jueves, 5 de enero de 2012

Los defensores de la fe por Carlos Braverman




Los haredim siguen siendo noticia aunque su alcance global descendió. El último sábado por la noche manifestaron en Jerusalén, en  Kikar Hashabath (Plaza Shabath) y expresaron su indignación utilizando simbología del Holocausto para protestar contra lo que llamaron la exclusión societaria de los Haredim.
Fue su respuesta a la manifestación de repudio contra este colectivo por su criminal agresión a mujeres y niñas en Beit Shemesh.
Algunos de los manifestantes llevaban distintivos amarillos con la Estrella de David y la palabra judío en alemán dentro de ella (Jude), mientras que otros estaban vestidos con uniformes de prisioneros que simbolizan la persecución hacia los judíos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Los manifestantes trataban de expresar por medio de esta analogía que están siendo perseguidos por la mayoría laica de Israel debido a su forma de vida judía.
Aparte de instrumentalizar la presencia de niños con uniforme de campos de exterminio que además exhibían las estrellas amarillas, fueron irrespetuosos con el recuerdo de la desgracia histórica de su pueblo y atentaron contra la memoria colectiva del Holocausto, contra el significado del mismo en nuestra sociedad.
Los Haredim inequívocamente nos dijeron nazis a todos los ciudadanos que sostenemos valores diferentes a los suyos.
En 1993 después de muchos años de investigación de campo entre los mismos ultra-ortodoxos en sus barrios de Jerusalén, el sociólogo norteamericano Samuel Heilman publicó su famosa obra  “Defensores de la Fe” (Defenders of the Faith: Inside Ultra-Orthodox Jewry-New York: Schocken- February 1993).
El estudio que realiza Heilman sobre los Haredim abarca su inserción en el mundo judío y su incidencia en la política israelí. Hace un análisis detallado y profundo de sus normas de vida, sistema educativo, prácticas religiosas y organización familiar.
Pero sobre todo explica las causas por las que este grupo radical, es inminentemente militante y tiene una cosmovisión fundamentalista de las cosas y cómo incide esto en la vida judía israelí.
Comenta el autor que en su visión fundamentalista establecen que hay una sola verdad, que las personas que comparten esta verdad están vinculados inexorablemente entre sí y que esta verdad no se limita a la esfera privada, pues debe ser impuesta obligatoriamente a la esfera pública. Esta verdad se articula con fundamentos de la fe que deben ser practicados a ultranza si en ellos se cree, para estar entre los defensores de Dios.
Heilman considera que en realidad este fundamentalismo reinventa el pasado mediante una selección de hechos y tradiciones con el fin de recuperar de ella los elementos que cuestionan las verdades alternativas que se ofrecen en la cultura contemporánea.
Constituyen una especie de contracultura en la sociedad, por lo cual se involucran en una intensa batalla contra las fuerzas del mundo contemporáneo que, a su juicio, tratan de socavar o contaminar el mundo tal como ellos lo ven.
Sin embargo la ortodoxia moderna no Haredi, ni fundamentalista, adoptó la postura de que la tradición y el mundo contemporáneo pueden coexistir, la tensión entre la vida judía y el mundo exterior no debían ser sostenidos.
Al contrario, eliminar esta tensión, era la mejor manera de asegurar la continuidad judía,  la observancia ritual y mantener una fuerte fidelidad a los valores judíos, con la conciencia que esto por sí solo no era suficiente para el pueblo judío.
Hoy el fundamentalismo ha encontrado la manera de infiltrarse y socavar este punto de vista y se está convirtiendo en el modo dominante de la ortodoxia.
En Israel, la ortodoxia moderna fue capturada en gran medida por la ideología política de los colonos, por lo cual  los asentamientos en las tierras bíblicas es el mandamiento más importante y la condición sine qua non de la religiosidad moderna ortodoxa.
Las consideraciones de Samuel Heilman son a mi criterio irrefutables frente a la dinámica que desarrolló nuestra sociedad en relación a estos segmentos de ella que son motivo de su obra, la profundización del autor sobre el fenómeno del fundamentalismo ultra-ortodoxo judío es intachable.
El fundamentalismo se instaló mayoritariamente, pero aún no en forma total en esa ortodoxia a causa del debilitamiento lento y constante de sus valores liberales y de su cosmovisión plural de la vida societaria judía e israelí. De esta forma logró imponer su dogmatismo maniqueísta en una franja muy extensa de ella.
Así surge otro hecho relevante, la Price Tag Policy, que es el nombre dado a los actos de violencia aleatoria dirigida a la población palestina y las fuerzas de seguridad israelíes por colonos radicales  que, exigen pagar un precio a los palestinos o las fuerzas de seguridad israelíes por cualquier acción tomada en contra de su empresa colonizadora. Esta campaña incluye ataques a poblados y propiedades palestinas como represalia por los ataques terroristas contra objetivos israelíes y la demolición de las estructuras de gobierno en los asentamientos de Cisjordania y la eliminación de los puestos de avanzada que son descritos como ilegales o no autorizados por el gobierno israelí. El nombre de Price Tag surge cuando después de una acción coyuntural del gobierno israelí contra esta política de asentamientos, un líder colono dice:”tendrán que pagar un precio muy alto por esto”.
Es obvio que tratando de instalar unilateralmente ideas y concepciones societarias que pretenden ser inexorablemente incuestionables las consecuencias obvias sean la violencia  y el asalto desafiante a la ley. No resulta extraño entonces fenómenos como la exclusión del otro que no es parte de un determinado proyecto de vida y visión societaria, la desagregación de la sociedad y la presencia de un espacio público cada vez más cerrado y estrecho. Estos fenómenos son acompañados por el deterioro de la democracia y el derecho como valores que pueden aunar a una sociedad moderna, liberal y plural.
Los defensores de la fe, como todos los cruzados de Dios, no tienen una dimensión exacta de cuanta destrucción, odio, pérdidas invalorables, retraso societario, vidas y dignidad humana costará el arribo a la victoria final, a entronizar su verdad.
De cualquier manera, si la tienen no es de su interés, no está entre sus preocupaciones pues es algo menor frente al  triunfo de esa verdad.
No me extraña que para los Haredim el sábado pasado fuimos nazis y que los colonos continúen cobrando el precio que debemos pagar por no compartir su perspectiva, pues mañana seremos lo que convenga al enfermo criterio de los ultra-ortodoxos para justificar que no somos merecedores de respeto y no dudo tampoco que el precio que habrá que pagar entonces a los colonos sea más alto.
Ellos en conjunto son indudablemente los defensores de la fe y nosotros sin duda un efecto bastardo de la verdad. Esto me invita aunque soy un hombre creyente y practicante liberal a parafrasear una frase de Nietzsche: la fe puede ser el mejor instrumento cuando no se quiere saber la verdad y comprender las realidades complejas.
*Carlos Braverman (Israel): Politólogo y Psicólogo, miembro de la Asociación de Derechos Civiles de Israel. Activista por una coexistencia judéo-árabe mutuamente justa y el altermundialismo. Miembro del Partido Meretz (Partido Socialista de Israel - Tel Aviv). Presidente del Instituto Campos Abiertos (Investigaciones en Ciencias Políticas).
*Solamente se puede reproducir en forma parcial o total citando autor e Instituto Campos Abiertos de Israel.
Derechos reservados: Instituto Campos Israel ISBN963-03- 0316- 2 מסת"ב

martes, 3 de enero de 2012

La segunda guerra fría y América del Sur por Raúl Zibechi



La “guerra contra el terror” inaugurada por George W Bush tras los atentados del 11 S, está siendo desplazada por la “contención” de China, la nueva estrategia delineada por el Pentágono para cercar y, eventualmente, ahogar a la potencia asiática, con el objetivo de mantener la supremacía global. El último viraje del imperio involucra de lleno a Sudamérica.

Noviembre fue el mes en que se plasmó el cambio de rumbo. “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, dijo Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano. En la edición de noviembre de Foreing Policy, la secretaria de Estado Hillary Clinton hizo algunas precisiones. “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En los próximos diez años, debemos ser inteligentes acerca de dónde invertimos nuestro tiempo y energía, de forma que logremos la mejor posición posible para mantener nuestros liderazgo”.

En la próxima década, según Clinton, Estados Unidos realizará la mayor inversión “diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”. Como en toda estrategia estadounidense, lo militar y lo económico forman una sola política. En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), hasta alcanzar los 2.500 militares. Hasta ahora el Pentágono cuenta con bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam, pero al establecerse en Australia forma una tenaza sobre la salida de China al océano Pacífico.
Esta política forma parte del objetivo no declarado de formar una “OTAN del Pacífico” para presionar y cercar a China.

El segundo paso no es militar sino económico. Consiste en un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-pacífico, TPP(1). Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China es dejada fuera y se consigue romper la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, donde ese país tiene un papel hegemónico.

Según Michael T. Klare, el nuevo centro de gravedad de la política estadounidense supone el abandono de Oriente Medio, que durante medio siglo fue su prioridad, para focalizarse en la que considera su principal adversaria. La lectura del Pentágono sostiene que el talón de Aquiles de la economía china son las importaciones de petróleo que llega al país necesariamente por el Mar del Sur de China, donde Obama prevé su mayor despliegue militar(2).

La respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas. A diferencia de las potencias occidentales, que ascendieron a caballo de las guerras de conquista (desde España y Portugal hasta Inglaterra y Estados Unidos), el ascenso chino se basa en el comercio y la diplomacia. Esa diferencia es a la vez su potencial mayor, en la medida que no es una potencia agresiva, pero a la vez su debilidad, ya que puede ser desplazada por la fuerza como sucedió en Libia.

Debilidad estructural

La crisis de los Estados Unidos es más grave que la que atraviesa la Unión Europea. “Ahora insolvente se tornará ingobernable, arrastrando a los estadounidenses y a quienes depende de él a conmociones económicas, financieras y monetarias, geopolíticas y sociales violentas y destructivas”, asegura el Boletín Europeo de Anticipación Política (Geab No. 60, 16 de diciembre).

En los próximos cuatro años el país que diseñó el mapa global desde 1945, vivirá siempre según este pronóstico, “parálisis institucional y la desarticulación del bipartidismo tradicional”, una espiral de recesión-depresión-inflación y “la descomposición del tejido socio-político”. Es cierto que semejante pronóstico suena apocalíptico, pero ¿quién hubiera pensado que la agencia S&P llegaría a degradar la calificación del país?

A escala internacional Estados Unidos cada vez tiene menos aliados.
Immanuel Wallerstein recuerda que sólo en noviembre y la primera mitad de diciembre la Casa Blanca “ha tenido confrontaciones con China, Pakistán, Arabia Saudita, Israel, Alemania y América Latina” (La Jornada, 18 de diciembre). Los fracasos se extienden: Obama envió al secretario del tesoro, Timothy Gethner a Europa para sugerir alternativas a la crisis y fue olímpicamente ignorado; fue humillado por Pakistán y luego por Irán, ya que al parecer el drone que “aterrizó” en ese país no sufrió un accidente sino que fue bajado por un ciberataque.

Pero la situación más grave es la interna. Un estadounidense de cada seis recibe bonos de alimentación así como uno de cada cuatro niños; el
57 por ciento de los niños vive en hogares pobres; el 48,5 por ciento vive en grupos familiares asistidos por el Estado, frente a un 30 por ciento en 1983 (The Economic Collpase, 16 de diciembre). Llama la atención el agravamiento de la situación social en pocos años: desde
2007 el ingreso familiar cayó un siete por ciento; en zonas de California el precio de la vivienda cayó un 63 por ciento, el precio promedio de una casa en Detroit es de 6.000 dólares y el 18 por ciento de las viviendas de Florida están vacías. Un niño de cada cinco experimenta episodios de vida en la calle.

Todos los días aparecen datos nuevos que revelan el deterioro social y moral del país. La revista Pediatrics, de la Academia de Pediatras, reveló que a los 23 años uno de cada tres estadounidenses ha sido arrestado en algún momento. En 1965 sólo lo habían sido el 22 por ciento a esa edad (USA Today, 19 de diciembre). Según los autores del estudio, esos datos no significan que haya una mayor criminalidad juvenil, sino que “obedece a leyes más estrictas” ante situaciones de escándalo público o consumo de sustancias prohibidas. Concluyen que los arrestos de jóvenes tienen consecuencias nefastas para su desarrollo y alientan “comportamiento violento y conductas antisociales”. Si el estudio discriminara los arrestos que sufren negros e hispanos, los resultados hubieran sido escandalosos.

Un cerco a la integración

En una situación interna e internacional tan grave, el viraje estratégico puede, como señala Klare, llevar al mundo a una situación “extremadamente peligrosa”. En su opinión, compartida por otros analistas, estamos ingresando en una nueva guerra fría que no excluye “el dominio y la provocación militar” con fuerte énfasis en el control de los hidrocarburos del planeta. Si el objetivo de Estados Unidos frente a China consiste en “poner de rodillas a su economía, mediante el bloqueo de sus vías de suministro de energía”, esa política -que no es
nueva- es de hecho un anuncio para el resto del mundo. Recordemos dos
hechos: Sudamérica aporta el 25 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y los mayores descubrimientos de crudo en la última década están en aguas territoriales brasileñas.

Las exportaciones de Venezuela al país asiático están en el punto de mira. Las inversiones chinas en ese país acumulan 40 mil millones de dólares desde 2007. PDVSA exporta 430 mil barriles diarios de petróleo a China pero las estatales chinas CNPC y Sinopec planean multiplicar por diez su bombeo de crudo en el país hasta llegar a 1,1 millones de barriles diarios en 2014, para lo cual han recibido cinco áreas en la Faja Petrolífera del Orinoco, que requieren unos 20.000 millones de dólares en inversiones cada una (Reuters, 20 de diciembre).

El viraje de Obama cuando insiste en que “Estados Unidos es un país del Pacífico”, cuando siempre había sido un país Atlántico, no sólo implica tejer alianzas en Asia sino también en América Latina. El TPP incluye a Chile y Perú y espera involucrar a México. En paralelo, el 5 de diciembre en Mérida los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Perú y Colombia) acordaron lanzar el bloque comercial en junio de 2012, crear un mercado integrado con sus bolsas de valores y eliminar las tarifas aduaneras luego de 2020.

Para Andrés Oppenheimer, “veremos una división de facto de América Latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico” (La Nación, 13 de diciembre). El análisis conservador desestima la recién estrenada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En efecto, el columnista de La Nación (que además escribe en The Miami Herald y es analista político de CNN en Español) sostiene que en la cumbre presidencial de Caracas hubo apenas “discursos poéticos sobre la unidad regional”, sin ninguna consecuencia económica.

Una de las tendencias más importantes que se ha disparado luego de la crisis de 2008, es hacia la conformación de bloques regionales y comerciales, que redunda en un retorno del proteccionismo. La reciente decisión del Mercosur de elevar el arancel externo del 14 al 35 por ciento, forma parte de esa tendencia que busca proteger a la región ante la exportación de los países centrales de los productos que no pueden consumir internamente.

Con la crisis se redujo la demanda de Europa y Estados Unidos, lo que está provocando que países emergentes como China e India acumulen stocks de mercancías que pretenden colocar a precios muy bajos, lo que está afectando las industrias de la región, en particular a Brasil y Argentina. Ciertamente, los países que no tienen un importante sector industrial, como Paraguay y Uruguay, no se benefician con ese tipo de medidas pero, sin embargo, pueden obtener mayores cuotas de exportación hacia los grandes de la región.

Brasil toma nota

En Brasil ha ganado espacio la convicción de que debe enfrentar nuevas amenazas y que ellas provienen de los países centrales, en particular de los Estados Unidos. Lo interesante es que esa convicción atraviesa a toda la sociedad, arriba y abajo.

Cinco días después del discurso de Obama ante el parlamento australiano, militares brasileños filtraron a la prensa un informe interno del Ministerio de Defensa sobre la situación del equipamiento de las diversas armas. La prensa conservadora tituló que buena parte del material bélico se había convertido en “chatarra” y aseguraba que de las cien embarcaciones de combate de la Marina apenas 53 están navegando y que sólo dos de sus 24 aviones A-4 están operativos (O Estado de Sao Paulo, 22 de noviembre).

La difusión del “informe secreto” se produjo en un momento en que diversos sectores, incluyendo al ministro de Defensa, Celso Amorim, presionan para acelerar el proceso de modernización y equipamiento de las fuerzas armadas, y muy en particular de la Marina encargada de defender la Amazonia verde y la azul, en referencia a las dos principales riquezas del país: biodiversidad y petróleo. Otro de los puntos neurálgicos es la compra de 36 cazas a Francia que lleva más de dos años paralizada. Sin embargo, la prensa no destaca los importantes avances que se están realizando en la fabricación de submarinos con importante transferencia de tecnología.

El general de brigada (retirado) Luiz Eduardo Rocha Paiva, miembro del Centro de Estudios Estratégicos del Ejército con amplia trayectoria militar y formación estratégica, analizó el reciente viraje estadounidense advirtiendo que la “pérdida de espacios” de la superpotencia y sus aliados repercute directamente sobre la región sudamericana y Brasil. Vale la pena reproducirlo extensamente porque refleja la mirada de buena parte de los gobernantes, militares o no, del país. “Los conflictos llegaron a nuestro entorno. El fracaso o éxito limitado de Estados Unidos y sus aliados en áreas distantes resultarán en presiones para imponer condiciones que aseguren el acceso privilegiado a las riquezas de América del Sur y del Atlántico Sur” (O Estado de Sao Paulo, 20 de diciembre).

Rocha Paiva destaca la creciente influencia de China en la región, la presencia de Rusia e Irán en países como Venezuela y concluye: “Los Estados Unidos reaccionarán a la penetración de rivales en su área de influencia y eso afectará el liderazgo de Brasil en el proceso de integración regional y en la defensa de su patrimonio y su soberanía”.
Por eso apuesta a reforzar el poder militar defensivo ante la nueva realidad.

Tan interesante como su mirada global es la que hace de la región. “No son los vecinos la razón para reforzar el poder militar del país, sino su ascenso como potencia económica global, la participación destacada en el comercio mundial y la codicia por nuestros recursos y posición geoestratégica. Todo eso sacó a Brasil de su posición periférica y lo colocó en las rutas de cooperación y conflicto”. Concluye advirtiendo que a Brasil le puede suceder en el siglo XXI, lo mismo que a China en el XIX: “Las potencias rivales se pueden unir para presionar y amenazar al país” (3).

Esa percepción sobre las amenazas que enfrenta es compartida por una porción mayoritaria de los brasileños. Un reciente estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA por sus siglas en portugués), entre casi cuatro mil personas, muestra que el 67 por ciento piensa que existe una amenaza militar extranjera por los recursos naturales de la Amazonia. Un 63 por ciento cree que los yacimientos hidrocarburíferos en el mar pueden sufrir ataques militares externos(4).

Más interesantes aún son las respuestas cuando la pregunta gira en torno a qué país puede constituir una amenaza militar en los próximos veinte años para Brasil. El 37 por ciento piensa en Estados Unidos. Muy lejos, Argentina con el 15 por ciento. Debe destacarse que esa era la hipótesis de guerra más probable desde la independencia hasta la creación del Mercosur, incluyendo a la dictadura militar (1964-1985) cuyo despliegue principal era en dirección sur. Esta percepción revela que los cambios en la estrategia militar de Brasil, que se plasmaron en la última década y sobre todo en la “Estrategia Nacional de Defensa”, publicada en 2008, cuenta con un amplio respaldo social.

El posicionamiento estratégico de un país madura en tiempos largos y la aplicación de la nueva estrategia se hace realidad en décadas. El Brasil de arriba y el de abajo coinciden en que el país es vulnerable ante probables amenazas externas. Tal vez esa percepción haya comenzado a cambiar el 8 de diciembre, cuando dos soldadores del equipo franco-brasileño que trabajan en los astilleros de la DCNS (Direction des Constructions Navales) en Cherburgo, de un total de 115 aprendices que están trabajando para transferir tecnología, comenzaron a soldar la última unión de las secciones del primero de los cuatro submarinos Scorpene destinados a Brasil (DefesaNet, 8 de diciembre). En adelante, se fabricarán en el astillero de la Marina en Rio de Janeiro.

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

Notas

1) El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económico fue firmado en 2005 por cuatro países: Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. Los demás, incluyendo Estados Unidos, se fueron incorporando progresivamente.

2) “Jugando con fuego. Obama amenaza a China”, Sin Permiso, 11 de diciembre.

3) Se refiere a las dos guerras del opio cuando Inglaterra y Francia se unieron contra China.

4) “O sistema de indicadores de percepçao social. Defensa Nacional”, IPEA, 15 de diciembre de 2011.
Publicado por suedith en 11:01 AM 0 comentarios

lunes, 2 de enero de 2012

Will 2012 bring another Israeli war against Hamas in Gaza?

Will 2012 bring another Israeli war against Hamas in Gaza?
Hamas was restrained by the IDF's incursion, but the continuing trickle of fire from the Gaza Strip could bring on another military conflagration.
By Amos Harel
Last Tuesday was the third anniversary of Operation Cast Lead. In the evening hours, the Israel Air Force killed a Palestinian activist and wounded two others in the course of two attacks on the Gaza Strip designed to preempt a planned terror strike launched from the Egyptian border. In response, three rockets were fired at open spaces in the Negev; fears of a further escalation turned out to be unfounded.
That morning, IDF Chief of Staff Benny Gantz said on Army Radio that "Operation Cast Lead was carried out in a professional, determined manner, and significantly strengthened Israel's deterrent strength."
He added, however, that as time passed, cracks opened in this deterrent vis-a-vis Hamas, and it won't be possible to bypass another round of fighting in the Gaza Strip in the future.
Apparently, Gantz was right in both respects. The three years which ensued after Cast Lead were the quietest witnessed over the past decade in the south; and yet the operation's effect is starting to fade. Neither Israel nor Hamas is currently interested in another military showdown, but a few gunshots could spark a major flare-up during the coming year.
Major General Yoav Galant, the GOC Southern Command three years ago, was responsible for planning Operation Cast Lead. He thoroughly trained forces for two years prior to the operation; and he ceaselessly pressured the General Staff and the political leadership, demanding that the operation be undertaken; and, assisted by two brigadier generals, Moshe Tamir and Eyal Eisenberg, he led the operation after the green light was given.
That senior officials were hesitant about engaging in a wide-scale operation is no secret. They feared that the operation would culminate with many IDF casualties. Yet the virtually incessant rocket attacks on the south, following the Gaza pullout, led to the decision to take action; but the operation was delayed for several months after another unofficial cease-fire was worked out between the sides in summer 2008. When this truce collapsed in November, the leadership equivocated on three counts: whether or not to undertake the operation; whether to rely solely on air attacks, without ground maneuvers; and whether to engage a wide-scale operation in Gaza, attacking not only the northern part of the strip but also surrounding Rafah in an effort to impede the smuggling of arms from the Sinai peninsula.
In the end, the operation got the go-ahead in late December. The Southern Command's position, demanding that the operation not be confined to air attacks, was accepted. Defense Minister Ehud Barak and IDF Chief of Staff Gabi Ashkenazi were not thrilled about a sweeping land attack, and ultimately approved a limited ground action concentrated around Gaza City.
On January 10 2009, two weeks into the operation and a week after the land attacks began, the Southern Command reissued its request for operations around Rafah. The proposal was rejected, due to fears of entanglement. Today, former Prime Minister Ehud Olmert claims that had Barak not sabotaged the operation in this middle stage, a mortal blow could have been delivered to Hamas. The reality is more complex. It's hard to determine how many casualties Israel would have endured had its troops entered Rafah, and how such an operation might have hurt Hamas. Had Operation Cast Lead , Hlasted beyond January 20, Olmert would have faced a full confrontation with U.S. President Barack Obama. In retrospect, Galant admitted that the opposition to a wider operation can be understood.During Cast Lead, the IDF used a massive amount of resources, in proportion to the Gaza Strip's small dimensions. Hamas pulled away from the IDF, hoping to limit its losses; and the Islamic organization fired fewer rockets at southern Israel than had been anticipated at the start of the operation. The limited number of Israeli casualties (13 dead, four of them from friendly fire ), along with the speed by which the IDF seized a large swath of land in northern Gaza, rehabilitated not only Israel's deterrence after the failures of the Second Lebanon War, but also the IDF's image in Israel's public.
Hamas is weaker and less proficient than Hezbollah, but there's no doubt that the IDF operated more successfully in Gaza than it had in Lebanon. The number of rockets fired from Gaza during the past two years, some 1,100, is a sixth of the number fired two years before the operation. The brunt of these rockets fell in open spaces; meantime two or three "Iron Dome" anti-missile batteries are now in operation, defending the Negev. The quality of life and real estate values of communities near the Gaza border have improved accordingly.
Hamas remains hesitant about engaging a direct confrontation against Israel, but the same cannot really be said about Islamic Jihad and other fringe Palestinian movements. Particularly worrisome is the scale of weapons smuggling into the Gaza Strip. Hamas and Islamic Jihad operatives have in their possession many thousands of rockets; hundreds of these could apparently reach central Israel. Relative stability in the south remains in effect, but the IDF is preparing itself for the possibility of a land operation in another few months.
The balance of forces continues to be disrupted by positions taken by the Egyptians. The interim government in Cairo will not respond to an Israeli move in Gaza with the same type of assent demonstrated by Mubarak's regime. Operation Cast Lead stirred a barrage of legal controversy, reaching a peak with the September 2009 Goldstone Report. The UN committee's main allegation was that the IDF deployed an unofficial policy, directed from the top, of causing direct harm to the Palestinian civilian population, and particularly to infrastructure that services the Palestinian public. Damage caused to flour mills, water wells, a sewage purification plant and chicken coops was used as evidence of this contention.
Goldstone rejected Israel's explanation that this was collateral, unintended damage caused by warfare. His committee also claimed that Israel's legal system does not operate adequately with regard to transgressions in the territories, and basically provides cover for the country's political and military spheres.
Were the UN committee's allegations to be accepted, it would mean that Israel committed outright war crimes, and that in the lack of any Israeli intention to prosecute its offenders, the international community has to intervene. Up to the present, the Palestinian Authority has not abandoned its effort to bring Operation Cast Lead war crime accusations to the International Court of Justice.
Israel responded in two ways: Belatedly, it took up an examination of the accusations, and it conducted an explanation campaign among jurists in the West. Gradually, its claims won sympathy. For example, it was proven that a Gaza flour mill was damaged by a tank shell that destroyed the first floor of the building - this was not a precision strike from a plane, as the UN committee claimed. UN Secretary-General Ban Ki-moon blocked anti-Israeli moves in response to the report's issuance. The UN Human Rights Council, a blatantly pro-Palestinian body, appointed two committees in an effort to examine the extent to which Israel enforces rules of engagement and international law. Much to the council's surprise, the committees concluded that Israel's law enforcement system functions. In an article published this year in The New York Times, Goldstone retracted a portion of his major claims.
Meanwhile, the IDF completed its legal inquiry into the affair: Some 50 military police investigations were carried out, and a few indictments were issued. The trial of a Givati soldier accused of killing a Palestinian woman is still underway. Two other soldiers from this infantry brigade were convicted of having forced a 9-year-old boy to open a bag, due to a suspicion that it had an explosive inside.
A battalion commander and a brigade commander were censured for the dangerous use of artillery fire in civilian areas. The gravest suspicion, pertaining to the alleged negligence of a Givati brigade commander, Colonel Ilan Malka, in an incident involving the deaths of 20 Palestinian civilians as a result of aerial bombing, ended with a whimper: The case will be closed, and the suspension of Malka's promotion process will be lifted, even though he will be promoted only to a desk job.
In comparison to the situation two years ago, Israel seems to have acquitted itself reasonably in the Goldstone affair. Yet alongside the successes registered by Operation Cast Lead, it would be wrong to overlook the accumulated damage. The IDF's unwritten rule of thumb in the Gaza Strip, holding that minimum casualties should be inflicted to our own troops, set the stage for a notably aggressive assault on a populated area. True, neither the Americans nor the British operated in a more restrained manner in Iraq and Afghanistan, but the world monitors every step the IDF takes. Even though the West was convinced in the end that the Goldstone report's claims were exaggerated, the level of international credit to be extended to the IDF in the next round of conflict will be constrained. Facing threats posed to its own civilian population, Israel will be forced to operate under heavy restraints.

Shalit's deal-broker

Two and a half months after Gilad Shalit returned home, the various conspiracy theories surrounding the prisoner exchange deal can be assessed. The release of prisoners was not a "desk cleaning" exercise undertaken by Israel prior to an operation in Iran (this possibility was apparently taken off the discussion table in two meetings held between U.S. Secretary of Defense Leon Panetta and Defense Minister Ehud Barak in weeks preceding the Shalit deal ).
Three factors led to the deal's finalization in mid-October: the broad public support in Israel for the deal, the successful media campaign waged by the Shalit family, and Netanyahu's political situation. Alongside the feeling that Shalit's return was the right thing to arrange, in humanitarian terms, it is impossible to ignore the public's addiction to emotional climaxes. At times it appeared that a clear line could be drawn between record viewing ratings for the "Master Chef" finale and television broadcasts of the tear-filled Shalit family reunion. The heads of the Shalit lobbying campaign had a firm grasp of these links.
With regard to Netanyahu, the authorization given to David Meidan to make headway on the exchange deal, and to accept several terms Israel had hitherto regarded as deal-breakers, occurred during the social protest ferment. It seems that the social protests sparked by demonstrators such as Daphni Leef exerted an influence leading to Shalit's release comparable to the effect of the media blitz campaign led by consultant Tami Sheinkman on behalf of the Shalit family. (Both the social protest movement and the free Shalit campaign appealed to the same emotional impulses of the same public sector ).
Prime Minister Benjamin Netanyahu, who knows how to read public opinion polls, understood these facts very well. The finalization of the deal was delayed somewhat following the terror attack on the Eilat highway on August 18. But Shalit's return, together with the fumbling report prepared by the Trajtenberg committee, delivered a mortal blow to the protest movement; and Netanyahu's position in the opinion polls soared.
Riding this crest of popularity, the prime minister proceeded to call for early Likud primaries. That aides close to Netanyahu spoke mockingly of the medical interns strike ("who will remember them, anyway?" ) immediately after the Shalit release is no coincidence.
The nature of Netanyahu's changed position can be assessed if we return to December 2009. At that time, a year after Operation Cast Lead, German mediator Gerhard Conrad offered a "Christmas proposal," demanding that Israel show more flexibility than it had in the previous round of negotiations, which culminated toward the end of Olmert's term as prime minister, in March 2009. Discussions with several security-related individuals who were involved in these contacts indicate that in December 2009 Netanyahu initially assented to Conrad's proposal, but later retracted this position.
Thereafter, the prisoner release negotiations stalled. All entreaties made by mediator Hagai Hadas, calling for the release of five top Hamas prisoners on the roster of persons defined by the sides as "VIPs," were rebuffed.
Disappointed, this mediator quit his post last April. His replacement, Meidan, received much wider latitude from the prime minister this summer. In the October 2011 deal, more than 30 "VIPs" were released. True, the most prominent prisoners (Abdullah Barghouti, Ibrahim Hamad, Marwan Barghouti, Abbas al-Sayed ) remained in jail, but persons close to the negotiations report that Hamas understood throughout the course of the affair that there was no chance these figures would be freed.
In July 2011, a breakthrough occurred in the talks thanks to the intervention of a private individual, Israeli peace activist Gershon Baskin, who corresponded with the Hamas government's deputy foreign minister, Razi Hamed. From that point, Meidan pushed forward the negotiations while keeping a distance from professionals in the Shin Bet security service, IDF intelligence and top cabinet ministers. With just a few exceptions, most of the people who had earlier been involved in the contacts learned of the deal just a few hours before the cabinet met to approve the release, on the night of October 11.
The ministers' vote in favor of the exchange deal was assisted by a forceful stamp of approval given by the new Shin Bet head, Yoram Cohen. Cohen's actions deviated significantly from the uncompromising stance upheld by his predecessor, Yuval Diskin, which was supported strongly by his subordinates. It will be interesting to hear Diskin's opinion of the Shalit release, when he chooses to talk about it.Netanyahu's final decision was, of course, legitimate (to my own mind, it was also just; personally, I believedthat the state's obligation to a soldier kidnapped when performing his duty enjoined the finalization of the release deal, once efforts on all other channels failed ). Those who criticize Netanyahu are not primarily worried about security threats posed to the state by the released prisoners; instead, their main concern is the deal's strategic implications, centered on the probability that top Hamas figures will now feel that their course of violent opposition, and their philosophy of persistent clinging to their positions, has been justified. As they see it, with sufficient patience even the most hawkish Israeli prime minister will bow down in the end, and accept most of the terms dictated by Hamas in order to free a kidnapped soldier - particularly when doing so happens to help him in public opinion polls.

Nación es eso que queda cuando las transnacionales se llevaron todo

Por José Woldenberg
Ber Borojov. Nacionalismo y lucha de clases. Introducción y Compilación de José Luis Najeneson Ed. Siglo XXI. Col. Cuadernos del Pasado y Presente No. 83. México. 1979.
José Luis Najenson ha prologado y recopilado una serie de textos escritos por Borojov entre 1905 y 1917 en relación a la cuestión nacional y la editorial Siglo XXI ha reactualizado a este marxista singular. La actualidad del tema no necesita ser resaltada. Ante sucesos como los que vive hoy el pueblo iraní o de cara a la revolución nicaragüense, el tema del nacionalismo cobra gran vigencia. La discusión en torno a la problemática de la nación y el nacionalismo no puede ser soslayada, mucho menos en los países capitalistas dependientes como México.
Dov Ber Borojov nació el 21 de junio de 1881 en Ucrania. En 1900, a la edad de 19 años, se afilió al Partido Socialdemócrata Ruso, del que fue expulsado un año después por su posición disidente en torno a la concepción de ese partido sobre la cuestión nacional. Participó en los acontecimientos revolucionarios que sacudieron a la Rusia zarista en ??05 y que uno de los fundadores de los primeros grupos de autodefensa judía contra las "Centurias Negras" y la policía del Zar. En 1906, fundó con otros el Partido Obrero Socialdemócrata Judío Poale Sion. Cuando el gobierno del zar disolvió la primera Duma, Borojov fue arrestado junto con decenas de obreros e intelectuales. Escapó de la prisión y se refugió en Minsk. Finalmente, acosado y presionado por la policía abandonó Rusia a fines de 1907. Diez años duró su exilio por diferentes países de Europa y Estados Unidos, hasta que en 1917, con el estallido de la revolución de febrero pudo regresar a Rusia. Al triunfo de la revolución de octubre, participó en varios congresos que discutían el problema de las nacionalidades. Sin embargo, el 17 de diciembre de 1917 murió a causa de una enfermedad repentina.
Su actividad política, su formación marxista y su preocupación por el problema de las nacionalidades fundamentalmente la judía, a la cual pertenecía, lo llevaron a elaborar una de las concepciones más sugerentes y acabadas sobre el tema. Hoy, a 75 años de publicado su ensayo sobre "los intereses de clase y la cuestión nacional", sus planteamientos resultan de una gran modernidad.
Borojov busca en el marxismo las bases para desarrollar su teoría de la cuestión nacional y la elabora en oposición a las visiones culturalistas puestas en boga por los austromarxistas, encabezados en este terreno por Otto Bauer y su libro La Cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia publicado en 1907. También combate la respuesta que sectores marxistas importantes influidos por Karl Kautsky y la Segunda Internacional, daban a la problemática. Los primeros subrayaban fundamentalmente los aspectos culturales de la cuestión nacional; los segundos restaban importancia al problema, proponiendo una asimilación paulatina de las naciones más atrasadas por las más avanzadas. Borojov se propone encontrar las bases materiales de la cuestión nacional para ofrecer una visión histórica y dinámica que le permita enmarcar su política. Para él, la problemática de las nacionalidades se impone por su propio peso. Pero lo que busca explicar es el porqué de la existencia de las diversas naciones: ¿Cuál es la base material de su subsistencia?, ¿cuál es la significación de la existencia de diferentes estados nacionales, así como de las diversas políticas nacionalistas?
Para Borojov la respuesta está en la existencia de diferentes condiciones de producción. "Hemos dicho que, para vivir, los hombres deben producir Para producir, elaboran entre sí determinadas relaciones de producción. Pero la producción tiene lugar en ciertas condiciones, que son diferentes en distintos lugares. El carácter de las relaciones de producción depende del estado de las fuerzas productivas; y su desarrollo depende en primer término de las condiciones naturales en que el hombre tiene que luchar por su existencia... El estado de las fuerzas de producción depende, antes que nada, del medio geográfico; y los medios geográficos son, como se sabe, profundamente variados... Esto ocurre con las fuerzas de producción. La producción en general y el desarrollo de la producción tienen siempre lugar en ciertas condiciones naturales e históricas diversas, lo cual hace que las estructuras económicas sean diferentes en distintos grupos... Las condiciones de producción son muy diversificadas: en primer lugar están las condiciones físico-climáticas, geográficas; en segundo lugar, las condiciones antropológicas de la raza; en el tercero las condiciones históricas internas, que se forjan en el seno de un cierto grupo humano, y externas, o sea condiciones que se manifiestan en las relaciones sociales con sus vecinos".
La diversidad en las condiciones de producción es lo que explica la existencia de diferentes sociedades y el problema nacional aparece cuando entran en conflicto las fuerzas productivas y el estado de las condiciones de producción. Dice Borojov "La lucha nacional, asimismo, se realiza por la posesión material de las unidades sociales. El patrimonio de la sociedad es la posesión de las condiciones de producción. Las condiciones de producción, asimismo, pueden ser materiales o espirituales. Las condiciones naturales son el territorio y todos los productos de la cultura material creadas por los hombres, principalmente las condiciones materiales de producción. A las condiciones espirituales pertenecen: idiomas, tradiciones, costumbres, concepciones del mundo; en pocas palabras las condiciones históricas de producción".
Por ello, podemos afirmar siguiendo a Borojov que todo nacionalismo a fin de cuentas se relaciona con la posesión material de la nación, la lucha nacional se lleva a cabo en torno a la posesión de las condiciones de producción. La disputa por la tierra o el petróleo en el caso de México bien pueden ejemplificar eso.
NACIONALISMO Y LUCHA DE CLASES
El problema de la nación y el nacionalismo están íntimamente ligados con la pugna entre las clases. Para Borojov el nacionalismo tendrá un contenido y un significado diferente dependiendo de las clases que lo enarbolen. No es lo mismo el nacionalismo de los grandes terratenientes o la gran burguesía, que el del proletariado o la pequeña burguesía. Dice: "Si la base general y reserva de las condiciones de producción, el territorio, tiene para los terratenientes el valor de una propiedad telúrica y de un punto de apoyo para conquistar el mercado mundial; si para las clases medias de la sociedad tiene el valor de un mercado de consumo; y si las formas de preservación del patrimonio nacional tienen para cada una de esas clases su significado decisivo, el territorio tiene su valor para el proletariado, tiene el valor de un lugar de trabajo. Las formas de preservación para él tienen un valor decisivo".
Al distinguir el carácter de clase de los diversos nacionalismos, Borojov introduce una amplia posibilidad de caracterización de fenómenos aparentemente incomprensibles. Los conflictos entre naciones generan también políticas nacionales de diferente signo. Los escritos de Borojov, publicados al inicio de la expansión imperialista y reforzados por la primera guerra mundial, destacaban los enfrentamientos que surgían entre naciones opresoras y naciones oprimidas: las primeras desplegaban un nacionalismo reaccionario, fundamentalmente encaminado a ampliar su mercado, las segundas desarrollaban un nacionalismo progresista en defensa de su patrimonio.
De hecho Borojov sentaba las bases para desarrollar un planteamiento acabado que permitiese comprender los procesos de la liberación nacional y de las luchas por la soberanía nacional. Para él, el enfrentamiento entre las clases estaban penetrado también por la cuestión nacional. Al negarse a aceptar la división artificial entre lucha de clases y lucha por la nación, entre intereses de los trabajadores e intereses nacionales, proponía una política donde intereses clasistas e intereses nacionales debían articularse. Su planteamiento fue contundente: "No hay que seguir el error comúnmente difundido de creer que el proletariado no tiene relación alguna con el patrimonio nacional y que, por lo mismo, carece de sentimientos e intereses nacionales. Ninguna clase social se encuentra al margen de las condiciones de producción y, por supuesto, para el proletariado tienen un valor muy importante el estado de esas condiciones".
Borojov fue un pionero. Sus escritos están siendo, desempolvados, porque la cuestión nacional adquiere cada vez una mayor relevancia. Sea en los países donde coexisten diversas nacionalidades (como España o la Unión Soviética), o en aquellos que luchan por alcanzar su plena independencia y soberanía, el tema de la nación y el nacionalismo desata enconados debates. Y no es para menos. El futuro se está moldeando a través de múltiples luchas nacionales que configuran un mosaico aparentemente desarticulado, pero que tiene como característica común la lucha por la posesión material de la nación.

domingo, 1 de enero de 2012

La legislación comienza en Tzahal, sobre “terrorismo judío” por Tzvi Barel


Texto original en hebreo -Fuente Haaretz: http://www.haaretz.co.il/opinions/1.1597035
El Comandante de la región de Efraín, Tzur Harpaz, no es un mero oficial de alto rango. Es todo un legislador. La pedrada que recibió por parte de terroristas judíos no causó más que un ligero daño a las ventanas de la Knésset, pero la balbuciente protesta de los ministros y diputados, y el hecho de que incluso ellos tuvieron que ocuparse de debatir la definición de terrorismo judío, constituyen sin embargo una prueba de que cualquier cambio legislativo importante, ya sea el tratamiento del presupuesto, la marginación de las mujeres, el terrorismo, etc., debe pasar primero a través del filtro de Tzáhal, antes de convertirse en parte legítima del discurso israelí.
Si Tzáhal fue considerado alguna vez como un crisol de razas, donde tenía lugar la fusión de "material humano impuro" para formar israelíes auténticos, actualmente sirve, entre otras cosas, como censor cultural, encargado de la creación de un lenguaje unificado, de paradigmas básicos de estrategia política y de los límites básicos que definen el comportamiento civil legítimo e ilegítimo.
El debate en el gobierno y en la Knéset acerca de si la pedrada judía constituye un acto de terrorismo, es un ejemplo de la paradoja del ejército en su rol de víctima del terrorismo, cuando en realidad debería haberse mostrado lo suficientemente fuerte y decidido para enfrentar a estos terroristas: ahora resulta que necesita modificaciones en la ley a fin de protegerse a sí mismo.
De hecho, en apoyo de Tzáhal, el primer ministro Binyamín Netanyahu accedió a extender el uso de decretos de remoción y arrestos administrativos; aseguró a los soldados autoridad suficiente para arrestar a terroristas, y a los tribunales militares, autoridad para juzgarlos. Y ahí se detuvo de golpe: No existe el terrorismo judío, afirmó Bibi.
El ejército no necesita realmente una nueva legislación para actuar contra el terrorismo judío, ni tampoco necesita redefinir el concepto para poder arrestar a un ciudadano, judío o árabe, en los territorios. Sin embargo, Tzáhal es la única fuerza capaz de convertir condenas poco entusiastas y consignas vacías en acciones concretas. Siempre que los terroristas atacaron objetivos civiles, judíos o árabes, incendiando mezquitas, derribando olivos, o amenazando a los pacifistas, lo hicieron actuando en el marco del consenso establecido por la derecha y Tzáhal, ya sea por omisión o comisión.
Por lo tanto, los terroristas pudieron continuar sus ataques contando con protección. Para peor, habrían de ser considerados luego delincuentes de poca monta o patriotas fundamentalistas, pero no una amenaza para la seguridad nacional.
De acuerdo con esta definición, incluso herir a un oficial superior con una piedra, o irrumpir en una base militar, constituyen a lo sumo un acto criminal, pero no terrorismo. De hecho, incluso el debate del gobierno - sobre si los terroristas son efectivamente terroristas - debería percibirse como algo difícil de creer, porque aun los magros resultados de dicho debate pueden provocar la fisura del consenso, romper las reglas por todos aceptadas y acabar con esa antigua tradición de poner los ojos en blanco. Tal consenso no podría ser puesto a prueba por árboles arrancados o ciudadanos heridos. Pero, ¿y en el caso del ataque contra un oficial del ejército? Ese es un asunto completamente diferente.
Hasta ahora, Tzáhal ha sido completamente ineficaz en la lucha por cambiar las concepciones que tiene la opinión pública acerca del terrorismo judío. Esa situación podría cambiar la próxima vez que los terroristas decidan enfrentarse con el ejército.
Sin embargo, no estamos discutiendo la definición de terrorismo, sino más bien la condición del ejército como legislador, capaz de configurar el discurso público de una manera mucho más eficaz que los ciudadanos comunes en un Estado democrático.
Es muy fácil burlarse de democracias fallidas, tales como Egipto o Turquía, donde los ciudadanos son sometidos a juicio por injuriar al ejército. En estos países, ni siquiera es necesario apedrear a los oficiales para terminar tras las rejas. Pero en las verdaderas democracias, el ejército no predomina por sobre la población; la población civil es el soberano, partido sagrado e intocable.
En las verdaderas democracias, el ejército no es una entidad educativa; indudablemente, tampoco es una organización encargada de establecer las fronteras culturales o políticas. En Israel, el ejército ha adquirido un carácter único, y ahora no puede renunciar a su responsabilidad.
Sólo Tzáhal, como árbitro principal del foro público, puede ahora modificar la definición de terrorismo, antes de que el completo estado de Israel se convierta en la próxima víctima de una operación "de represalia."

jueves, 29 de diciembre de 2011

Haredim, la fe enfrentada al prójimo por Carlos Braverman


En los últimos días los Haredim (“Temerosos de Dios”) o sea ultra-ortodoxos, en la ciudad de Beit Shemesh fueron noticia global. Miembros de este colectivo actuaron con violencia manifiesta y acciones de fuerza contra mujeres en la vía pública.
Los Haredim en esta localidad agredieron a mujeres y a su vez al equipo de noticias que cubría el hecho del Canal 10 de Israel. Según sus creencias la mujer ocupa un lugar muy inferior en relación al hombre y exigían con el furor que los llevó a ejercer la violencia, que las mujeres caminaran por veredas distintas a ellos. Una niña fue agredida por estos para que se cubriera los brazos, ya que de otra manera la consideraban impúdica.
No se puede esperar otra cosa de quienes son educados en valores que promueven la segregación y el odio a todo lo que no encuadra en su cosmovisión, un mundo guiado exclusivamente por las leyes religiosas según su peculiar interpretación de ellas. Incluso están convencidos que si esas leyes son transgredidas, en esa transgresión se fundamentan todos los males de la humanidad. Por lo cual la disciplina estricta a las mismas según su pensamiento es inquebrantable y quien se desvía en el cumplimiento debe ser considerado con todo rigor, un rigor que parece reconocer cada vez menos límites.
Siendo el 7% de la población del país, pero con un crecimiento vegetativo de casi 6%, cuando la media de los judíos no ortodoxos ni ultra-ortodoxos es de 1,9%, podrían llegar a ser en 2059 alrededor del 40% de la población.
El problema radica en varios ítems, en el 2040 el 78% de la población escolar será Haredí, eso significa que la educación que prevalecerá será la que reciben hoy día, o sea, una educación basada en los valores religiosos según su particular óptica, carentes en su currícula de ciencias, técnica e idiomas que desde ya los torna incapaces de ingresar al mercado laboral y que generan en ellos una aversión ciega e irreductible a lo que no concuerda con sus valores.
Esta población tiene un 52% de miembros que no trabajan por propia voluntad y representan el 56,8% de quienes viven por debajo de la línea de pobreza en Israel, basan sus vidas en el estudio de las escrituras sagradas, aparte reciben altas y desmedidas subvenciones estatales para sus escuelas y centros de enseñanza religiosa como para su vida cotidiana por vía del Seguro Nacional.
El último año recibieron para que sus representantes parlamentarios no se opusieran en la votación del presupuesto anual mil millones de shekels extra para sus escuelas (en euros debe dividirse por cinco y en dólar por cuatro). Los centros de enseñanza religiosa para adultos otros 940 millones extra de Shekels y los centros educativos religiosos para adultos en convenio con el ejército Yeshivot Esder en hebreo, recibieron sólo del Ministerio de Defensa, 15 millones extra de nuestra moneda. Aparte la población de la que hablamos recibió 500 millones extra por vía del Seguro Nacional para su vida cotidiana.
Es obvio que el apoyo del estado a tan regresivo sistema educativo no puede menos que desencadenar los hechos que vivimos ahora en Beit Shemesh e hipotecar el futuro del país, así se genera una población sub- calificada y con una escala de valores muy lejos de valores cívicos aceptables para el SXXI.
No olvidemos que estamos en un país donde hubo un magnicidio y fue un judío fanático el que asesinó a Itzjak Rabin.
Cuando existen guías espirituales como el Rabino Dov Lior, resulta que aparte de la incultura es posible sumar el odio y el desprecio al propio prójimo judío que no comparte sus premisas y mucho más al Otro no judío.
Lior es un adalid de los valores étnicos excluyentes y de las ideas expansionistas. Fue arrestado, interrogado y puesto en libertad hace no mucho tiempo, luego de negarse a comparecer en una investigación por su respaldo al polémico libro, "Torat Ha Melej" (La torah del Rey), en el que se justifica matar a los no- judíos en tiempos de guerra.
El libro es del Rabino Itzjak Shapira y éste último explica que efectivamente asevera tal criterio, pero detalla en su libro la complejidad de las cosas para llegar al hecho en cuestión, lo que hace de él sarcásticamente un exégeta de la ética.
Netanyahu arremetió entonces contra Lior, pero no tuvo problema en sentarse con él al retorno de su histórico choque de criterios con Obama, en la misma Yeshivah Mercaz Ha Rav liderada espiritualmente por el mismo piadoso hombre de fe.
En esa ocasión Bibi definió al conjunto de santos hombres presentes junto a Lior como “el comando de élite de nuestro pueblo”, una curiosa definición para un ámbito espiritual y de exégesis de la fe.
En los incidentes de Beit Shemesh tenemos el síntoma de una sociedad que debe replantearse sus cuestiones más fundamentales, entre ellas reforzar el concepto de lo ciudadano: integrar a las minorías a la ciudadanía plena, detener las actuales leyes y proyectos de ellas excluyentes, segregacionistas, anti-democráticas, que cercenan libertades y en algunos casos son claramente racistas, como también lograr la ciudadanización de estos colectivos ultra-ortodoxos. Estos últimos deben entender que la sociedad y la verdad no es propiedad privada de ellos y deben debatir los valores y creencias en armonía con el conjunto societario, no deben estar en el parlamento sólo para presionar prebendas a su favor.
En el caso de Beit Shemesh a los Haredim se los debe considerar delincuentes y reos en el sentido más absoluto del término.
Ni ellos pueden seguir cubriéndose con sus convicciones religiosas para entender las cosas como les apetece cuestionando la ley y el orden, como tampoco los gobiernos derechistas pueden seguir utilizando el odio innato de los Haredim para facilitar con comodidad sus propios populismos abyectos.
El conjunto de los ciudadanos que no somos Haredim alimentamos a esta población que nos odia pues no somos como se debe ser, pero cubrimos lo que ellos no aportan al PIB pues en su amplia mayoría no trabajan y si lo hacen, son sus devaluadas e inferiores mujeres.
Los ciudadanos no ultra-ortodoxos solventamos sus cargas sociales asistenciales que vuelven a ellos para alimentar el círculo vicioso de incultura, auto segregación y odio a los Otros.
Ese esfuerzo que realizamos todos los que no somos ultra ortodoxos, cubre el desequilibrio de 4 mil millones de dólares al año en el sistema de seguridad social generado por una población que hace de su interpretación particular de la Voluntad Divina la mejor forma de agredir al prójimo que los solventa.
Si queremos un país mejor es hora de pensar en elevar nuestro sistema societario, convirtiendo la virtud cívica republicana del derecho en el valor supremo y reemplazando la cuestiones étnicas por las ciudadanas, para sostener también la justicia distributiva y equitativa en la sociedad. Como dijo Montesquieu: Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
Es hora de legislar sobre estos temas para hacer una sociedad con más calidad de vida y digna de ser vivida salvaguardando el futuro del país.
*Carlos Braverman (Israel): Politólogo y Psicólogo, miembro de la Asociación de Derechos Civiles de Israel. Activista por una coexistencia judéo-árabe mutuamente justa y el altermundialismo. Miembro del Partido Meretz (Partido Socialista de Israel - Tel Aviv). Presidente del Instituto Campos Abiertos (Investigaciones en Ciencias Políticas).
*Solamente se puede reproducir en forma parcial o total citando autor y fuente.
Derechos reservados: Instituto Campos Israel ISBN963-03- 0316- 2 מסת"ב

lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Otro mundo o muchos mundos? Por Luis Mattin


Después de la catástrofe con los implosión de la URSS en 1989, la izquierda afín al ex movimiento comunista internacional quedó anonadada y paralizada por lo menos por una década. Cierto es que a todos nos conmovió hasta los tuétanos sobre todo por lo imprevisto y porque a pesar de sus graves defectos, de algún modo creíamos que aquel socialismo real era un enfermo curable. La izquierda opositora, aquella que se inspira en el movimiento engendrado por Trotsky y una seguidilla de variantes, cantó victoria a lo Pirrio. Desaparecía el más grande escollo para la marcha hacia un "socialismo científico" sin las "perversiones" stalinistas. Polonia era el ejemplo para el trotskismo, China para el maoísmo. Los comunistas argentinos, huérfanos de la guía exterior, no fueron capaces de mirar hacia adentro, y viraron sorpresivamente hacia Cuba, olvidando que Fidel había sido tachado de "demócrata pequeño burgués" y el Che de gran aventurero. La Habana remplazó a Moscú y ahora las cartillas de catecismo de Marta Hanecker reemplazaron a los manuales de la Academia de Ciencias. Por ellas nos enteramos que "el stalinismo no es el leninismo".

Las causas de la implosión de la URSS fueron adjudicadas a la omnipotencia del imperialismo y a la traición de los dirigentes soviéticos. En el mejor de los casos a las erróneas políticas económicas. Los economistas marxistas parecían desconocer que la Unión Soviética fue , hasta la década del setenta, después de Japón, la economía mayor crecimiento, a pesar que habían soportado la guerra que destruyó 1700 ciudades y 70 000 aldeas, más unos veinte millones de muertos soviéticos. Además se largaron a la carrera espacial con notable éxito y despilfarro de fuerzas productivas. Esa vilipendiada industria soviética era capaz de producir un fusil AKA sin rival en su época, poner un robot en la luna, hacer aterrizar los astronautas en un espacio acotado dentro de su territorio y al mismo tiempo sus hojas de afeitar no servían ni para tusar caballos. Asimismo emularon al capitalismo en la depredación del Medio Ambiente, no tanto por necesidades económicas como por soberbia científica.

Lo que quiero señalar es que ni la omnipotencia imperial, ni traiciones internas ni falta de capacidad productiva fueron las causas principales del derrumbe.

Por otro lado, liberado de la contención stalinista, tampoco el movimiento obrero mundial se volcó la revolución como pensaban los trotskistas. Para colmo de males los chinos, olvidando la sutileza atribuida a los orientales, ni siquiera disimularon con glasnot ni perestroica, directamente se asumieron como una competitiva potencia capitalista gobernada por el partido comunista. Con la sentencia "no importa el color del gato sino que cace ratones" modernizaron, industrializaron, se insertaron en el mercado mundial a costa de las penurias de sus campesinos. Vietnam, después de haber vencido tres imperios en una de las guerras de liberación más notables de la historia, no pudo construir un estado económicamente independiente y próspero como soñaba Ho Chi Mihn. Por el contrario, a los veinte años de la caída de Saigón, sus políticas económicas no se diferenciaron sustancialmente de las de nuestro ministro Cavallo. ¿Europa del este? Cumplió con ácido humor húngaro, su larga marcha hacia el capitalismo.

En ese contexto mundial fueron pasando los años del señoreo del menemismo. La izquierda diciendo lo mismo de siempre. El Che, muerto y no peligroso, fue santificado en el bronce, una manera de rematarlo por las dudas, y el experto norteamericano James Petras pasó a ser el custodio de la moral revolucionaria de los latinoamericanos. El llamado "progresismo" empezó a tomar cada vez mayor distancia del "eurocentrismo" para aproximase al…"americanocentrismo". Los Estados Unidos pasaron a ser modelo pese a todo. Desde luego, criticando su carácter imperialista, pero el sentimiento fue algo así como decir: "Lo malo es que son imperialistas, porque fuera de eso, es la sociedad democrática y de las oportunidades para todo el mundo". Algunos lo comparaban con la Atenas del siglo IV, iluminadores de cultura frente a la "decadencia" de la vieja Europa y la supuesta pobreza material, espiritual e intelectual de nuestros países, sin ver su rápida transformación en el Estado teocrático terrorista. El bíblico peligro amarillo se transformó en peligro islámico. La sociología y las "ciencias políticas" estadounidenses, con algunas pinceladas de Habemas y retoques hegelianos, fue la fuente de inspiración de la manga de "asesores" del FREPASO en donde la "gestión" reemplazó a la política, con el agravante de ser una de las peores gestiones de que se tenga memoria. Con una papa en la boca hablaban de "la era del conocimiento" ocultando el tamaño de sus orejas con la vestimenta de moda. La imagen tomó el lugar de las ideas, las que pasaron a ser monopolio de cuatro o cinco profesores de filosofía, devenidos por arte de un periodismo asombrosamente ignorante en "filósofos".

El turquito Menem había convencido a todos, amigos y opositores, de sus ojos celestes y la marcha hacia el primer mundo.


Sin embargo, desde el lado profundo de los pueblos se buscaban no sólo explicaciones a lo que había pasado sino nuevos caminos. Cuando Irak ocupó Kuwait y los estadounidenses usaron el pretexto para atacar a Sadam, un grupo de sobrevivientes de la izquierda de los setenta que habíamos roto con formas orgánicas desarrollamos nuevas experiencias, sostuvimos que correspondía oponerse a la guerra, por la guerra en sí misma, exigiendo la paz, no sólo el no a la agresión norteamericana sino también el retiro de Sadam de Kuwait. Desde luego éramos un grupo muy pequeño y apenas si alguien nos escuchó, pero allí donde nos conocieron, nos trataron poco menos que de traidores a los "intereses del proletariado mundial", intereses representados en ese momento por Sadam, quien dicho sea de paso, liquidaba kurdos y comunistas al mejor estilo de Chan Kai Sek, aunque en lugar de usar las calderas de las locomotoras, empleaba las armas químicas brindadas por los EE.UU. Gran parte de la izquierda se guiaba por ese concepto campeón del maniqueísmo "el enemigo de mi enemigo es mi amigo"


Agotada esa experiencia que se completó en una revista que supo llamarse XX-XXI y que no pasó de unos pocos números, empecé a trabajar con los jóvenes que constituyeron el grupo llamado "El Mate" y que publicaban la revista "De mano en mano". Desde esa práctica fuimos elaborando hipótesis y revisando las teorías . Por otro lado con Miguel Benasayag, viejo militante del PRT que reside en París trabajábamos en la misma dirección. En el ínterin nacía el neozapatismo que obró como un excelente incentivo. Poco después el grupo El Mate organizó las "Cátedras Che Guevara" las que, en los casos que mantuvieron la autonomía de los partidos, fueron laboratorios de pensamiento critico y creador. Esta nueva generación evitaba fundir al Che en el bronce, lo revivía en una nueva práctica social en la que surgía la modalidad de lucha popular que empezó llamándose fogoneros, para generalizarse como el nombre de piqueteros.


Hicimos relecturas del marxismo clásico, revisamos sobre todo el pensamiento latinoamericano, abrevamos también en corrientes más discutidas, tanto la escuela e Francfort, como filósofos franceses difíciles de digerir, tomamos algunas cosas y descartamos las más, seguimos los trabajos de Negri, con quien tenemos una relación polémica. Compartimos o discutimos con otros grupos que empezaban a proliferar, "La mesa de los sueños"; "Retruco", La corriente "Mariategui", la Cátedra libre de Derechos Humanos, la revista "Acontecimiento", etc. Pero el incentivo principal estaba dado por lo que ocurría en lo que hoy algunos llaman "la izquierda social", ese movimiento que se abría paso a fuerza de cortes de ruta y la creación de experiencias autónomas en todo el país.


Una de las primeras hipótesis fue el cuestinamiento a la teoría del poder. Para las nuevas generaciones, ha sido quizás más fácil, pero para quien esto escribe, que había participado en la construcción y desarrollo de una de las organizaciones que más seriamente tuvo en el país un planteo y una práctica de toma del poder, en el cual pusimos el cuerpo y el alma, tal cuestionamiento no podía ser menos que desgarrante. Y lo fue, debo admitirlo, treinta años de militancia en un mismo sentido no se sacuden alegremente. Sostengo, por experiencia propia, que se necesita más coraje para esto que para asaltar cuarteles y comisarías.

Empezamos a comprender el poder como algo más que la estructura coercitiva del aparato del estado, entenderlo como una relación social, un entretejido en el cual todos tenemos parte.

En segundo lugar cuestionar la teoría de la toma del poder como modo de cambiar la sociedad. Si el poder es esencialmente una relación social, algo más inasible que el aparato coercitivo del estado, en realidad el poder no es "tomable", a lo sumo lo que se toma el aparato del estado. Revisando la vieja expresión, se puede "tomar" el gobierno, no el poder.

En tercer lugar la critica al partido. El partido leninista (y todo partido lleva su marca) fue el más formidable aparato para la toma del poder, es decir para la captura del aparato del estado. Por lo tanto si no nos proponemos tomar ese aparato, no necesitamos el partido. No sólo no es necesario, sino que aquellas virtudes como máquina político-militar para el asalto al poder, se transforman en una estructura castradora de la creatividad colectiva que busca la emancipación por otras vías.

En cuarto lugar cuestionamos el papel del sujeto como algo predeterminado por la historia, por su supuesta ubicación material en la sociedad. El sujeto no nace, se hace, podríamos decir. ¿Que eso no es novedad? ¿Que siempre hubo corrientes criticas de un marxismo mecanicista, determinista? Es verdad, sólo que intentamos recuperarlas en su totalidad incorporando prácticas que habían sido desestimadas y descalificadas por "no proletarias".

En quinto lugar una reconsideracion de la subjetividad, rescatando conceptos como la pasión y el deseo, que exceden en mucho la estrecha fórmula "factor subjetivo" como expresión de la simple conciencia. El mito moderno de la "conciencia", condición necesaria, pero absolutamente insuficiente, pone en tela de juicio toda consideración pedagógica, todo sistema educativo y además, es lo que explicaría la pasividad de la izquierda tradicional en la década del sesenta y el setenta. ¿Puede pensarse que a esa izquierda le faltaba conciencia?

En sexto lugar los cambios en las estructuras de las clases sociales, la desindutrializacion que dispersa al obrero fabril y proletariza a la gran masa de la sociedad. El fin de la "cultura chimenea". El concepto de lucha de clases no desaparece, por el contrario sigue siendo un fuerte asidero teórico como base material cualquier teoría de emancipación , pero cambian radicalmente sus características.

En sexto lugar el papel de las vanguardias. Relativizada la idea de la toma del poder, se diluye la necesidad de una vanguardia permanente, se puede empezar a hablar de muchas y ninguna vanguardia y cada una en situación.

En séptimo lugar el concepto de situación, muy desarrollado por Miguel Benasayag, que intenta salir de la trampa de la subordinación de la parte al todo. Esto significa que cada lucha tiene su nudo en la rebelión contra la injusticia en concreto, dentro de la situación y en independencia de una supuesta "estrategia" o "destino final". Puede coincidir con determinada "estrategia", pero su núcleo, está en la propia situación. Significa también invertir la visión "progresista", que ubicaba al comunismo al final del camino. El comunismo recobra su carácter libertario como punto de partida y no de llegada.

En octavo lugar la cuestión del pensamiento y en ella una crítica a la teoría del conocimiento de la modernidad adoptada por el marxismo oficial. Diferenciación entre conocer y pensar, relatividad el papel del cerebro en favor de todo el cuerpo y fijar los límites de la razón "cerebral".

Por último, y sin agotar el asunto, el verdadero contenido de subversión, radicalidad, libertad, que implica un universo muchísimo más amplio que luchar sólo contra la plusvalía. Esto significa replantearse la categoría "revolucionario" como una especie de identidad adquirida sólo por un enunciado: "yo soy revolucionario", para ubicarla en el acto de rebeldía y de real subversión. Dicho de otra manera, ubicarla en el acto y no en la declamación. Consecuentemente, la rebeldía excede en mucho a la clase obrera, se extiende a otros protagonistas sociales, los cuales, en los hechos, han demostrado que la más de las veces han estado por delante de la clase obrera industrial, sujeta a la disciplina fabril y el sindicalismo o a la espera de que el partido señale cuál es el momento de alzarse.


Estas y muchas otras cosas fuimos discutiendo, experimentando, confrontando con las experiencias de los protagonistas, con nuestra propia práctica social, intercambiando con otros grupos del país y de diversos países, escribiendo en revistas de poca circulación, algunos libros, en fin puede hablarse de una década fructífera dentro de la "década perdida" del menemismo, perdida para los intelectuales clásicos que quedaron sin Dios con las caídas.


En 1999 publiqué parte de estas conclusiones en un libro "La política como subversión" No se trata de un trabajo completo ni mucho menos. Apenas las primeras conclusiones e interrogantes de lo que he resumido más arriba, con mucho de mi coleto anterior, es decir con cierto ajuste de cuentas con un pasado más lejano.

Dos años después me topé con los borradores de lo que luego seria el libro de John Holloway "Cómo cambiar al mundo sin tomar el poder" Leía con asombro cómo este intelectual británico radicado en México, había llegado a conclusiones similares a las nuestras y, por lo menos en mi caso, por vías distintas y sin contacto entre nosotros. Confieso mi ignorancia, no sabía que existiera John Holloway. En efecto, si bien hay matices y algunas diferencias importantes, sobre tofo en la propuesta política, podría decirse que el libro de Holloway brinda sólida conceptualidad teórica a mis sonambulismos experimentales. En octubre de 2001 nos encontramos en la presentación del libro "Contrapoder", organizada por el Colectivo Situaciones y ambos constatamos la coincidencia. Quizás convenga mencionar que "Contrapoder" es una polémica del Colectivo Situaciones y otros amigos, entre ellos el propio Holloway, con Antonio Negri en la cual yo participo. Recordar también que todavía no había llegado el libro "Imperio", de Negri y Hard, que levantó tanta polvareda.


Los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001 - en los que participé como uno más entre mis vecinos - venían a confirmar parte de las hipótesis conque trabajamos los últimos diez años. Sólo como tendencia, como indicación que empezábamos a apuntar bien. Pero, lejos de quedarnos con la clásica "comprobación práctica" vimos que los acontecimientos abrían nuevos y más complejos interrogantes. Estamos en buen camino, pero muy retrasados con respecto a la riqueza rupturista de los hechos.


Mientras tanto la izquierda clásica, la que desde 1946, por lo menos, viene perdiendo el tren en nuestro país, la que había quedado anonadada por la caída del muro de Berlín, la que se sintió "traicionada" por los camaradas soviéticos, la que en innumerables viajes y estadías a veces por años haciendo cursos en Moscú, no había tenido la menor sensibilidad para ver lo que estaba pasando, creyó, cree, que ha llegado su hora. Bienvenido que sea así, que esa valiosa fuerza militante se ponga de una vez por todas a trabajar en serio por la emancipación. Pero, desgraciadamente, sus "intelectuales orgánicos" en vez de revisar a fondo, constatando con esta nueva realidad, las teorías acumuladas en miles de tomos marxistas, parecen regresar a lo más oscuro de la era del dogmatismo, llámese este stalinista, maoista o trotskista. El rasgo más saliente es la condena a todo intento de pensamiento y otorgar el título de "intelectuales" (como pensadores) a divulgadores del dogma a veces poniéndolos al lado de los reales pensadores.

No se trata, desde luego, de establecer comparaciones de magnitud, sino de diferenciar entre aquellos que intentan pensar de los divulgadores (o peor aún "traductores") de un saber cristalizado, que ahora vienen a descubrir y enseñarnos a nosotros, los guevaristas, que nacimos luchando contra el stalinismo,… que el "stalinismo no es el leninismo". Pero , más allá de irritarnos por la pedantería de esta divulgadora, lo grave es que semejante aserto implica tomar al leninismo como algo puro, sagrado, no pasible de crítica. De la misma forma actuaba Kausky en "defensa del marxismo" contra el leninismo. El pensamiento que surge de experiencias como las del zapatismo o los MTD de Solano, por sólo nombrar algunos, es mucho más rico que toda la obra de Kausky, arquetipo del divulgador. Por supuesto, esta izquierda no rescata a Kausky, sólo porque aquel fue calificado por su discípulo, Lenin, como "renegado", pero parece no advertir los cientos de Kauskys que se reproducen con un verbo revolucionario.

Como estos divulgadores autollamados "intelectuales orgánicos", aún jactándose de ser muy "dialécticos", siempre han visto las cosas desde afuera, en todo sentido, desde el centro hacia la periferia, desde el todo hacia la parte, desde la estrategia hacia la táctica, desde lo universal a lo particular, desde Washington hacia el mundo, desde Buenos Aires al interior…desde el local del partido hacia la calle, desde Moscú, ahora desde La Habana, desde Pekin y hasta desde Colombia, Venezuela o Brasil, en fin, desde el cerebro hacia el cuerpo, cuando critican nuestras búsquedas, nos atribuyen "padres" que forzosamente deben venir de afuera. Ese afuera tiene que ser "el norte". Seríamos entonces, "los seguidores de intelectuales "de moda" como Holloway o Negri".

Lo divertido es que tuvieron que llegar dos libros "de afuera", "del norte" ("Cambiar al mundo sin tomar el poder" e "Imperio" ) para que estos divulgadores se enteraran que existíamos. Sospecho que no conocen ni uno de la más de la docena de libros de Miguel Benasayag, ni lo que produce el colectivo Situaciones, Jorge Cerletti, el periodista Raúl Zibechi y otros, ni que se está desarrollando un movimiento alternativo, autónomo surgido de las entrañas del país profundo y sobre todo de las nuevas generaciones. Si de "moda" quiere hablarse, precisamente fue esa lista de divulgadores que sacaban número para pegarles los que pusieron de moda a John y a Antonio.


No, señores, no somos ni hijos ni discípulos de Holloway, Negri y Hard, si bien es cierto que nos alienta su esfuerzo y sobre todo su coraje intelectual. Pero afortunadamente la tierra es una esfera y, como los caballeros de la tabla redonda, no existe cabecera de la mesa donde se siente el rey. Y nos parece natural que vengan del norte, si de geografía hablamos, porque ya en la escuela primaria habíamos aprendido que los continentes están "corridos" hacia un polo que hemos llamado norte. En ese hemisferio se encuentra Europa (donde está preso Negri) Estados Unidos (donde radica Hard) y Japón, digamos los centros del poder capitalista. Pero en el mismo hemisferio está México (país de adopción de Holloway) Venezuela, Colombia, Las Guayanas, Surinam, Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Grenada, Jamaica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice, Canadá, las islas del Caribe… ¡Ah! y Cuba (¿No sabía Ud. que Cuba está en el hemisferio norte, pegada a EE.UU?) Está también China, La India, Turquía, Palestina, Jordania, Israel, Argelia, Tunicia, Libia, Egipto, Sudan, Arabia Saudita, Yemen, Nigeria, Etiopía, Siria , Irán, Irak, El Chad, Mauritania, las Guineas, Marruecos, Afganistán, Pakistán, Tailandia, Vietnam, Corea, Camboya, Laos, Birmania, Nepal, Mongolia, Filipinas, Siberia, Somalia, Malasia, en fin, no he nombrado a todos, por supuesto, pero suficiente como para invitar a los lectores a echar un vistazo a un mapamundi para recordar que el hemisferio norte contiene tres veces más territorio que el sur y es inmensamente más poblado. Y más aún, en el hemisferio norte hay mucho mayor pobreza y "subdesarrollo" que en el sur.


Norte versus Sur; Este versus Oeste; Occidente versus Oriente, Rosas o Sarmiento, tratados como si fuera River o Boca; las grandes antinomias conque nos entretuvo el siglo veinte, antinomias manipuladas por un sistema social, económico cultural y político que ha dado llamarse capitalismo y que habíamos asumido, pese a todo, como una forma superior de civilización o por lo menos como un paso ineludible hacia una civilización superior. El que esté libre de ese pecado que arroje la primera piedra. Rosas o Sarmiento, distintas vías, pero capitalismo al fin. Pregúntele a los pueblos originarios de la pampa que opinan del "Restaurador de la leyes" o del "Gran Maestro". En América Latina los únicos que tienen derecho a hablar al respecto son aquellos indígenas que resistieron primero militarmente y después culturalmente, también los los hippies, algunos locos y otros marginados. Dados los hechos, podríamos aceptar que el capitalismo fue un paso ineludible por una razón de necesidad, por aquella incapacidad de la cultura agraria medioeval europea de satisfacer las demandas del crecimiento de la población; pero otra cosa es seguir pensando que es una forma "superior" de civilización.

Hoy, iniciando el tercer milenio de la era cristiana no hay mayor barbarie que la civilización capitalista. Todavía con variantes, desde la brutalidad del Estado teocrático norteamericano, restos del estado de bienestar en Europa o el pragmatismo de los chinos. Pero el rasgo del capitalismo actual es que impone su hegemonía, su uniformidad, en todo el globo terrestre. No existe isla desierta donde refugiarse para hacer aunque más no sea una vida de bohemios. Cada metro cuadrado del globo terrestre es un sitio de lucha anticapitalista que se lleva a cabo como si estuviéramos dentro de una gigantesca cárcel en donde no hay nortes ni sures, sino pabellones, celdas, patios, corredores, celadores, guardias y en donde, a pesar de todo, en la resistencia vivimos espacios de libertad. Seguir hablando en metáforas sacadas de la geografía, "norteños", "sureños", "orientales", "occidentales" es oponer a la uniformidad capitalista otra uniformidad, una serialización que la pretenciosa razón supone más justa. No existe "otro mundo posible" porque el mundo como concepto no existe, "El mundo", como totalidad, es una abstracción, es la cárcel de lo único, una de las mayores trampas de la razón capitalista. Pensar "otro mundo", otra serialización alternativa a este, es pensar en otra cárcel porque sería seguir pensando en términos de único. Existen muchos mundos en este lugar del universo llamado La Tierra. El mundo capitalista sólo puede ser superado por muchos mundos.

Del mismo modo. a esa bien lograda expresión "pensamiento único" para definir el carácter actual del capitalismo, no se le puede oponer otro "pensamiento único" alternativo, un supuesto pensamiento único "de izquierda", sino un pensamiento diverso como diversos son los pueblos, diversas son las lenguas y diversa es la vida misma.
Fuente: www.herramienta.com.ar