאלוג שלנו עם יהודים מקבוצות שונות בארץ ובעולם.
על החתום:
שבא סלהוב (לוב), נעמה גרשי (תימן, סרביה), יעל בן-יפת (עיראק, עדן), לאה איני (נשדידן-תורכיה, יוון), יעל ברדה (תוניסיה), אהרון שם-טוב (כורדיסטאן האיראנית, עיראק), יוסי אוחנה (יליד מרוקו), יאלי השש (תימן, לוב), יונית נעמן (תימן, תורכיה), אורלי נוי (ילידת איראן), גדי אלגזי (מצרים, יוגוסלביה), מתי שמואלוף (סוריה, עיראק, איראן), אליענה אלמוג (תימן, גרמניה), יובל עברי (עיראק), אופיר טובול (מרוקו, אלג'יריה), מוטי גיגי (מרוקו), שלומית ליר (איראן), עזרא נאווי (עיראק), חדוה אייל (איראן), אייל בן-משה (תימן), שלומית בנימין (תורכיה, סוריה, קובה), יעל ישראל (איראן, תורכיה), בני נוריאלי (תוניסיה), אריאל גלילי (איראן), נתלי אוחנה-עברי (מרוקו, בריטניה), איתמר טובי טהרלב (מצרים, ירושלים, מרוקו), עופר נמימי (עיראק, מרוקו), אמיר בנבג'י (סוריה), נפתלי שם-טוב (כורדיסטאן האיראנית, עיראק), מואיז בן-הראש (יליד מרוקו), יוסי דוד (איראן, תוניסיה), שלום זרביב (אלג'יריה), ירדנה חמו (כורדיסטאן העיראקית), אביב דרעי (מרוקו), מני אקא (עיראק), תום פוגל (תימן, פולין), ערן אפרתי (עיראק), דן וקסלר דניאל (סוריה, פולין, אוקראינה), יעל גידניאן (איראן), אליקים ניצני (לבנון, איראן, איטליה), שלי חורש-סגל (מרוקו), יוני מזרחי (כורדיסטאן), אופיר איטח (מרוקו), בטי בנבנישתי (תורכיה), חן משגב (עיראק, פולין), משה בלמס (מרוקו), תום כהן (עיראק, פולין, אנגליה), שירלי קרוואני (תימן, לוב, תוניסיה), לורנה אטרקצי (עיראק, ארגנטינה), אסף אבוטבול (מרוקו, רוסיה, פולין), אבי יהודאי (איראן), דיאנה אחדות (איראן, ירושלים), מאיה פרץ (מרוקו, ניקרגואה), יריב מוהר (מרוקו, גרמניה), תמי קצביאן (איראן), אושרה לרר (עיראק, מרוקו), ניצן מנג'ם (תימן, פינלנד, גרמניה), רבקה גילעד (עיראק, איראן, הודו), אושרת רותם (מרוקו), נאווה משיח (עיראק), שרי אהרוני (עיראק, ארצות-הברית), ג'מילה יפית ביסו (ילידת סוריה), איילת צברי (תימן), ליהי יונה (מרוקו, עיראק), מייק דהאן (מרוקו), יגאל דוד (עיראק, מרוקו), יוסי דברה (תורכיה, גיאורגיה, יוון), סמי כנפו (מרוקו), זמירה רון דוד (עיראק), עומר אביטל (מרוקו, תימן), ורד מדר (תימן), זיוה עטר (מרוקו), יוסי אלפי (יליד עיראק), אפרת צדקה מישורי (עיראק), אמירה הס (ילידת עיראק), נוית בראל (לוב), אלמוג בהר (עיראק, תורכיה, גרמניה)

ننشر فيما يلي البيان الذي أصدرته مجموعة من المثقفين والناشطين والمبدعين اليهود الشرقيين من إسرائيل وخارجها، وهو مُوجّه إلى الشعوب العربية التي تناضل من أجل ربيعها منذ شهر آذار، عملاً منا بتوسيع رقعة الحوار الممكنة بين هذه المجموعة الإسرائيلية المغايرة والمتميزة وبين العالم العربي المتجدد:
نحن حفيدات وأحفاد الجاليات اليهودية في العالم العربي والإسلامي، في المشرق والمغرب، وكجيل ثالث من المشارقة في إسرائيل، نتابع بتًأًثرٍ كبير وبشغفٍ شديد الدور المركزي والشجاع الذي تتبوأه نساء ورجال أبناء جيلنا في أرجاء العالم العربي في الثورة والتظاهرات من أجل الحرية والتغيير. كما نشعر بالتضامن والأمل في مستقبل الثورات الناجحة في كلٍّ من مصر وتونس، نشعر بالألم والقلق الشديديْن لفقدان الأرواح الغالية وسفك دماء الشعوب الزكية في كلٍّ من ليبيا والبحرين واليمن وسورية، وغيرهم من شهداء الحرية في أماكن أخرى.
إنّ صرخة أبناء جيلنا في وجه الاضطهاد ووجه الأنظمة المستعبدة المستغلة المستبدة، ودعوتها إلى التغيير وللحرية وبناء أنظمة حكمٍ ديمقراطية، تكفل مشاركة المواطنين في الحياة السياسية، وتمثل في نظرنا لحظةً مثيرة وحاسمة في تاريخ الشرق الأوسط وشمال أفريقيا. هذه المنطقة التي تمزقت منذ أجيال نتيجة التّجاذبات والصّراعات التي جرت بين قوى خارجية وداخلية مختلفة والتي سحقت الحقوق السياسية والاقتصادية والثقافية لغالبية مواطني هذه المنطقة.
نحن إسرائيليون وأحفادُ وذريةٌ ليهود عاشوا منذ مئات بل آلاف السنين في الشرق الأوسط وشمال أفريقيا، حيث ساهم آبائنا وأمهاتنا في تطوير ثقافة المنطقة، وكانوا جزءًا لا يتجزّأ منها. هذا هو الحال بالنسبة لنا نحن أيضًا؛ فالثقافة العربية الإسلامية والشعور بالانتماء المتجذّر في نفوسنا، هما جزء لا يتجزأ من هويتنا ونظرتنا لذاتنا. نحن نحسّ بانتماء عميق للموروث الديني والثقافي واللغوي التابع للفضاء والواقع الشرق أوسطي والشمال أفريقي، على الرغم من أننا قد “نُسينا” أو تم التناسي بأننا تابعون لهذا التاريخ وهذا المجال: بدايةً من طرف إسرائيل، والتي تتخيل نفسها بأنها واقعة بين قارة أوروبا وأميركا الشمالية؛ وثانياً من طرف العالم العربي، الذي وكما يبدو لنا قد قبل في العديد من المناسبات بهذا الانشطار وهذا التضادّ بين العربي واليهودي وسلم بتخيل اليهودي على أنه غربي أو أوروبي، وآثر تناسي -أو قل دفع- التاريخ اليهودي-العربي جانباً، باعتباره جزءًا ثانويًا بالنسبة له، أو كأنه لم يكن أصلاً جزءاً من تاريخه.
ثالثاً يجب الاعتراف أيضًا بوجود خجل بهذا الموروث المشترك مع الشعوب العربية، في داخل الجاليات الشرقية ذاتها، نتيجة للاستعمار الغربيّ والحراك القومي اليهودي والعربي. وعليه فقد حاولت هذه الجاليات في العديد من المرات الاندماج والالتصاق بالتيارات الأقوى في المجتمع، مع محاولة محو أو تحجيم وتصغير ماضينا. لقد كانت هذه الثقافة وهذا التبادل الثقافي الضخم بين اليهودية والعربية ضحية محاولاتٍ عنيفة لمحوها وطمس معالمها في الأجيال الأخيرة، لكن يمكننا أيضاً أن نشاهد ثباتها واستمراريتها في مجالات ودوائر حياتية وثقافية مختلفة كالموسيقى والتعبد واللغة والأدب، وغيرها.
نريد أن نعبر أمامكم عن تعاطفنا وآمالنا من هذه المرحلة التي يتم فيها انتقال زمام الأمور من جيل إلى جيل في الشرق الأوسط وشمال أفريقيا، كما نأمل أن يكون هذا الانتقال مدخلاً للحرية والعدالة، والتقاسم العادل لمقدرات الأمة والمنطقة بين جميع المواطنين، بما يكفل العدالة الاجتماعية والتكافل الاجتماعي والمواطنة الكريمة لشعوب المنطقة الكرام.
كما نتوجه إلى بنات وأبناء جيلنا وأقراننا في العالم العربي والإسلامي آملين بفتح حوار يتيح لنا المجال بأن نكون جزءاً من التاريخ والثقافة في هذه المنطقة.
لقد تابعنا بغيره وانبهار الصور القادمة من تونس ومن ميدان التحرير، وأُعجبنا بالمقدرة على تنظيم معارضة شعبية سلمية استطاعت أن تدفع بمئات الألوف إلى الشوارع والميادين، تلك الجموع التي استطاعت في نهاية المطاف إجبار الحكام على التنحي جانباً والاستقالة. نحن أيضاً نعيش تحت واقع حكمٍ لنظام يقدّم للعالم صورة ديمقراطية ومستنيرة عن نفسه، إلا أنّ هذه الصورة وهذا النظام لا يمثلان شرائح واسعة من المجتمع واقعة تحت سلطته في المناطق المحتلة وداخل الخط الأخضر. فهو يسحق الحقوق الاقتصادية لغالبية المواطنين، وهو مستمرّ في محاولاته تضييق هامش الحرّيات والديمقراطية وبناء جدران عنصرية أمام الثقافة الشرقية العربية واليهودية. لكننا نختلف عن مواطني تونس ومصر ما زلنا غير قادرين على خلق تكافل اجتماعيّ وسياسيّ بين الفئات المجتمعية المختلفة، يُوحّد الصفوف ويعطينا المقدرة على الخطوّ قدماً بكلّ فئات المجتمع إلى الميادين، والمطالبة بنظام مدنيّ يكفل الحرية والعدالة الاجتماعية والثقافية.
نحن نؤمن بأنّ نضالنا كشرقيين داخل إسرائيل لتحصيل حقوقنا الاقتصادية والاجتماعية والثقافية، مبنيّ على فهمنا بأنّ التغيير السياسيّ لا يمكن له أن يعتمد على القوى العظمى من الغرب والتي لطالما استغلت منطقتنا وشعوبنا منذ أجيال عديدة. على التغيير أن يكون نتاجاً للحوار الداخلي في المنطقة، عبر التضامن والانضمام إلى النضالات المختلفة الجارية اليوم في البلدان العربية، وعلى وجه الخصوص نضال الفلسطينيين داخل إسرائيل لحقوقهم السياسية والاقتصادية والمساواة داخل إسرائيل، ووقف المدّ العنصري ضدّهم، إلى جانب نضال الفلسطينيين في غزة والضفة، الذين يعيشون تحت نير الاحتلال العسكري ودعم مطالبهم العادلة لإنهاء الاحتلال والاستقلال.
لقد سبق ودعونا في رسالتنا الأخيرة (http://arab-jew.blogspot.com/)، وبعد خطاب أوباما في القاهرة عام 2009، إلى بزوغ الهوية الشرق أوسطيه الديمقراطية ولمشاركتنا داخلها. أما الآن فنحن نأمل بأن يكون جيلنا -في جميع أنحاء العالم العربي والإسلامي واليهودي- جيل جسور حوار متجددة، يستطيع التعالي عن أسوار العداء بين الأجيال السابقة، مُجدِّداً بذلك الحوار العميق الذي لا نستطيع أن نفهم ذاتنا من دونه. حوار بين اليهود والسنة والشيعة والمسيحيين؛ بين العرب والأكراد والبربر؛ بين الأتراك والإيرانيين؛ بين الشرقيين والأشكناز؛ بين الفلسطينيين والإسرائيليين. نحن على ثقة بأننا كأصحاب ماضٍ وموروثٍ مشتركينْ ننظر أيضًا إلى المستقبل بتعاطف وآمال عريضة. نحن نؤمن بالحوار الداخلي في منطقتنا، والذي يهدف إلى الإصلاح وبناء ما قد هُدم في الأجيال السابقة، كمفتاح لإعادة النموذج الإسلامي-اليهودي-المسيحي المشترك في الأندلس، وكمدخل بعون الله وبالتوفيق منه إلى عصرٍ ذهبي آخر لثقافتنا وتاريخنا وحاضرنا المشترك يكون أهلا ومفخرةً لثقافتنا وماضينا العريق إنشاء الله.
هذا العصر الذهبي لا يمكن أن يحصل من دون تجذر المواطنة الحقّ والديمقراطية بما تعنيه من التداول السلمي للسلطة وسيادة دولة القانون وضمان الحريات واحترام الأقليات والعدالة الاجتماعية والمحاصصة العادلة لثروات ومقدرات الدول بين أفراد شعبها، وتساوي الفرص في التعليم ومساواة النساء بالرجال وقبول الناس أجمع على اختلاف معتقداتهم وألوان بشراتهم ووضعهم الاجتماعي وموروثهم الثقافي وجنسهم وميولهم الجنسية وطوائفهم وأعراقهم ولغاتهم، كجزء لا يتجزأ من مساعينا لبناء هذا المجتمع الجديد الذي نصبو له جميعاً.
نحن ملتزمون بمساعينا في تحقيق أهدافنا هذه، وفي استمرار الحوار الدائم بين كل مواطني المنطقة، وبحوارنا أيضاً مع فئات ومجموعات يهودية أخرى في البلاد وخارجها.

(http://arabjews.wordpress.com)


الموقعون:
شبا سلهوب (ليبيا)، موئيز بين هراش (من مواليد المغرب)، نعمه جرشي (اليمن، صربيا)، ألموج بيهار (العراق، تركيا، ألمانيا)، يعيل بين يفيت (العراق،عدن)، أهرون شيم طوب (كردستان إيران، العراق)، يعيل برداه (تونس)، يوسي أوحانه (من مواليد المغرب)، يالي هشش (اليمن، ليبيا)، يونيت نعمان (اليمن، تركيا)، أورلي نوي (من مواليد ايران)، ماتي شموئيلوف (سوريا، العراق، إيران)، أليعانه ألموج (اليمن، ألمانيا) يوفال عبري (العراق)، أوفير طوبول (المغرب، الجزائر)، موطي جيجي (المغرب)، شلوميت لير (إيران)، حدفا إيال (إيران)، إيال بين موشيه (اليمن)، شلوميت بين ـ يمين (تركيا،سوريا, كوبا)، يعيل اسرائيل (ايران،تركيا)، بني نوريئيل (تونس)، أريئيل جليلي(إيران)، نتلي أوحنا عبري (المغرب، بريطانيا)، إيتمار طوبي طهر ـ ليف (مصر،القدس،المغرب)، عوفير نميمي (العراق،المغرب)، أمير بنبجي (سوريا)، نفتالي شيم طوب (كردستان إيران، العراق)، ليئة إيني (تركيا، اليونان)، جدي الجزي (مصر،يوغوسلافيا)، عزرا ناوي (العراق)، يوسي داويد (إيران، تونس)، شلوم زربيب (الجزائر)،يردينه حامو (كردستان العراق)، ابيب درعي (المغرب)، مني اقا (العراق)، توم فوجل (اليمن، بولندا)، عران افراتي (العراق)، دان وكسلير دنيئل (سوري،بولندا، أوكرانيا)،يعيل جينديان (إيران)، اليقيم نيصاني (لبنان، إيران، إيطاليا)، شلي حوريش سيجال (المغرب)، يوني ميزراحي (كردستان)، اوفير ايطاح (المغرب)، بتي بنبينيستي (تركيا)،حين مسجاب (العراق، بولندا)، موشيه بالماس (المغرب)، توم كوهين (العراق، بولندا، بريطانيا)، شيرلي قراواني (اليمن، ليبيا، تونس)، لورينة اطرقصي (العراق، الأرجنتين)،ناويت بارئيلل (ليبيا)

We, as the descendents of the Jewish communities of the Arab and Muslim world, the Middle East and the Maghreb, and as the second and third generation of Mizrahi Jews in Israel, are watching with great excitement and curiosity the major role that the men and women of our generation are playing so courageously in the demonstrations for freedom and change across the Arab world. We identify with you and are extremely hopeful for the future of the revolutions that have already succeeded in Tunisia and Egypt. We are equally pained and worried at the great loss of life in Libya, Bahrain, Yemen, Syria, and many other places in the region. Our generation’s protest against repression and oppressive and abusive regimes, and its call for change, freedom, and the establishment of democratic governments that foster citizen participation in the political process, marks a dramatic moment in the history of the Middle East and North Africa, a region which has for generations been torn between various forces, internal and external, and whose leaders have often trampled the political, economic, and cultural rights of its citizens. We are Israelis, the children and grandchildren of Jews who lived in the Middle East and North Africa for hundreds and thousands of years.
Our forefathers and mothers contributed to the development of this region’s culture, and were part and parcel of it. Thus the culture of the Islamic world and the multigenerational connection and identification with this region is an inseparable part of our own identity. We are a part of the religious, cultural, and linguistic history of the Middle East and North Africa, although it seems that we are the forgotten children of its history: First in Israel, which imagines itself and its culture to be somewhere between continental Europe and North America. Then in the Arab world, which often accepts the dichotomy of Jews and Arabs and the imagined view of all Jews as Europeans, and has preferred to repress the history of the Arab-Jews as a minor or even nonexistent chapter in its history; and finally within the Mizrahi communities themselves, who in the wake of Western colonialism, Jewish nationalism and Arab nationalism, became ashamed of their past in the Arab world. Consequently we often tried to blend into the mainstream of society while erasing or minimizing our own past. The mutual influences and relationships between Jewish and Arab cultures were subjected to forceful attempts at erasure in recent generations, but evidence of them can still be found in many spheres of our lives, including music, prayer, language, and literature. We wish to express our identification with and hopes for this stage of generational transition in the history of the Middle East and North Africa, and we hope that it will open the gates to freedom and justice and a fair distribution of the region’s resources. We turn to you, our generational peers in the Arab and Muslim world, striving for an honest dialog which will include us in the history and culture of the region.
We looked enviously at the pictures from Tunisia and from Al-Tahrir square, admiring your ability to bring forth and organize a nonviolent civil resistance that has brought hundreds of thousands of people out into the streets and the squares, and finally forced your rulers to step down. We, too, live in a regime that in reality—despite its pretensions to being “enlightened” and “democratic”—does not represent large sections of its actual population in the Occupied Territories and inside of the Green Line border(s). This regime tramples the economic and social rights of most of its citizens, is in an ongoing process of minimizing democratic liberties, and constructs racist barriers against Arab-Jews, the Arab people, and Arabic culture. Unlike the citizens of Tunisia and Egypt, we are still a long way from the capacity to build the kind of solidarity between various groups that we see in these countries, a solidarity movement that would allow us to unite and march together–all who reside here–into the public squares, to demand a civil regime that is culturally, socially, and economically just and inclusive. We believe that, as Mizrahi Jews in Israel, our struggle for economic, social, and cultural rights rests on the understanding that political change cannot depend on the Western powers who have exploited our region and its residents for many generations.
True change can only come from an intra-regional and inter-religious dialog that is in connection with the different struggles and movements currently active in the Arab world. Specifically, we must be in dialog and solidarity with struggles of the Palestinians citizens of Israel who are fighting for equal political and economic rights and for the termination of racist laws, and the struggle of the Palestinian people living under Israeli military occupation in the West Bank and in Gaza in their demand to end the occupation and to gain Palestinian national independence. In our previous letter written following Obama’s Cairo speech in 2009, we called for the rise of the democratic Middle Eastern identity and for our inclusion in such an identity. We now express the hope that our generation – throughout the Arab, Muslim, and Jewish world – will be a generation of renewed bridges that will leap over the walls and hostility created by previous generations and will renew the deep human dialog without which we cannot understand ourselves: between Jews, Sunnis, Shias, and Christians, between Kurds, Berbers, Turks, and Persians, between Mizrahis and Ashkenazis, and between Palestinians and Israelis. We draw on our shared past in order to look forward hopefully towards a shared future. We have faith in intra-regional dialog—whose purpose is to repair and rehabilitate what was destroyed in recent generations—as a catalyst towards renewing the Andalusian model of Muslim-Jewish-Christian partnership, God willing, Insha’Allah, and as a pathway to a cultural and historical golden era for our countries. This golden era cannot come to pass without equal, democratic citizenship, equal distribution of resources, opportunities, and education, equality between women and men, and the acceptance of all people regardless of faith, race, status, gender, sexual orientation, or ethnic affiliation. All of these rights play equal parts in constructing the new society to which we aspire. We are committed to achieving these goals within a process of dialog between all of the people of Middle East and North Africa, as well as a dialog we will undertake with different Jewish communities in Israel and around the world.
We, the undersigned: Shva Salhoov (Libya), Naama Gershy (Serbia, Yemen), Yael Ben-Yefet (Iraq, Aden), Leah Aini (Greece, Turkey), Yael Berda (Tunisia), Aharon Shem-Tov (Iraq, Iranian Kurdistan), Yosi Ohana (born in Morocco), Yali Hashash (Libya, Yemen), Yonit Naaman (Yemen, Turkey), Orly Noy (born in Iran), Gadi Alghazi (Yugoslavia, Egypt), Mati Shemoelof (Iran, Iraq, Syria), Eliana Almog (Yemen, Germany), Yuval Evri ((Iraq), Ophir Tubul (Morocco, Algeria), Moti Gigi (Morocco), Shlomit Lir (Iran), Ezra Nawi (Iraq), Hedva Eyal (Iran), Eyal Ben-Moshe (Yemen), Shlomit Binyamin (Cuba, Syria, Turkey), Yael Israel (Turkey, Iran), Benny Nuriely (Tunisia), Ariel Galili (Iran), Natalie Ohana Evry (Morocco, Britain), Itamar Toby Taharlev (Morocco, Jerusalem, Egypt), Ofer Namimi (Iraq, Morocco), Amir Banbaji (Syria), Naftali Shem-Tov (Iraq, Iranian Kurdistan), Mois Benarroch (born in Morocco), Yosi David (Tunisia Iran), Shalom Zarbib (Algeria), Yardena Hamo (Iraqi Kurdistan), Aviv Deri (Morocco) Menny Aka (Iraq), Tom Fogel (Yemen, Poland), Eran Efrati (Iraq), Dan Weksler Daniel (Syria, Poland, Ukraine), Yael Gidnian (Iran), Elyakim Nitzani (Lebanon, Iran, Italy), Shelly Horesh-Segel (Morocco), Yoni Mizrahi (Kurdistan), Betty Benbenishti (Turkey), Chen Misgav (Iraq, Poland), Moshe Balmas (Morocco), Tom Cohen (Iraq, Poland, England), Ofir Itah (Morocco), Shirley Karavani (Tunisia, Libya, Yemen), Lorena Atrakzy (Argentina, Iraq), Asaf Abutbul (Poland, Russia, Morocco), Avi Yehudai (Iran), Diana Ahdut (Iran, Jerusalem), Maya Peretz (Nicaragua, Morocco), Yariv Moher (Morocco, Germany), Tami Katzbian (Iran), Oshra Lerer (Iraq, Morocco), Nitzan Manjam (Yemen, Germany, Finland), Rivka Gilad (Iran, Iraq, India), Oshrat Rotem (Morocco), Naava Mashiah (Iraq), Zamira Ron David (Iraq) Omer Avital (Morocco, Yemen), Vered Madar (Yemen), Ziva Atar (Morocco), Yossi Alfi (born in Iraq), Amira Hess (born in Iraq), Navit Barel (Libya), Almog Behar (Iraq, Turkey, Germany).

"Combatientes por la Paz". Traducción y síntesis de Carlos Braverman


"Combatientes por la Paz" es un movimiento se inició en forma conjunta por palestinos e israelíes que han tomado parte activa en el ciclo de la violencia, los israelíes como soldados en el ejército israelí (IDF) y los palestinos como parte de la lucha armada por la liberación de Palestina. Después de blandir armas durante años y habiéndose visto uno al otro sólo a través de las armas, decidieron luchar por la paz.
Ya no creen que es posible resolver el conflicto entre los dos pueblos a través de medios violentos, por lo que se niegan a participar en el mutuo derramamiento de sangre. Vamos a actuar sólo por medios no violentos, para el diálogo y la reconciliación como la única manera de actuar para poner fin a la ocupación israelí, para detener el proyecto de asentamientos y establecer un Estado Palestino con capital en Jerusalén oriental, junto al Estado de Israel.
• Para aumentar la conciencia en los públicos con respecto a las esperanzas y el sufrimiento del otro lado y la creación de interlocutores en el diálogo.
• Para educar en la reconciliación y la lucha no-violenta, tanto en las sociedades israelí y palestina.
• Para crear la presión política sobre los gobiernos y detener el ciclo de la violencia, poner fin a la ocupación y reanudar un diálogo constructivo.
• Para continuar con las reuniones de los combatientes, que permiten a cada lado entender la narrativa del otro por vía de la reconciliación y no de conflicto.
• Para crear proyectos conjuntos que educar para la no-violencia.
• Para crear marcos comunes con el fin de familiarizarse con la cultura, la historia y las necesidades actuales de la otra nación.
• Para participar en manifestaciones y otras acciones no violentas contra la ocupación como un grupo binacional.


Combatants for Peace


Día de los Caídos Ceremonia Alternativa


08/05/2011 21:00-23:00
Memoria de las víctimas: Combatientes por la Paz
Israelíes y palestinos recuerdo de las víctimas de la violencia
La ceremonia se realizará en su sexto año, en duelo por las familias israelíes y palestinas, Participan Yoni Rechter, Ruth Dolores Weiss, Samaan George, Noam Rotem, Masaud Noran, Yair Dalal y artistas con las voces del Coro de la Paz Únete a nosotros
Memorial de la víspera del Día, 8 de mayo de 2011, 21:00
Puerto de Tel Aviv
Memorial Day Alternative Ceremony
08/05/2011 21:00-23:00
Remembering the Victims: Combatants for Peace
Israelis and Palestinians together remembering the victims of the violence
http://cfpeace.org/?cat=3&story_id=1634

martes, 26 de abril de 2011

Mimuna


Mimuna es una celebración judía de origen marroquí que empieza en la noche del último día de Pésaj. La Mimuna marca el fin de la prohibición de comer jamets, como el pan y otros productos que contienen masa fermentada, prohibidos durante toda la semana de Pésaj. En la Mimuna la costumbre es comer dulces y pastas rellenas, y festejar hasta la madrugada, pasando de casa en casa visitando a la familia y a los amigos. El origen de la fiesta es discutido, pero posiblemente tiene que ver con el nombre Maimon, padre de Maimonides, el gran filosofo judío que murió en la fecha de la Mimuna. Otra teoría es que el origen de la palabra deriva del árabe, "mimun", que significa "suerte". También marca el inicio de la primavera, de manera parecida a la fiesta persa-turcomana del Navruz y a la fiesta bereber de Yennayer.
En Israel la Mimuna se ha popularizado, no sólo entre los judíos marroquíes, sino también entre los judíos mizrahim o sea orientales

El impacto de la crisis en la salud mental


BELÉN MACÍAS MARÍN / REDACCIÓN de DIAGONAL
Con la crisis aumentarán los trastornos psicológicos comunes y la atención a aquellos que sufren patologías mentales graves se verá perjudicada ¿Cómo gestionar el malestar colectivo?

Durante el mes de octubre desayunarse con la crisis en todas las aperturas de los telediarios y portadas de los periódicos pasó de ser un hecho habitual a convertirse en sistemático. Una cuestión relacionada con la herida abierta en y por el propio capitalismo ha pasado, sin embargo, casi desapercibida: cómo afecta a la salud mental de la gente la fractura financiera, es decir, cómo encajan las personas de carne y hueso los desmanes de un sistema abstracto que parece haber escapado a todo control, incluso el de los poderosos.

Para atender un asunto literalmente vital, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, explicó con motivo de la creación el mes pasado del Observatorio Español de Salud Mental que esta entidad nacía en un momento “especialmente necesario, porque los desequilibrios en la vida cotidiana, los problemas económicos o la pérdida de empleo suelen ser origen de los problemas mentales”.

Cabe aclarar que el Observatorio nace de un convenio entre el Ministerio y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, con donación de fondos públicos a esta organización privada, fuera de los concursos de la Administración y en la línea de externalización de servicios que parece no capitalizar el PP.

Soria tardó poco entonces en desvelar sus principales preocupaciones sobre la pérdida de salud mental de la ciudadanía: “En España, en estos momentos, no podemos permitirnos el lujo de perder capacidad de trabajo, buenos profesionales que hacen que día a día sigamos avanzando (...) la pérdida de salud, en general, y de salud mental, en particular, tiene consecuencias en múltiples áreas, entre ellas, en la actividad laboral”. Esto es, no se me pongan demasiado tristes justo ahora que hay que seguir echando leña a la máquina, pareció querer decir el ministro.

La OMS ha pronosticado que la crisis financiera traerá más estrés, depresiones y otros desórdenes mentales, sobre todo a los pobres. Más estrés para los ya estresados, que no son precisamente los millonarios que saltan por la ventana. Las previsiones señalan que una de cada cuatro personas en el mundo sufrirá un trastorno psicológico común (depresión, cuadro de ansiedad, etc.) a lo largo de su vida ¿Sufrimos ahora y en este tipo de sociedades más que antes? El psiquiatra y ensayista Guillermo Rendueles comenta al respecto: “El nivel de sufrimiento es difícil de cuantificar y comparar porque no hay estadísticas fiables.

Sin embargo, el grado de quejas psíquicas es una especie de malaria urbana desconocida hasta ahora. Parece imposible dormir, trabajar y guardar las buenas maneras que exige el capital sin ansiolíticos”. Un dato significativo, el 20% de las prescripciones que realizan los médicos de asistencia primaria en el Estado español es de ansiolíticos (Orfidal), según datos presentados en el último congreso de la Asociación de Neuropsiquiatría Española. “Con el aumento de este tipo de trastornos serán los servicios de asistencia primaria los que se verán colapsados”, apunta Rendueles.

Las patologías mentales graves, como la psicosis maniaco depresiva o la esquizofrenia, se mantendrán constantes e independientes de la crisis. Según diferentes estudios epidemiológicos, el 3% de la población en los países ricos sufre una patología mental grave, un millón de personas en el caso del Estado español. No obstante, el presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, Alberto Fernández Liria, subrayó, al ser preguntado por DIAGONAL, que la crisis va a repercutir especialmente en la asistencia e integración de las personas que ya sufren enfermedades mentales graves: “Las ayudas que ahora recibimos para tratar a esas personas son las que primero recortarán. Por otra parte, es mucho más fácil que te despidan o que no encuentres empleo si eres esquizofrénico”. La OMS denuncia, en este sentido, que la mayoría de los países invierte menos del 2% de su presupuesto nacional en salud mental y pronostica que el dinero destinado a este ámbito se reducirá a causa de la crisis financiera internacional. Queda la pregunta de cómo actuar ante el malestar, gestionado de modo creciente por profesionales en un proceso de ‘psiquiatrización’ de los problemas sociales.

“Sólo queda reforzar estructuras sociales sólidas que frenen la sociedad líquida y las relaciones frágiles, creando redes solidarias que escuchen el sufrimiento psíquico de forma no profesional y poblaciones que adquieran algún poder sobre sus vidas y salgan de la indefensión en la que la crisis los mantiene”, responde Renduele.

Salud mental y capitalismo por Guillermo Renduele


La crisis de sobreacumulación de capital en la que estamos inmersos tiene hondas repercusiones sobre la salud. Para entender esto hace falta entender la salud asociada al sistema productivo en que los trabajadores venden su fuerza de trabajo. Hay que apostar a la grande. No es cuestión de que el estrés, cual infección vírica, se convierta en una plaga por culpa de la incertidumbre. Las cosas no funcionan así o, al menos, no sólo así.

Sin determinismo biológico

Los problemas de salud mental no se pueden considerar enfermedades. No tienen una causa biológica que las ‘determine’. Ni siquiera la herencia, por mucho que los suplementos de salud de los periódicos informen del descubrimiento del gen asociado a tal o cual comportamiento o enfermedad. Incluso en el caso de la esquizofrenia, sabemos que lo que mejor puede predecir una buena evolución son los logros formativos y laborales, las habilidades sociales, las condiciones económicas, la tolerancia familiar y la poca implicación de la familia en las decisiones sobre el tratamiento. Lo mismo que sabemos que la pobreza, la etnia de pertenencia y el género son buenos predictores de la probabilidad de padecer un trastorno mental grave. Y también sabemos que las tasas de recuperación de personas diagnosticadas de esquizofrenia varió en el siglo XX dependiendo de la fase de ciclo en que estuviera el capitalismo. En época de crisis la recuperación clínica y social disminuye notablemente.

Más débiles, menor atención

En este momento la privatización conllevará que los más susceptibles de sufrir los efectos de la crisis recibirán menor atención. Para hacernos conscientes de las influencias socioeconómicas en la salud mental no hay como buscar en los papeles de instituciones no sospechosas de bolchevismo: en su informe titulado Los determinantes sociales de la salud. Los hechos probados, la OMS deja bien clara la relación entre actividad productiva, privación y salud.

La atención sanitaria en los sistemas occidentales de seguridad social nace como estrategia de la clase dominante para garantizar que la fuerza de trabajo no escaseara. Son sistemas de seguridad social paliativos, que no hacen de la prevención socioeconómica (la seña de identidad de los modelos de salud revolucionarios) uno de sus pilares.

Pero ya en 1987 y en 1993 el Banco Mundial advertía de la “necesidad” de acometer reformas, como las actuales, en pos de la parasitación de lo público por parte de un capital sin ámbitos donde seguir generando plusvalor. Desde entonces, todos los gobiernos del Estado español (la democracia parlamentaria burguesa no entiende de siglas) han ido profundizando en las vías para la privatización: desde el Informe Abril, hasta la Ley 15/97, con argumentos de ‘manual de privatización’, a excepción de la ‘financiación directa’ por parte del paciente, la más impopulosa medida. Por lo demás (autonomía competitiva hospitalaria, ‘libre elección de médico’, acuerdos cooperativos hoy plasmados en las Entidades de Base Asociativa, contención y primas ante la reducción del gasto farmacéutico y de pruebas...) está todo inventado. Y, como no puede ser de otra manera, existe un correlato ideológico que ayuda a sostener la situación.

Ese correlato se sustenta en la negación de las causas sociales de la pérdida de salud, así como en la culpabilización de la víctima. Serán los comportamientos individuales, dicen, los que nos salven de caer en las enfermedades. Que cada uno de nosotros se preocupe por una buena prevención conductista, que si falla ya paliarán el síntoma. Pero en salud mental la contradicción es aún más clara. La culpabilización de la víctima se hace al mismo tiempo que la construcción social de mentes donde la tolerancia a la demora temporal, al refuerzo inmediato, al hedonismo y a la conquista compulsiva y veloz de objetivos de consumo. Como solución, te ponen en bandeja el consumo de psicofármacos.

Malestar en la vida cotidiana

Por otro lado, la asfixia presupuestaria de los últimos años en los recursos de salud mental y la privatización están empezando a conseguir que los mismos profesionales opten por reducir el tiempo de atención a las personas que acuden por problemas emocionales a los centros de salud mental, casi acusándoles de robar el tiempo a los pacientes que están “realmente graves”. Y puede que tengan algo de razón, pero la persona que acude a consulta de salud mental necesita entender qué le ocurre, no que le digan que es un egoísta. Es una estrategia muy parecida a la de las urgencias hospitalarias cuando protestan de que acuden a ellas usuarios con “simples gripes”. Esto no hace más que esconder lo evidente de los recortes presupuestarios y sus consecuencias. Al final, nosotros mismos culpabilizaremos a las víctimas y ellos cuadrarán su círculo.